No sólo se distingue a un deportista por una musculatura más desarrollada, menos barriguita que la media nacional y callos en las manos, hay detalles en el interior que también nos delatan. La próxima vez que vayas al médico a hacerte un chequeo ten en cuenta que va a haber cosas distintas, como…
Pulsaciones: Si montas en bici, corres o nadas
con asiduidad no es raro que tu frecuencia cardiaca
de reposo baje de las 60 p/m. En una persona
sedentaria unas pulsaciones muy bajas pueden significar
un problema, tú tienes que avisar al doctor
de que haces deporte para que no piense que es ese
tu caso.
Nivel de hemoglobina: Los niveles normales
son de 14 a 18 g/dl en hombres y de 12 a 16 en
mujeres. El deporte aeróbico aumenta el volumen
sanguíneo, por eso este nivel puede variar y ser un
poco más bajo al diluirse algo la hemoglobina, llegando
a 13 en hombres y 11 en mujeres.
Colesterol LDL: En deportistas hay cifras diferentes:
160 mg/dl para los que no tienen riesgo cardiovascular
alguno, 130 para los que tienen más de un
factor de riesgo de enfermedad coronaria y 100 para
los deportistas que tienen ya en su historial algúna
enfermedad cardiovascular.
Proteína C: Es un marcador de la inflamación
crónica y puede señalar problemas cardiovasculares.
Un nivel de 1 a 3 mg/litro es la media habitual en
personas sedentarias, pero en deportistas aeróbicos
debe ser algo inferior.
Nivel de ferritina sérica: Si no sufres de anemia
y tienes buena salud pero tu rendimiento ha bajado
últimamente hazte revisar los niveles de ferritina.
Representan tus almacenes de hierro y deben estar
en torno a los 30 a 300 mg/dl en sangre.