Carlos Cuesta, director de orquesta

runners.es 02/12/2008
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Carlos Cuesta, director de orquesta

En la revista de este mes de Diciembre, en la seccion "Soy corredor", os ofrecemos una entrevista con Carlos Cuesta, un director de orquesta que compagina su vida musical con su vida como corredor, os mostramos la entrevista íntegra

Por favor, descríbenos brevemente cómo ha sido tu trayectoria en el mundo de la música, y tus facetas como director de orquesta, primer violín, etc...

Como debiera ser un buen entrenamiento para la maratón. Toda mi vida musical ha ido paso a paso: primero estudios en el ámbito familiar, el descubrimiento de la vocación, ser realmente consciente de querer ser artista, músico, el desarrollo de una profesión como violinista (Orquesta Nacional, conciertos), y en determinado momento ir un poco más lejos, buscar otro camino, un nuevo reto, un paso más, convertirme en director de orquesta, estudios, otra vez, aprender del trabajo con orquestas de estudiantes, y un ansiado puesto como director en una orquesta profesional (el sueño fue en Argentina durante 7 años), y ahora… desarrollar una carrera internacional como director.

¿Cuándo y por qué empieza a sentir interés Carlos Cuesta por el mundo del running?

Al volver de Argentina y reencontrarme con mi amigo Carlos (Cisneros), después de casi 20 años sin vernos. Él me invitó a correr, en un momento bastante difícil de mi vida, y desde hace cinco años estoy enganchado… a correr y a nuestra amistad…

¿Es cierto que el aprendizaje y perfeccionamiento a la hora de tocar un instrumento es similar a la preparación de un corredor de fondo? ¿Es igual de sacrificado? ¿Se nota una semana sin "entrenar" los dedos y la mente?

Jascha Heifetz, uno de los más grandes violinistas de la historia, con una apretadísima agenda internacional de conciertos, comentaba sobre su disciplina y preparación: cuando no ensayo un día lo noto yo, si no lo hago en una semana, mi mujer, al mes lo nota el público.
¿Sacrificado? Creo que en el arte, en la ciencia, en el deporte, lo esencial es amar y disfrutar el camino, el recorrido no la meta

¿Cúanto sueles entrenar y con quién?

No soy muy regular en el entrenamiento, pero sé exigirme, sufrir. Mi gran placer es cuando ataco a mis queridos amigos, grandes corredores de toda la vida, y consigo lanzarlos, picados como cuando éramos críos en el cole, a mí se me sale el corazón del esfuerzo solo para ver de lejos sus espaldas, pero disfrutamos tanto la pelea… Los grandes amigos son Carlos Cisneros (organizador, junto a su padre de la carrera de la Ciencia, del CSIC) y mi íntimo amigo y agente artístico Ricardo del Campo.

¿Cuáles son tus lugares favoritos para correr?

Cualquier calle o camino del mundo de buena mañana, donde me lleva mi profesión ese es el mejor sitio para correr. Mi lugar, donde vivo y pertenezco es la Dehesa de la Villa en Madrid, allí entreno a diario y es donde nos reunimos los colegas. Cada vez me atrae más el monte, lo agreste, el puro encuentro con la naturaleza

¿Qué sientes cuando corres? ¿Qué sensaciones has llegado a experimentar? ¿Se parecen en algo a las que vives cuando tocas un instrumento o diriges una orquesta?

Haciendo música, escuchándola y especialmente dirigiendo, he tenido la suerte de “tocar el cielo”, no se da siempre, pero cuando ocurre es un nivel especial de comunicación, con los músicos de la orquesta, con el público, incluso con el compositor a través de su creación, en realidad es el encuentro perfecto con uno mismo, creo que lo que ansiamos en la carrera, lo que de vez en cuando hallamos y pasamos la vida buscando, también es ese “encuentro”

Hay quien corre para evadirse de su trabajo y quien lo hace para concentrarse en él y adquirir ideas brillantes mientras le da a la zapatilla. ¿Cuál es tu caso? ¿Te sirve se inspiración el running?

Normalmente cuando corro sólo pienso en correr, o mi mente vuela desordenadamente, pero casi siempre el entrenamiento me produce una gran sensación de entusiasmo, de euforia, me deja “limpio”, y desde ese estado aparece la creatividad, una mayor lucidez, cada cosa viene a colocarse en su sitio verdadero.

¿En cuántas carreras has participado? ¿Cuáles? ¿Has hecho algún maratón?

Soy bastante nuevo en esto, pero me ha dado tiempo a vivir la inigualable experiencia de un Maratón (Madrid 2007), eso sí, tuve la suerte de compartir casi todos los pasos con la mejor escolta, y disfrutar su dureza con alegría gracias a Carlos, Frank y Paco, y a Ricardo que me llevó como en un Rolls Royce.

¿Cuáles consideras tus mejores resultados deportivos?

Mis grandes resultados corriendo han sido conseguir subir algún puerto, Navafría, Morcuera, Abantos, o los lagos de Enol y las cervezas compartidas con los colegas tras el esfuerzo.

Sin sentido del ritmo imaginamos que es difícil hacerse músico, al igual que sin un buen ritmo de carrera nuestros objetivos atléticos nunca podrán materializarse. ¿A ti te ayuda ser un hombre rítmico a la hora de controlarte en los entrenamientos y competiciones?

La Filarmónica de Berlín, no hace mucho, acometió la experiencia de interpretar una de las más exigentes y complejas partituras de la historia, el ballet de Stravinsky, “Le sacre du Printemps” con muchachos de los suburbios de Berlín, que jamás habían bailado, ni tan siquiera escuchado tan difícil música; en unos meses de entrenamiento y entusiasmo, parecían grandes bailarines y el espectáculo era una experiencia artística de primer orden para el público y para los intérpretes.
Ritmo, el ritmo está dentro de cada uno de nosotros, se desarrolla con la constancia, se encuentra en la práctica, es la sensación que percibimos de facilidad, de fluidez, de belleza, en su búsqueda andamos siempre, en una interpretación, en la competición...

¿Tienes ídolos dentro del mundo del atletismo de élite?

No me va mucho ser “fan”, aunque sí tengo que nombrar a quien primero se me viene a la mente si pienso en el deporte como alegría y forma de vivir, es a mi amigo Paco Cisneros.

¿Cuál es tu sueño como corredor?

Mi sueño es poder encontrar ese momento en el que uno está plenamente integrado con la carrera, con la naturaleza, con nuestro cuerpo, con ese lado de nosotros mismos primitivo, salvaje, que tanto tiempo, como seres civilizados, necesariamente vamos olvidando o ignorando en nuestra vida.

¿Puedes compararnos un violín con una zapatilla? Y no vale pedir ayuda a Salvador Dalí...

Violín, zapatilla, es decir arte, deporte, o ciencia, son todas herramientas para ser lo que queremos, lo que debemos ser, más sensibles, inteligentes, humanos, ser un poco más felices.

¿Es cierto que últimamente te has aficionado al boxeo? ¿Es muy duro su entrenamiento? ¿No choca un poco en una persona tan sensible el hecho de que decida ponerse unos guantes y se ponga a lanzar golpes?

Para mí es otro encuentro que es juego y pasión, que como dice nuestro campeón y entrenador, Jero García, es “vida” y que gracias a los entusiastas caballeros y (alguna dama) que lo compartimos en el Metropolitano disfruto enormemente. Boxeo es ímpetu y flexibilidad, agilidad y fuerza, forma y ritmo casi estoy dando nombres a buena parte de la música que amo.

Y además…

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