Una problemática que vemos a menudo en los corredores populares, es la relativa a los entrenamientos de lo que en el argot se denomina “tiradas largas”, es decir, rodajes que superan en duración y cantidad de kilómetros a los habituales
Hoy en día ya se sabe que no es
necesario estar tres horas seguidas
corriendo para preparar un maratón.
Esto, si se realiza regularmente y
durante mucho tiempo, supone más
inconvenientes que ventajas: machaca el
hígado, las articulaciones, los tendones
y los músculos; desgasta enormemente
a nivel psicológico y supone una gran
descompensación muscular, que a medio
plazo provoca muchísimas lesiones:
tendinitis de aquiles, periostitis, fascitis
plantar, tendinitis de rodilla, ciáticas,
protusiones discales e innumerables
contracturas, entre otras.
Un maratón
no se corre mejor y con más garantías
por hacer una tirada larga un día a la
semana. Requiere una preparación lo
más completa y equilibrada posible,
para ello es necesario trabajar la
resistencia aeróbica y la potencia
aeróbica, la resistencia y la potencia
muscular y, por supuesto, la fuerza
muscular.
Lo importante es entrenar de
forma regular varios días a la semana,
bastantes semanas seguidas, sin parones
y sin sufrir. De ese modo se mejora la
resistencia y la potencia aeróbica, que
supongo, es lo que queréis mejorar con
esas tiradas superlargas, ¿no?.
Tiradas largas que superen las dos horas de duración no
tienen ningún tipo de sentido en el caso de los corredores
aficionados (nuestros expertos sostienen que lo ideal
es entorno a 1:45). De hecho, pocos profesionales superan
ese tiempo en una sola sesión de entrenamiento.