Una buena sesión de bicicleta bajo techo puede ser la mejor opción para los runners que quieran aumentar la potencia de sus piernas. Trabajar el "rodillo" puede ser el complemento perfecto, sobre todo ante lesiones
No nos podemos engañar. La mejor forma de que un runner trabaje la potencia de su tren inferior y al mismo tiempo no pierda capacidad aeróbica es un trabajo de este tipo. Como todo proceso de trabajo muscular, éste es un entrenamiento
de hipertrofia, pero requiere de un cierto periodo de tiempo de continuo trabajo para empezar a notar resultados. Realizando los ejercicios que te planteamos sin excederse en las cargas o los tiempos no tienes por qué percibir
un aumento de volumen, aunque sí de fuerza.
Aumentar la potencia o la masa muscular de nuestras piernas no significa que olvidemos rodar con más viveza a ritmos menos lastrados, de esta manera podremos funcionar a una velocidad crucero mayor sin necesidad de matar la "chispa". Por eso, es recomendable acompañar el trabajo más intenso con rodajes más ligeros. Pedaleando de pie se puede desarrollar más la carga, pero no es una posición demasiado cómoda para trabajar durante mucho tiempo.
El cansancio que pueden sufrir las rodillas debido al peso continuado disminuirá
si las trabajamos en "posición sentado". Una correcta colocación del sillín será
la que nos moleste menos y nos permita centrarnos más aún en la fuerza a realizar.
REDUCE TU PESO
La quema de grasas es uno de los objetivos principales de muchos runners, y los
más expertos saben, además, que no hay nada como un buen trabajo aeróbico para
eliminar los ácidos grasos que se acumulan en nuestro organismo. Un rodaje largo y continuo favorece la eliminación de estos lípidos, pero está comprobado que trabajando con intensidades más serias, también se consigue incrementar el consumo de calorías, al mismo tiempo que se utiliza el combustible de hidratos de carbono almacenados en los depósitos de glucógeno. Trabajar a estas intensidades nos ayudará a perder peso y a aumentar la potencia de las piernas al mismo tiempo.
Para que se manifieste una mejora y una pérdida de grasas, es necesario controlar la ingesta que realizamos. Comiendo dos corderos y sentándose en la bicicleta 30 minutos, no obtendremos el mejor de los resultados; por ello es bueno no ingerir más calorías de las que vamos a quemar. De hecho, está comprobado que controlando un poco la dieta y utilizando unos 30 minutos, 3 veces por semana, con la bicicleta estática a nivel bajo o medio, obtendremos
resultados evidentes de pérdida de peso.
La clave es mantener la intensidad sin que
oscile la potencia, como cuando corremos. Es
fundamental no dejar de lado nunca este tipo
de trabajo; por mucho que queramos centrarnos
en la potencia, el aeróbico ha de ser el
complemento constante, el principio y el fin de
todo ejercicio sobre la bici. Parece mentira,
pero trabajar en una intensidad equilibrada y
mantener el ritmo constante es más difícil de
lo que pudiera parecer, y rodar al mismo ritmo
de pedalada requiere una cierta práctica.
2. AERÓBICO PROGRESIVO
Es, posiblemente, el más común y al que tienda
nuestro organismo por propia inercia. Se trata
de un trabajo continuo progresivo en el que,
tras un calentamiento en condiciones, se llega a
tocar el umbral anaeróbico para, al final, relajar
con un suave rodaje. Los aumentos de intensidad
pueden realizarse más o menos espaciados.
Si lo que queremos es fomentar lo
puramente aeróbico es mejor que incrementemos
la velocidad poco a poco; si queremos
incidir en la potencia (sin dejar de lado el trabajo
aeróbico) lo mejor es realizar un aumento
menos espaciado. Combinar esfuerzos progresivos
con rodajes de descanso puede sustituir
perfectamente a un entreno de series largas.
3. FARTLEK
Combinando distintos tipos de intensidad a diferentes
duraciones obtenemos un entrenamiento
comparable al de series cuando corremos. Realizar
este tipo de trabajo es el más efectivo de
cara a obtener una mayor potencia sin dejar de
lado el esfuerzo aeróbico. Los intervalos más
beneficiosos son los que llegan a alcanzar el
umbral anaeróbico sin agotar nuestro físico. El
fartlek ha de realizarse cuando sobre nuestras
piernas hayamos acumulado una buena carga
aeróbica. Combinar la intensidad, la resistencia
y la velocidad puede darnos múltiples opciones
para trabajar aspectos concretos de nuestro
físico; además, ayuda a trabajar potencia, resistencia
y ritmo.
TRES FORMAS DE ENTRENAR
Combinando distintos tipos de intensidad a diferentes duraciones obtenemos un entrenamiento comparable al de series cuando corremos. Realizar este tipo de trabajo es el más efectivo de cara a obtener una mayor potencia sin dejar de lado el esfuerzo aeróbico. Los intervalos más beneficiosos son los que llegan a alcanzar el umbral anaeróbico sin agotar nuestro físico.
El fartlek ha de realizarse cuando sobre nuestras piernas hayamos acumulado una buena carga aeróbica. Combinar la intensidad, la resistencia y la velocidad puede darnos múltiples opciones para trabajar aspectos concretos de nuestro físico; además, ayuda a trabajar potencia, resistencia y ritmo.