Si estás buscando perder peso seguro que ya lo has probado todo: dietas, cardio en el gimnasio, trote a ritmo suave "quemagrasas", nadar… Puede que hasta lo hayas intentado con la carrera a pie ya, ¿no dio resultado o no sabías cómo hacerlo y qué progresión seguir? Prueba de nuevo o dale la primera oportunidad al running.
Sigue nuestras pautas y verás cómo te sacas unos kilos de encima casi sin darte cuenta. Sólo te pedimos un poco de confianza y que no dejes de moverte. En muchos casos hay corredores que con un solo cambio o siguiendo alguna de las claves que os contamos lo han conseguido. ¿Puede ser tu caso?
3 CLAVES QUE LO QUEMAN TODO
Para quemar grasa al máximo, lo importante es que tu cuerpo
no se acostumbre al mismo entrenamiento. Un error habitual
entre este tipo de corredores anti-kilos es hacer siempre
lo mismo: la misma distancia, el mismo recorrido y al mismo
ritmo. Esto para empezar es perfecto, pues te da seguridad,
pero luego hay que dar un paso más adelante.
Cuando ya llevas más de un mes y medio corriendo al menos
tres veces a la semana, puedes empezar a jugar con los ritmos.
Lo ideal es alternar rodajes largos y lentos con otros más
vivos y cortos o que incluyan cambios de ritmo. En los primeros
estás más tiempo en la zona quemagrasa, que es aquella en la
que el cuerpo consume fundamentalmente grasas. Esto sucede
a ritmos suaves y al pasar de los 35 minutos de carrera. Pero
el cuerpo se adapta a todo, se hace más eficiente, y a igual
entrenamiento consume menos calorías, por eso es necesario
realizar rodajes más vivos y cortos. Estos queman muchas más
calorías, por lo que pierdes más peso.
Por tanto, en una semana deberías entrenar como mucho
tres días, ya que es un error, y gordo, esclavizarte a correr
todos los días. Lo único que te va a proporcionar es agotamiento
prematuro y lesiones; y acabarías corriendo como si fueras
andando. Por eso hay que correr lo justo y añadir más volumen
de entrenamiento con un cuarto día de caminar, bicicleta,
natación o patines. Estarás mejorando tu condición cardiovascular
y quemando calorías extra pero sin sobrecargar tendones
ni articulaciones. ¿Hay una intensidad o una velocidad más adecuada para eliminar
la grasa de tu cuerpo? Esta cuestión está relacionada con
el tipo de combustible preferido por nuestro cuerpo en función
de la carga. Y resulta que a intensidades bajas, la grasa es con
diferencia el sustrato más elegido por tus músculos para ponerse
en marcha. Esto ha originado la creencia de que había que correr
muy despacio para eliminar grasa, pero si se piensa de esta forma
no se está teniendo en cuenta la cantidad de calorías que supone
cada intensidad. A medida que se aumenta la intensidad
aumenta mucho la cantidad de calorías quemadas, como verás
con la gráfica. Aunque a baja intensidad se queme más grasa, a
alta velocidad se queman muchísimas más calorías, que es al final
lo que estamos buscando. Por eso, nuestros planes alternan los
ritmos buscando un equilibrio entre quema de calorías y entrenamiento
más largo y menos intenso.