Correr es un ejercicio mecánico en el que parece que no haber demasiado margen para cambiar, pero no es así. Enfrentarse al entrenamiento siguiendo los consejos que te ofrecemos puede hacerte mejorar increíblemente tus marcas…
Saber ir despacio
Saber cómo rodar es importantísimo. Parece
muy sencillo, pero se cometen demasiados
errores en los rodajes. El primero y más
importante es la impaciencia, del que
derivan todos los demás. Se quieren ver los
resultados nada más empezar y eso lleva a
realizar barbaridades: se realizan rodajes
demasiado largos y a ritmos excesivamente
elevados. Es importante no tener prisa.
Nuestro organismo tiene una capacidad de
asimilación impresionante y puede llegar a cotas
insospechadas previamente, pero siempre que se
le transmita en pequeñas dosis.
Saber correr en progresión
El ritmo en los rodajes debe ser progresivo,
comenzando de forma muy suave, de tal
forma que resulte cómodo correr y que se
pueda ir hablando. Esta progresión siempre
es relativa. En los rodajes normales de una hora
la progresión debe ser leve, sin embargo en los
rodajes progresivos largos, esta debe ser más
fuerte en la parte final. Más adelante os explico
con precisión a qué ritmos se deben realizar los
rodajes en función de los umbrales obtenidos en
una prueba de esfuerzo, o en proporción de la
frecuencia cardiaca máxima de cada uno.
Existen otros matices para conseguir rodar
correctamente que se escapan al control
de las cifras. Estos son los referidos a las
sensaciones al correr y los lugares que se
eligen para ello. Lo ideal sería elegir lugares
entretenidos para rodar, evitando las paradas,
las cuestas muy pronunciadas y dar vueltas en
circuitos muy cortos. La mente juega un papel
muy importante en el entrenamiento, por eso
es importante conseguir relajarla, dejando volar
los pensamientos. El que es incapaz de relajar su
mente mientras rueda, va demasiado rápido.
…y Variado
Hay que intentar hacer los rodajes por lugares
con cuestas o “toboganes” (subidas y bajadas
continuas pero sin gran desnivel) y de este
modo fortalecerás más las piernas.
Tomar el descanso como parte del
entrenamiento
Ningún corredor aficionado debería entrenar más
de cinco días a la semana y nunca más de cuatro
si compite en el maratón por encima de 3
horas y 45’. Es necesario intercalar un día
de descanso total después de dos o tres
de entrenamiento. Para empezar a correr
es suficiente con tres días a la semana.
Descansar es parte del entrenamiento.
Así de claro. Aquellos que se someten a
entrenamientos exigentes deberían darse
un masaje de descarga, como mínimo cada
quince días, lo ideal sería uno a la semana,
durante el mes y medio anterior al maratón.
Ser paciente
Un gran error que cometemos los corredores
y del que se derivan otros muchos es no
tener paciencia. La clave es no tener
prisa en las mejoras y plantear los
objetivos a medio y largo plazo. No hay
que tener prisa mientras maduras como
corredor. Se necesitan entre 7 y 10 años de
entrenamiento continuado para lograr la
plenitud como corredor.
Estirar más y mejor
Es fácil aprender la correcta ejecución de
los estiramientos. La manera adecuada es
con una tensión relajada y mantenida,
poniendo atención en los músculos que
se están estirando. La forma incorrecta
es estirando con rebotes, bruscamente o
estirando el músculo hasta sentir dolor.
Esto puede causar más lesiones que
mejoras.
Cada vez que se produce un estiramiento
excesivo de las fibras musculares, por un
movimiento brusco o forzado, aparece un
reflejo nervioso que hace que los músculos
se contraigan. Es un mecanismo de defensa
del músculo para evitar lesiones. Por ello, si
forzamos demasiado en un estiramiento, el
efecto es el contrario al que pretendíamos.
Entrenar sobre terrenos
blandos
Es un error muy común entre los que se
inician en el atletismo de fondo entrenar
demasiado sobre asfalto. Al ser un terreno
tan duro provoca un mayor riesgo de lesión.
Lo ideal es entrenar sobre tierra o hierba,
y sólo en las últimas semanas previas al
maratón, es aconsejable entrenar sobre
asfalto en días alternos.