Carta desde la cárcel de Soto del Real

runners.es 13/08/2009
POSITIVO NEGATIVO VOTOS
Etiquetas: correr , presos , soto , real , martin

Carta desde la cárcel de Soto del Real

El pasado mes de junio os contábamos las historias sobre los 3 días que Martín Fiz estuvo corriendo con 8 presos de Alcalá Meco. Uno de los educadores de otra carcel (Soto del Real), estuvo allí acompañándoles

Esta carta nos la ha remitido Juan Cuellar Lázaro, Educador del C. P. Madrid V (Soto del Real)."Hace unas semanas tuve el privilegio de participar en una singular prueba atlética. Se trataba de colaborar en la organización y puesta en práctica de una carrera consistente en cubrir en tres etapas durante tres días sucesivos la distancia que separa los centros penitenciarios de Madrid II (Meco) y Madrid VII (Estremera). De ella ya se dio amplia cobertura en un artículo del número 89 de esta revista Runner´s, correspondiente al pasado mes de julio. Al igual que en el resto de la prensa diaria nacional y en las televisiones.

El grupo de atletas estaba compuesto por siete internos de ambos centros penitenciarios (un español, dos dominicanos, dos rumanos, un ecuatoguineano y un nigeriano), varios profesionales de la institución, y un campeón del mundo de maratón (Goteborg, 1995) y premio Príncipe de Asturias (1997). Un tal Martín Fiz. Para ello se contaba también con la colaboración de los Ayuntamientos de Nuevo Baztán, de Carabaña y de Estremera, en los que pernoctaron los componentes de tan peculiar caravana. En total 84 kms, repartidos en distancias de 33, 25 y 26, teniendo como final de etapa respectivamente los citados pueblos. Los trayectos, nada fáciles, al tener que transitar por caminos y veredas secundarias de firme irregular, y acompañados el primer día por la lluvia, y los dos siguientes por un sol abrasador que elevaba la temperatura muy por encima de los treinta grados.

En esos tres días viví experiencias suficientes como para escribir un libro, pero lo que más me impresionó fue la tremenda sencillez y cercanía de todo un campeón del mundo que se brindó graciosa y, sobre todo, gratuitamente para la realización de dicha prueba. Pero no sólo eso. Durante todo el trayecto siempre estuvo pendiente de sus circunstanciales compañeros de viaje, preocupándose por cuantas incidencias les fueron surgiendo de camino. “No os paséis ningún control sin beber, que luego vienen los calambres y las lesiones por la deshidratación”. “Déjame ver como va esa ampolla”. “¡Ojo con las rozaduras!”. “No olvidéis la vaselina para pezones, ingles y sobacos”. “Estira bien ese gemelo”.

¿Y las noches? Nada de hoteles de cinco estrellas. Ni de cuatro. Ni tan siquiera de una. Un simple colchón en el suelo de los locales habilitados al efecto como dormitorios comunales por los Ayuntamientos en una de sus dependencias municipales fue suficiente para pernoctar. Eso sí, bien arropados y sedados por el cansancio y el agotamiento acumulados por los largos kilometrajes. De hecho, el bueno de Martín afirmó al concluir la primera etapa que jamás había estado tantas horas seguidas corriendo.

En estos tiempos que nos ha tocado vivir, en los que un buen número de deportistas de élite han perdido el norte y han convertido su vida y la práctica deportiva en un continuo desfilar por las pasarelas de la moda y de las revistas del corazón, resultan aún más dignas de admiración actitudes como la de este austero y campechano atleta vitoriano de origen salmantino. Con toda la prensa nacional pendiente de los aleteos monetarios que durante todo el verno se han traído entre manos el pavo real portugués CR7 y un tal Florentino Sersuperior, quiero dejar aquí constancia de este bonito gesto y de la sencillez de este gran campeón que ha sabido honrar el deporte en estado puro y utilizarlo desinteresadamente para la rehabilitación y resocialización de unas personas a las que deseó emocionado que puedan tener una segunda oportunidad, delante de un gran mural que los propios internos habían pintado en su honor en un muro del campo de fútbol de la cárcel de Estremera, y que representa su entrada triunfal y en pleno éxtasis en el estadio de Goteborg el día en que se proclamó campeón del mundo. Y si el año que viene el bueno de Martín Fiz se presta para repetir la experiencia, ya sabe que puede contar conmigo, que estaré encantado de compartirla con él y con quien se tercie. Dicho queda, pues, y gloria a los campeones. A estos campeones."

Y además…

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