Abandonar en una competición es, seguramente, lo más desagradable que le puede suceder a un atleta. Pero a veces, sucede. En este artículo vamos a analizar cuando es aconsejable retirarse, y que hacer, en el futuro, cuando esto pasa
¿CUÁNDO ME RETIRO?
Normalmente llegamos a meta en todas las competiciones en las que participamos, a veces en mejor tiempo y/o posición de lo que preveíamos, y otras, en peor. Evidentemente os acosejamos que no os retiréis nunca, y, si un día tenéis malas sensaciones, pues creemos que siempre es mejor que hagáis el esfuerzo físico y psicológico de llegar a meta, antes que abandonar.
Hay atletas (pocos, la verdad), en el contexto de la élite, que, de tanto retirarse cuando la competición no está transcurriendo según sus expectativas, acaban por adquirir el vicio de parase antes de llegar a meta a la mínima ocasión en que "pintan bastos". Éstos son, en nuestra opinión, los momentos en las que entendemos que está "justificado" el retirarse a mitad de carrera:
1) Ante una lesión
Es, lo que llamamos, una retirada inminente. Si en mitad de la carrera te sobreviene una rotura muscular, una torcedura de tobillo violenta que derive en esquince, una caída que te impida el seguir corriendo con normalidad, etc. es evidente que debes retirarte sin más remedio. Es que, sencillamente, no puedes seguir corriendo.
2) Cuando te sientas enfermo
Si durante la competición te sube la fiebre, has tenido un golpe de calor, te sobreviene un problema intestinal muy importante, etc., es mejor que te retires para no agravar tu estado físico. La salud es lo primero y no puedes ponerla en riesgo y empeorarla. Se trata de que, siempre que puedas, regreses a casa por tu propio pie, no que tengan que llevarte tus compañeros a causa de tu mal estado o, incluso, de que no tengas que ir a un centro médico u hospital...
Otra cosa, por supuesto, es que suceda un accidente o hecho imprevisible y tenga que atenderte el personal sanitario. Pero si tú puedes evitar esta última situación, en la medida de tus posibilidades, hazlo. Vale más tu salud que tu carrera.
3) Cuando intuyas que vas a tener una rotura muscular
Esta sutuación sale a relucir, normalmente, cuado te estás recuperando de una lesión muscular y tratas de competir cuando aún no estás plenamente recuperado. Una vez en carrera, el músculo empieza a "quemarte" y a contraerse, "avisándote" de que te vas a romper.
Tu intuición te dirá que no se trata de una pequeña contractura o de una simple molestia por sobrecarga, son dolores diferentes. Por ello, es mejor que te retires antes de agravar más tu lesión.