Un estudio de la Sociedad Española de Cardiología alerta las enfermedades cardiovasculares se han convertido en una epidemia mundial debido al empeoramiento de los hábitos de vida de la población
De hecho, según destacó la presidenta de la SEC, este tipo de patologías ocupan el 32,5 por ciento del total de fallecimientos en España, siendo la primera causa de muerte entre la población.
Además, cada vez hay más sobrepeso entre la población, a lo que se une un repunte de la incidencia del tabaquismo, especialmente en mujeres jóvenes. En España, según los datos aportados por la SEC, hay un aumento del tabaquismo entre las mujeres, que ha pasado del 15 al 25 por ciento.
Los expertos en cardiología afirman que la solución para prevenir el empeoramiento de la salud mundial y reducir los fallecimientos por enfermedades cardiovasculares se encuentra en fomentar un cambio los hábitos de vida de la población. Esto pasa por aumentar el ejercicio, hacer dietas saludables y dejar de fumar. Para conseguir una mejora en la salud pública abogan por realizar políticas enfocadas a educar a las personas sobre la necesidad de llevar una vida saludable y cambiar los hábitos actuales.

También se debatieron aspectos técnicos de la práctica cardiovascular como el uso más optimo de los fármacos utilizados para tratar estas enfermedades; las intervenciones coronarias como la angioplastia; el uso de cánulas o 'stents'; y los tratamientos intervencionastas frente a los tratamientos farmacológicos. También se remarcó la importancia de controlar el sangrado del paciente para conseguir moderar la mortalidad en este tipo de complicaciones. La importancia dormir bien
Según el Instituto Nacional de Estadística, el promedio de tiempo de sueño en España (2006) se sitúa en 7,22 horas en personas de 25 a 64 años y en 7,47 en personas de más edad. Concretamente, en la etapa de la adolescencia, cuando se recomienda dormir nueve horas para crecer y tener un buen desarrollo intelectual, este promedio no se ajusta con lo que debería ser saludable. Las recomendaciones para las personas adultas y de la tercera edad oscilan entre las siete y las ocho horas. Cuando la falta de horas de sueño no se debe a una patología orgánica que deba tratarse de forma farmacológica, el esfuerzo individual es muy importante para cumplir los horarios adecuados.