En caso de aparición esporádica de ardor de estómago, se puede recurrir a la toma de fármacos como los antiácidos o los inhibidores de la secreción ácida (omeprazol) pero siempre bajo asesoramiento médico. Sin embargo, su efecto es de poca duración por lo que son poco útiles en caso de una acidez frecuente o severa. Además, su ingesta continuada podría agravar el problema.
En caso de padecer con cierta frecuencia este trastorno, lo mejor es evitar determinados alimentos y posturas que potencian el ardor. Las proteínas, por ejemplo, aumentan la presión del cardias, por lo que se aconseja que la dieta sea moderadamente rica en las mismas. Por otro lado, las grasas y los alimentos muy condimentados, disminuyen la presión del esfínter, éste se relaja y se retrasa el vaciamiento gástrico. De ahí que, en estos casos, se prescriban dietas bajas en grasa.
Otros alimentos que deberán controlarse son el chocolate, el café y el té debido a su contenido en xantinas y, en el caso del chocolate, también por su riqueza en grasas. Además, se debe reducir el consumo de bebidas alcohólicas, en especial, el vino blanco y el cava.
Medidas higiénicas y posturales
Además, se aconseja llevar a cabo una serie de medidas higiénicas o posturales que alivien esta sintomatología. Se aconseja, por ejemplo, evitar recostarse después de las comidas; no flexionar el tronco frecuentemente, sobre todo, después de comer; elevar la cabecera de la cama unos 30 grados para dormir o acostarse; no usar prendas de vestir muy ceñidas; suprimir el tabaco o evitar las situaciones de estrés que ocasionan un aumento de la acidez.