¿¿¿TE OBSESIONA CORRER???
Cada vez somos más los runners para quienes practicar deporte de forma regular e intensa se ha convertido en un estilo de vida. Nuestra sociedad ha tomado conciencia de los efectos beneficiosos del ejercicio sobre la salud física y mental de las personas, y casi podríamos hablar de la aparición de una nueva “tribu” cuyos miembros comparten indumentaria, hábitos (saludables) y estilo de vida (deportivo); exactamente igual que otros grupos como los “cool”, los “heavies” o los “moods”.
Hasta aquí todo es perfecto. El problema se origina cuando el deporte pasa de ser una actividad saludable y placentera, y cobra demasiada importancia, eclipsando todo lo demás. En ese caso, como en todos los órdenes de la vida, puede llegar a convertirse en un problema cuando del uso y disfrute se pasa al abuso y sufrimiento. Esto ocurre cuando se atraviesa la línea de lo normal a lo patológico pasando de la afición a lo que denominamos “adicción al deporte“.
Pasado este punto, la gratificación obtenida por las metas y objetivos, siempre hablando de marcas deportivas, es incluso mayor que la que puede producir la mejor cocaína para un adicto a esta sustancia.
Para cualquier adicto, el objeto de su adicción produce la mejor sensación de alegría, bienestar y liberación de tensión que nadie puede imaginar, lo que hace que el adicto sienta el impulso de repetir una y otra vez. Seguro que alguna vez has sentido algo parecido… ¿quién puede resistirse a una droga así? La mayoría controlamos esa sensación, pero no es infrecuente que un deportista quede “enganchado” hasta el punto de provocarse a sí mismo fuertes lesiones, agotamiento físico y psíquico, problemas
familiares y con los amigos, bajo rendimiento en el trabajo e incluso serios problemas cardiovasculares como los casos de muerte repentina.