Usain Bolt, el velocista más rápido de la historia, no deja de ser noticia. Un día insinúan que está dopado, al día siguiente se anuncia que entrenará con el Real Madrid y después su entrenador le exige más. Pero él no deja de ir de fiesta...
Usain Bolt es el centro de atención por allí por donde pasa. Él no se inmuta demasiado por el hecho de que se insinúe en algunos círculos de que flirtea con el dopaje, que Jacques Rogge le reprima "cariñosamente" por su actitud, a veces, aparentemente, "subida de tono" en la pista, que el Real Madrid le invite a entrenar o que Glenn Mills, su entrenador, le pida "en voz alta" que no se duerma en los laureles y que sea consciente de que en el futuro ha de seguir ganando medallas y sumando récords.
Recientemente Bolt se siente molesto porque se le ha recriminado que trasnocha demasiado y que tiene demasiado apego al ocio nocturno. Él ha replicado afirmando que "algunos pretenden que esté entrenando todo el día, pero eso no puede ser. Se creen que porque salga un poco voy a correr más despacio, pero eso no es verdad" ha afirmado Bolt. O sea, que se pasará horas y horas en las pistas; bailando en las pistas de noche (las de las discotecas), y entrenando en las pistas de día (las de atletismo).
Lo que si es cierto, bromas aparte, es que Bolt en unos pocos meses se ha convertido en un mito en Jamaica. Al contrario que otros velocistas del Caribe, él no ha querido trasladarse a Estados Unidos para entrenar en alguna universidad norteamericana, sino que ha permanecido viviendo y preparándose en su país natal. Allí, en muy pocos meses, se ha convertido en un mito y en una referencia para sus paisanos.