Una de las canciones más famosas de José María Sanz ("Loquillo"), empieza con el repetitivo estribillo de "yo, para ser feliz, quiero un camión". En el caso de Rodrigo Padilla, además, para ser feliz, es preciso correr...
Por Albert Caballero
Aunque empezó tarde a correr, Rodrigo Padilla es ya un atleta curtido en mil batallas, o sea, carreras, entre ellas, el maratón. Pero si para este apasionado del deporte la carrera a pie es una afición, el transporte es su profesión. Y hasta su camión, aparcado en le parking de Parets del Vallès (Barcelona) fuimos para hacerle esta entrevista.
¿Rodrigo, cuando empezaste a trabajar con el camión?
En 1989. Yo hasta entonces trabajaba en la factoría de Nissan Motor Ibérica, en la Zona Franca de Barcelona. Entonces me lié la “manta a la cabeza” y decidí montar mi propio negocio. Primero pensé en abrir una tienda de deportes, porqué en aquellos años practicaba ciclismo, pero mi familia me quitó esa idea. Entonces escogí ser camionero.
Y te sacaste los carnets…
Sí. Y viví la típica ilusión que suelen tener los camioneros al principio: compararse un trailer y viajar mucho y lo más lejos posible. Luego, con el paso de los años, la novedad deja de ser tal y ya lo que quieres es dormir cada día en casa y ver a los tuyos.
Dicen que un camionero lo es tal cuando lleva un millón de kilómetros. ¿Cuántos llevas tú?
Pues yo en estos 19 años que llevo en este trabajo creo que habré hecho un par de millones de kilómetros. Cuando me dedicaba al transporte internacional podía hacer del orden de 15 ó 16.000 kilómetros mensuales.
¿Cuál es el viaje más largo que has hecho?
Cuando, como te digo, me dedicaba al transporte internacional, “hacía” junto a otro compañero, la ruta Barcelona-Hamburgo, que son casi 1.900 kilómetros, en 22 horas, “apurando” al máximo el disco.
¿Cómo empezaste en el mundo del deporte?
A través del ciclismo, cuando tenía unos treinta años. Antes jugaba al tenis. Empecé a salir a montar con amiguetes e hicimos un club federado en La Llagosta (Barcelona), del cual incluso llegué a ser presidente. Pero es que la carretera es muy peligrosa para los ciclistas, y, después de llevarme algún susto y de conocer varios casos de ciclistas conocidos que se han muerto atropellados en la carretera, decidí colgar la máquina de pedales.
¿Salías a menudo?
Si, porque entonces tenía una jornada de trabajo en la Nissan, con el 70% de mi jornada en turno de mañana. Así que salía hasta cuatro veces por semana en bicicleta. Llegué a sumar hasta 14.000 kilómetros por temporada y también competía en marchas.
¿Te llegaste a federar?
Si, en ciclodeportivos y veteranos. Pero era malo, lo reconozco... (risas)
Y empezaste a correr…
Sí. Quedaba en el pabellón de La Llagosta con otros runners que encontré allí. Hice incluso la Marató de Catalunya de 1996 en 3h36, y el medio maratón en 1h37. Ahora ya entreno menos, pero me dedico más a otras actividades dentro del Club Fondistas La Llagosta, como organizar la carera anual de 10 km que llevamos adelante en el pueblo.
¿Sigues entrenando y compitiendo?
Sí, pero menos que antes. Ahora, como te digo, me dedico más a tareas de organización dentro de la entidad. Aún así, el pasado mes de marzo terminé la Mitja Marató de Montornès en caso dos horas. Hace unos cuatro años que ya compito poco.
Pero tú llegaste a entrenar de un modo bastante serio, incluso realizando series…
Sí, una vez a la semana íbamos a las pistas de la vecina localidad de Mollet del Vallès y ahí nos “picábamos”, positivamente, unos con otros sobre el tartán.
¿Ser organizador en complicado?
Bueno, lo cierto es que yo ya tenía una cierta experiencia en esas tareas antes de tomar las riendas junto con otras muchas personas, de los 10 km de La Llagosta. Peor lo importante es tener un equipo al frente de una organización. Yo sólo no podría...
La carrera que más te ha marcado, ¿cuál es?
La Marató de Catalunya de 1996. Estaba muy bien preparado, y dentro de mis posibilidades, la hice muy bien. Y la entrada en el hoy Estadi Lluís Companys (entonces Estadi Olímpic), fue algo que me emocionó.
¿Volverás a correr un maratón?
Si puedo prepararme bien, si, si no, no. Eso lo tengo claro. Si hago una cosa, me preparo bien.
También has afrontado otros retos deportivos, ¿verdad?
Sí, con mi sobrinoPaco hicimos la “Travessa de Nadal del Port de Barcelona”, sobre 200 metros, que se disputa cada año el día de Navidad. Me había preparado muy bien, con duchas de agua fría, baños en la playa en pleno invierno, etc. Con ello te quiero decir que cuando afronto un reto, me gusta llegar a él preparado.
¿Y qué tal, la experiencia?
¡Muy fría! (risas). En los 50 primeros metros, del frío no podía meter la cabeza en el agua, no aguantaba el dolor. Antes de tirarme al agua, en la barca que nos llevaba hasta la salida, me tiré una botella de agua fría de 1,5 litros por encima, y creo que por ello el cambio de temperatura no lo noté tanto. Pero también te digo una cosa: la alegría que sentí cuando llegué a las escalerillas del muelle, deportivamente, es de las mayores que he vivido en mi vida.
¿Te gusta el deporte de competición?
Muchísimo. Yo he sido un forofo del ciclismo y me he “tragado” los Tours uno tras otro…
¿Cuántas horas podéis conducir, como máximo, seguidas?
La ley no te permite más de 4 horas de conducción seguidas, con un margen de 30 minutos “de cortesía” para que puedas llegar hasta un punto en le que detener el vehículo. Entonces, hay que detenerse 45 minutos y volver a conducir el mismo chófer o, si no, ha de ponerse un compañero al volante. Si conduzco yo solo, la ley no me permite trabajar más de nueve o diez horas. Si vamos dos conductores dándonos relevos, entonces el camión, puede estar en funcionamiento hasta un total de 22 horas. A partir de ese momento, el vehículo hay que detenerlo, no se pueden hacer más relevos.
Pero tengo entendido que con ese tema de los discos suele haber picaresca entre los profesionales del sector para tratar de conducir más horas de las que permite la ley…
Hombre, no te voy a decir que todo el monte sea orégano, pero yo la verdad es que con lo dura que está la legislación en este sentido, el “famoso” carné por puntos, etc. hace que sea mucho más caro el hacer trampas y las sanciones, mucho mayores. En este sentido, por eso, yo siempre he sido muy prudente.
¿Cuál es tu camión?
Es un DAF, de 460 caballos, y admite hasta 40.000 kilos de carga, incluida la “tractora”.
¿Actualmente viajas al extranjero?
No, ahora, como decimos nosotros, “hago plaza”, es decir, me muevo en un círculo de kilometraje bastante cerrado. La verdad es que, cosa rara en mi sector, tengo una actividad bastante tranquila. Pero hoy en día la ruta es bastante dura, es un sector con precios muy ajustados, horarios de carga y descarga exigentes, etc.
Años atrás era habitual que si una persona que se quedaba en el paro, buscaba un recurso en el mundo del camión para seguir trabajando. ¿Ahora aún es así?
Hoy por hoy eso ya no es tan fácil. Ahora para realizar transporte se necesita cumplir unos requisitos legales, una titulación, etc.
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