Algo más que una carrera solidaria

Juan Solbes 11/10/2011
POSITIVO NEGATIVO VOTOS
Etiquetas: running , carrera solidaria , santander , cronica

Algo más que una carrera solidaria

El 5 de junio tuve la oportunidad de participar en la I Carrera Solidaria Santander, organizada por las revistas Sport Life y Runner's World y el banco que da nombre a la prueba. 

La carrera  transcurrió a lo largo del río Turia de Valencia, lugar privilegiado para los corredores de la ciudad, con dos modalidades, una de 5 y otra de 10km, pero al contrario de lo que suelen ser las carreras en mi ciudad tuve la sensación de que esta era todavía más popular, ya que encontraba a gente que quizá no había corrido en su vida, que no solo estaba haciendo un esfuerzo solidario sino físico por llegar a la meta en las mejores condiciones posibles.

Algunas de las personas con las que tuve oportunidad de hablar resultaron ser empleados de la empresa que organizaba el evento. Esto me llamó la atención, el primer pensamiento que te viene a la cabeza es que sus respectivos jefes les han obligado a correr para hacer un éxito la idea de los directivos de la empresa y sacar pecho con importantes datos de participación. Una vez pasó este primer pensamiento sentí que era una ocasión inigualable para hacer compatibles dos mundos, el de la empresa y el del deporte, pero por un tema solidario, con sus equipos participando un día no laboral en una actividad que además es saludable.

Normalmente el mundo empresarial aterriza dentro del deporte para hacerse visible a través de los patrocinios de eventos o de equipos como estrategia de márketing para aumentar su imagen de marca. El mundo del deporte necesita de estos patrocinios para aumentar los recursos y hacerlas atractivas para más aficionados. En la carrera que menciono existían factores diferenciales, como la responsabilidad social de la empresa entendida en su globalidad, no solo en lo solidario, ya de por sí importante, sino por la participación e implicación de sus trabajadores.

En mis últimos artículos para esta Runner´s World he repetido la importancia del deporte en el desarrollo de la persona, en sus beneficios en cuanto a conseguir niveles de felicidad determinados, en el respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad, en el afán de superación y consecución de objetivos, en la responsabilidad con los demás corredores, en la lealtad por no abandonar a cualquiera que corre a nuestro lado, en la perseverancia para ganar salud y calidad de vida, en la tolerancia con uno mismo cuando no salen las cosas como pensamos, beneficios para los que lo realizan.

Si nos centramos en el perfil profesional que las empresas están demandando en estos últimos tiempos, personas implicadas con sus objetivos, que sepan trabajar en equipo, perseverantes en sus ideas para hacer el mejor trabajo posible, leales a sus compañeros y a sus equipos directivos, que tengan unos niveles de felicidad personales y lo transmitan en su puesto de trabajo, con afán de superación para conseguir puestos de responsabilidad, responsables del trabajo que desarrollan y eficaces en su consecución…  nos encontramos con dos mundos que están mucho mas cerca de lo que en principio parecía.

Las empresas hoy en día valoran, de forma especial, la formación de sus empleados y utilizan importantes recursos para esta actividad. Por otra parte, también estamos observando que están preocupadas por el bienestar de sus trabajadores, por su salud emocional y física, por sus niveles de relación con el equipo, por esa responsabilidad social que llega al total de los stakeholders de la misma y en los cuales los trabajadores ocupan un lugar de privilegio.

Si esto está sucediendo así y además, le añadimos los cambios tan vertiginosos que se están produciendo en los últimos años, tanto sociales, como empresariales, como personales, entiendo que es necesaria una evolución de las relaciones del mundo empresarial con el mundo del deporte, pero ahora, desde la perspectiva de formar/incorporar personas en las empresas, con unos valores adecuados, que se desarrollan con una adecuada práctica deportiva. Quiero decir con esto, que quizá los cursos de formación que estamos dando a los trabajadores de nuestras empresas, se quedan en el olvido y se desvanecen en pocos días. Quizá porque no les ofrecemos algo experiencial, solo teoría y no hacemos verdaderos ejercicios que nos permitan que las cosas no se nos olviden nunca. Recuerdo que cuando mi padre me enseñaba a subir en bicicleta, me decía, te va a costar aprender, pero no se te va a olvidar nunca.

De eso se trata. Hacer formación para los trabajadores que les permitan desarrollar valores que beneficien a la persona y sean aplicables al cien por cien en su puesto de trabajo, y no se olviden. Que las empresas comiencen a desarrollar programas de prácticas deportivas para sus empleados que les ayuden a cultivar los valores que el deporte promueve y estimula, de forma, que consigamos mejores personas y trabajadores con niveles de rendimiento y productividad más ventajosos para todos.

Si hemos llegado a los extremos de hacer cursos outdoor con los directivos de las empresas, donde se aplican técnicas de risoterápia, relajación, meditación y hasta en ocasiones se realizan tareas y ejercicios con payasos… ¿ Por qué no pensar en actividades que a través de la práctica deportiva habitual nos permitamos reflexionar sobre los estados que generan dichas prácticas y nos permitan sacar conclusiones que sean aplicables al mundo empresarial? En lugar de aplicar los índices de inteligencia para la selección de nuestro personal, ¿por qué no aplicamos los índices de práctica deportiva o los valores deportivos asimilados?

Las empresas deberían empezar a plantearse, el aplicar parte de sus recursos en promover que su empleados tuvieran un nivel de práctica deportiva adecuado, que favorecieran a sus trabajadores que éstos puedan entrenar a lo largo de la semana, subvencionar instalaciones para la práctica deportiva, hacer equipos de running patrocinados por la empresa, realizar los cursos de formación utilizando las practicas deportivas para sacar el máximo partido de las enseñanzas que se quieran transmitir, en definitiva, que parte de la responsabilidad social de las empresas tenga como objetivo mejorar la salud física, mental y emocional de sus trabajadores.

En esas condiciones, el patrocinio de eventos deportivos, primando la participación de los propios empleados de la empresa, seria un signo de verdadera simbiosis entre dos mundos que actualmente solo se encuentran unidos por el marketing y pasara a tener un gran componente de desarrollo personal de sus trabajadores y de su mayor integración social en las organizaciones a las que pertenezcan.

Está comprobado que el mundo del deporte genera todos los beneficios que hemos descrito anteriormente a nivel de desarrollo personal y social y es sabido que practicar deporte estimula de forma importante la segregación de hormonas de la felicidad. Y llega el momento en que las empresas lo tengan en cuenta y sean capaces de aplicarlo adecuadamente, favoreciendo los índices de felicidad en el trabajo.

La  I Carrera Solidaria Santander ha sido lo que me ha hecho sentir que un cambio de mentalidad en la relación que tienen las empresas con el deporte, puede favorecer el desarrollo de una sociedad, donde valores que tanto echamos de menos en muchas de las conversaciones que tenemos en la calle, puedan verse mejorados por el simple hecho de favorecer la práctica deportiva entre los empleados de las mismas.

El hecho de que esta carrera comenzara a la misma hora en 3 ciudades españolas, Madrid, Santander y Valencia, también me hace sentir que formo parte de un mundo mucho más global, que la tecnología puede hacer que vivamos experiencias de calidad con otras personas que están lejos de nosotros, que podemos acercar y reducir las distancias corriendo en diferentes lugares, todos por la misma causa, todos con un compromiso social donde los valores fundamentales se desarrollen de una manera adecuada, que podamos correr familias enteras y que los padres seamos responsables de la educación de nuestros hijos corriendo a su lado, promoviendo la lealtad, el afán de superación, la tolerancia, la no competitividad, el compromiso, el respeto a los demás y al medioambiente, el trabajo en equipo, etc.

Quizá no fue la carrera con mayor participación de la ciudad, ni con grandes recursos, ni con marcas importantes, pero fue una carrera donde la ilusión de las personas, que no habían practicado deporte, por llegar a la meta era indescriptible y esa ilusión les hizo llegar sonriendo y satisfechos por lo realizado, fue una carrera donde ver a padres e hijos corriendo y hablando juntos te ponía la carne de gallina, donde la competividad solo era por el derecho de participar, y veías a todo el mundo disfrutar de un fantástico día, haciéndose fotos a la llegada, abrazándose, bebiendo juntos ese sorbo de agua al terminar con esa sonrisa que permitía descubrir el nivel de felicidad que nos da a los seres humanos compartir una jornada deportiva, con la familia y amigos y organizada por la empresa donde paso el mayor tiempo de la semana.

Fue una carrera especial, porque pude acompañar a mi amigo Antonio que hacia tiempo que no corría y de la conversación que tuvimos mientras corríamos a buen ritmo, pudimos acercarnos mucho más en nuestra relación de amistad, conocernos mejor, compartir el cansancio y la alegría,  la importancia de estar al lado de alguien cuando realmente te necesita y agradecer que te acomodes a sus necesidades, en lugar de demostrar quién es el mejor…

Nota: Este artículo ha sido publicado en la revista Runner´s World de octubre 2011. Por un error aparece firmado por Javier Serrano, cuando el autor es Juan Solbes.

JUAN SOLBES es corredor desde hace 18 años, consultor de empresas y autor del libro "Nunca estoy enfadado por la razón que creo", disponible en www.obrapropia.com

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