Entre el 10% y el 15% de la población general y un 5% de la que trabaja presentan afecciones del sistema venoso que, si bien en la mayoría de los casos no constituyen una patología grave, pueden ser molestas, especialmente en los meses de calor
Dentro del estancamiento de la sangre en las extremidades inferiores hay que diferenciar dos tipos de enfermedad:
> Varices esenciales o primarias:
Son dilataciones de las venas del sistema superficial, fácilmente reconocibles como cordones venosos más o menos gruesos que pueden verse y palparse bajo la piel. En esta afección el sistema profundo se encuentra indemne, y muchas veces los síntomas son escasos. Favorecen su aparición factores como obesidad, estreñimiento, sedentarismo, utilización de prendas que aprietan la raíz de las extremidades inferiores y la cintura ( cinturones, ligas, fajas,...), permanecer de pie o sentado durante horas seguidas, el embarazo, los anticonceptivos, la exposición al calor... También factores genéticos o hereditarios provocan varices, y si el sistema valvular es insuficiente se producen igualmente dilataciones venosas del sistema superficial, en las que la sangre se remansa y avanza con lentitud.
> Insuficiencia venosa del sistema profundo:
Las venas profundas se obstruyen y la sangre fluye hacia el sistema superficial. La causa suele ser una flebitis profunda, la denominada tromboflebitis. Traumatismos, inmovilizaciones prolongadas, intervenciones quirúrgicas y cateterismos, son los factores de riesgo más habituales. La trombosis venosa profunda es una afección importante, ya que es la primera causa de tromboembolismo pulmonar, afección grave.
Hinchazón de extremidades -especialmente de rodilla para abajo-, hormigueo, sensación de picor y calambres, cansancio y dolor son los síntomas más habituales, que empeoran a lo largo del día, sobre todo si se ha estado quieta mucho tiempo. En un estado más avanzado aparece una pigmentación de color marrón, ocre, en las zonas más inferiores, especialmente alrededor de los tobillos, así como pequeñas dilataciones de las venas. La piel se puede volver brillante y fina, y si no hay tratamiento eficaz, la aparición de úlceras es habitual, localizándose en la cara interna de los tobillos.
| Fundamental: practica ejercicio físico como pasear, correr a bajo ritmo, nadar, andar en bici, etc., pues los músculos, al contraerse, actúan como verdaderos corazones periféricos al comprimir las venas y empujar la sangre hacia arriba. |
Cuando aparecen varices o cansancio e hinchazón de extremidades es conveniente consultar con el médico y con el angiólogo, ya que un tratamiento precoz puede retrasar la evolución mientras que las varices tronculares pueden curarse definitivamente con la cirugía. En cualquier caso para aliviar las molestias y mejorar:
* No utilices prendas que compriman los músculos de las piernas (ligas, fajas, calzado apretado) y la cintura.
* Controla el exceso de peso: la obesidad favorece el desarrollo de varices.
* Evita temperaturas ambientales elevadas, no expongas las piernas al sol en días de sol y calor.
* Toma duchas frías en las piernas.
* No permanezcas quieto. Si no puede caminar, de vez cuando pónte de puntillas, regularmente, a lo largo de la jornada laboral.
* * Duerme con los pies más elevados que la cabeza (puede elevar con un par de tacos de madera la parte de la cama donde coloca los pies), de forma que la sangre por la noche evacue más fácilmente del sistema venoso.
* Se puede masajear la pierna, con ésta ligeramente elevada, del tobillo hacia la rodilla.
* Manten la piel hidratada adecuadamente con alguna crema hidratante.
* Ten cuidado de no producirse heridas ni lesiones.
* Usa medias elásticas desde la mañana a la noche.