La mejor bebida para hidratarse antes, durante y después del ejercicio es el agua. Sin embargo, tenemos otras opciones interesantes dependiendo de la duración del ejercicio. ¿Quieres conocerlas?
Numerosos estudios han concluido que durante el ejercicio no es necesario administrar más de 500 ml por hora de ejercicio. Ahora bien, ¿cuál debería ser la bebida ideal para evitar la perdida de agua y obtener un rendimiento óptimo? Sabemos que la glucosa estimula la absorción de agua y de sodio a nivel del intestino delgado, por otra parte, también está demostrado que se absorben más líquidos cuando se ingieren soluciones que contienen hidratos de carbono y minerales en las proporciones adecuadas, que cuando solo se toma agua.
Por tanto, en situaciones que el ejercicio se prolongue más de una hora y sobre todo con calor, se recomienda añadir algo de carbohidratos en el agua, no solo mejora la absorción del agua, sino que además evitan niveles bajos de glucosa en sangre y garantiza un aporte de energía rápido. De esta forma, evitaremos la aparición de la fatiga prematura, mareos, etc. La mayoría de las bebidas isotónicas comercializadas, aportan la glucosa, sales y minerales necesarios, además de un sabor agradable. Para una persona de unos 70 kilos, en situaciones de ejercicio prolongado, debe hidratarse con 700 a 1300 ml/hora conteniendo entre un 4 y 8% de carbohidratos
En cuanto a la temperatura, lo ideal son las bebidas ligeramente frías, la temperatura ideal es entre 10 y 15º centígrados y, preferiblemente, antes y durante del ejercicio bebidas sin gas.
¿ Qué quiere decir que una bebida es isotónica?
Una bebida se considera
isotónica cuando tiene la
misma osmolaridad que los
fluidos del organismo.
Esto significa que contiene
aproximadamente el mismo
número de partículas
(azúcares y electrolitos) por
100 ml y por consiguiente,
es absorbida tanto o más
rápidamente que el agua.
La mayoría de las bebidas
isotónicas comerciales
contienen entre 4 y 8 g de
azúcar por 100 ml. además
de sales y minerales.
Aspectos a tener en cuenta para el óptimo rendimiento
1 g. de glucógeno se
almacena junto a 2,7 g.
de agua, por lo que un
65% de sus depósitos son
de agua. Por esta razón
cuando realizamos ejercicio
y quemamos glucógeno se
elimina agua y se pierde peso
por deshidratación.
Un exceso de proteínas
en la dieta incrementa el
riesgo de deshidratación. El
metabolismo de las proteínas
aumenta la concentración de
urea por el riñón, ya que cada
gramo de urea excretada se
acompaña de 50 ml de agua.
Es cierto que el uso de
prendas poco transpirables
para la práctica del ejercicio
como plásticos, neoprenos,
etc., así como las saunas,
provocan una deshidratación
acelerada.
El denominado “golpe de calor” aparece cuando la persona no es
capaz de eliminar el calor por el sistema termorregulador de la
sudoración. Suele suceder cuando nos deshidratamos y además,
la temperatura exterior es elevada, de ahí su nombre de “golpe
de calor”.
Como norma general, sobre todo si eres principiante, no
realices ejercicio si la temperatura ambiente supera los 28º.
Abandona inmediatamente el ejercicio si aparecen calambres,
náuseas, mareos, etc.
Evita en todo caso hacer deporte en el exterior con
temperaturas por encima de los 34º C.
No realices ejercicio intenso en climas con humedad relativa
mayor del 60%.
Si crees que tienes un golpe de calor, además de hidratarte,
utiliza baños fríos pero no helados*.
Si aparece fiebre, hormigueos y adormecimiento, debes
acudir a un centro hospitalario.