La experiencia en el mundo del corredor a lo largo de unos años nos ha llevado a considerar algunas cuestiones que determinan los aciertos y fallos en el uso del pulsómetro, y cuáles son las ventajas y limitaciones.
Los pulsómetros nos proporcionan muchas posibilidades, entre las que destacan:
El control de la la recuperación entre series y repeticiones y después de los rodajes. Esto es muy importante, pues determina el nivel de forma real del corredor, y ayuda a reajustar la intensidad de los ritmos si vas demasiado deprisa.
Gracias al pulsómetro se puede controlar eficazmente el pulso en cada entrenamiento. Al instante, antes, durante, nada más acabar, al minuto y a los tres minutos con total precisión.
Es muy útil para chequear la evolución en los entrenamientos, sobre todo en los ritmos controlados, los cambios de ritmos, las series y las repeticiones. Pero siempre al acabar, nunca a priori.
Aporta datos muy concretos que aclaran y facilitan la tarea de control del entrenador sobre sus atletas.
Como se puede observar, son muchas las utilidades que tiene para el corredor, además de las propias del reloj cronómetro. El pulsómetro, como cualquier instrumento, también tiene sus limitaciones, algunas muy claras y otras que no lo son tanto, y que quiero ayudaros a desvelar. El primer gran error en el uso del pulsómetro es querer determinar el entrenamiento en función de unas pulsaciones predeterminadas y continuamente mirando al reloj. No se puede determinar el ritmo o intensidad del entrenamiento por el número de pulsaciones por minuto, pues son muchos los agentes externos que influyen en el pulso (inclemencias meteorológicas, tipo de terreno, desnivel del mismo, hora del día etc...), así como otros más personales (preocupaciones, stress, cansancio, catarros, mala digestión etc...).
Considerar los umbrales de una prueba de esfuerzo los referentes para entrenar a determinadas pulsaciones. La propia evolución del estado de forma con el entrenamiento deja obsoletos los resultados en pocos días. Este tipo de test es muy importante para determinar el estado real de forma en el momento de realizarlo y para prevenir o excluir cualquier anomalía cardiaco-respiratoria, amén de otras ventajas. Intentar entrenar por pulsaciones es obsesionarse, es no disfrutar de la carrera, es no conocerse a sí mismo, es perder la oportunidad de dominar las sensaciones.
El uso del pulsómetro puede ser de gran ayuda en el
entrenamiento, pero hay que saber hasta dónde se
pueden desentrañar los datos que nos ofrece. Una
interpretación errónea de esos datos nos puede
hacer dar pasos demasiado arriesgados.
Los pulsómetros se deben usar
racionalmente, teniendo claro que no son más que
relojes-cronómetro que nos informan de nuestro
pulso al instante, además del tiempo realizado en
un recorrido determinado. Y nada más. Sólo aportan
información para valorar a posteriori
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Aciertos y errores en el uso del pulsómetro ![]()
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