Si hace poco vimos que un estudio español afirmaba que la dieta mediterránea incrementaba la "alegría de vivir", ahora una nueva investigación británica lo corrobora por la vía inversa: las personas que comen más alimentos procesados y menos frutas y verduras tienen mayor riesgo de sufrir este trastorno psicológico.
Puede ser la mezcla de antioxidantes, folatos, vitaminas y otros nutrientes que aporta la cocina tradicional o bien los peligros asociados a las grasas y alimentos procesados. El caso es que, aunque las razones no están muy claras hoy por hoy, cada vez son más las evidencias que apuntan que la alimentación puede influir en ciertas enfermedades mentales.
Los últimos datos del 'British Journal of Psychiatry' demuestran que las personas que comen peor tienen hasta un 58% mayor riesgo de sufrir una depresión. Por su parte, los practicantes de la dieta mediterránea mantienen un 26% menos de probabilidades de sufrir este diagnóstico.
Sus datos proceden del estudio durante cinco años de más de 3.500 funcionarios británicos con edades comprendidas entre los 35 y los 55 años. Los investigadores, dirigidos por Archana Singh-Manoux, les sometieron a cuidadosos análisis para valorar su estado de salud y les preguntaron rutinariamente con cuánta frecuencia incluían en su dieta un total de 127 alimentos diferentes.
Así, quienes tomaban más fritos, dulces, carnes y otros productos ricos en grasas y calorías mostraban un perfil de mayor riesgo a la hora de valorar la incidencia de depresión. Por el contrario, las frutas, verduras, hortalizas y pescado ofrecieron un papel protector, tal y como ya había señalado recientemente un estudio español.