Las actividades físicas aumentan las pérdidas en agua. Por ello, es importante que el deportista se hidrate bien. Y, dentro de esta dinámica, Aptonia pone en el mercado una línea de productos ideales para este fin
Las actividades físicas aumentan las pérdidas en agua. Por ello, es importante que el deportista se hidrate bien. La falta de agua comporta el aumento de la frecuencia cardiaca y el descenso de la tensión arterial, y provoca una pérdida de resultados.
En efecto una pérdida de un 2% de peso del deportista en agua implica el descenso de sus capacidades físicas en un 20%. Hay que beber antes, durante y después de la actividad física, con el fin de compensar las pérdidas en agua y nutrientes esenciales.
¿Qué beber?
Para los esfuerzos de corta duración, el agua es la única bebida indispensable. Hydra, la bebida dietética del esfuerzo, ayuda a compensar las pérdidas hídricas, energéticas y minerales. En efecto, estas bebidas contienen glúcidos para asegurar un aporte regular de energía, y minerales para compensar la sudación.
¿Cuándo beber?
Para asegurar una correcta hidratación, hay que beber a intervalos regulares, de 10 a 15 minutos y en pequeñas cantidades, de 100 a 150 ml de bebida (un trago). Para evitar los problemas de digestión, las bebidas deben estar frescas pero nunca heladas; la temperatura ideal es de 15°C
El agua representa entre un 58 y un 80% del cuerpo, en función de la edad, del sexo y de la constitución física. Su papel: transportar las sales y las substancias orgánicas (nutrientes o residuos) y favorecer el correcto funcionamiento del organismo.
Por tanto, para evitar la deshidratación, hay que procurar mantener una relación constante y equilibrada entre las entradas y las salidas de agua. El cuerpo humano pierde cada día entre 2 y 3 litros de agua.
Los alimentos aportan diariamente 1,5 litros de agua al organismo. Para completar la diferencia, hay que beber como mínimo 1 litro de agua (toma a ajustar en función de las necesidades).
La necesidad de agua varía fisiológicamente en función de la edad. La de los recién nacidos y los bebés es superior a la de los adultos. Las necesidades de agua varían en función de la actividad. Durante una actividad física, es
necesario hidratarse de forma preventiva (la sensación de sed es tardía, aparece cuando el sujeto ya está deshidratado al menos un 1% del peso del cuerpo).