Los deberes están hechos. Ahora ya falta poco para el gran día y hay que mantener todo bajo control para que nada nos perturbe a última hora. Tenemos razones para estar tranquilos y confiar en lo que almacenamos en las piernas, pero aún así conviene no despistarse y repasar aquellos factores que nos puedan ayudar antes, durante y después de conseguir nuestro objetivo.
LA VÍSPERA
La idea es llegar lo más frescos posibles a
la competición por lo que la semana anterior
a la gran cita debemos disminuir progresivamente
la duración e intensidad de nuestros
entrenamientos e introducir alguna jornada
de descanso. El día anterior, según Ferrero,
“bastará con rodar muy suave durante 30-40
minutos. Después una rectas vivas de 80-100
m, entre 4 y 8 (dependiendo de nuestro nivel)
y unos estiramientos. Es importante intentar
dormir bien, sobre todo la noche antes de
la víspera. Pero cuidado, no es beneficioso
dormir más de lo necesario el día anterior ya
que el cuerpo puede estar demasiado relajado
y no rendirá a tope”.
CALENTAMIENTO
Nos decantamos por el método empleado
por nuestra compañera Aurora Pérez, aunque
ella es la primera en señalar que “se trata de
algo muy personal y cada uno elige lo que
mejor le va. Lo más importante es encontrar
nuestra propia rutina y repetirla siempre antes
de cada carrera, de esa forma tendremos calculado
el tiempo y no nos veremos asaltados
por los imprevistos. A mí me gusta hacer las
cosas relajadamente, así que empiezo a calentar
unos 50-55 minutos antes de la salida.
Primero ruedo 20 minutos con las zapatillas
de entrenar. Luego me pongo las de competir,
me cambio de ropa y hago ejercicios de estiramientos.
A unos minutos de la salida algo
de técnica suave y unas rectas en progresión,
para subir la pulsaciones y empezar la carrera
activa”.
ESTRATEGIA
Es importante planificar como vamos a
competir, de esa forma sacaremos el máximo
partido a todo lo recolectado en los entrenamientos.
A priori 10 km pueden antojársenos
cortos, pero la realidad indica que si nos
pasamos de listos hay tiempo más que suficiente
para sufrir. Así pues, lo mejor es optar
por la sensatez. Marquina aconseja “correr el
segundo 5.000 más rápido que el primero. El
kilómetro más veloz de la prueba ha de ser el
último (siempre que la orografía lo permita),
nunca el primero (así pues, importante tener
sangre fría y controlar los ímpetus iniciales).
Lo ideal es coger nuestro ritmo y no soltarlo,
nada de picarse con otros e intentar atrapar
al grupo que va delante.
MOMENTOS DECISIVOS
Ya ha quedado dicho que estamos ante una
prueba relativamente corta pero con suficiente
longitud como para atravesar momentos de
crisis. No hay una regla exacta en este aspecto,
y lógicamente depende de los desniveles,
el ritmo, el estado de forma... Pero después
de años de experiencia Ferrero señala que
“el momento más difícil suele estar entre el
octavo y el noveno kilómetro. Suele asaltar al
atleta un cansancio más psicológico que físico
y es importante saber reponerse (he observado
que los maratonianos lo hacen con mayor
facilidad) para entrar con fuerza en el último
kilómetro; con la meta casi a la vista uno se
recupera y es capaz de dar el máximo”.
RECUPERACIÓN
Para Beneyto, lo más aconsejable después
de una carrera de 10 km disputada a pleno
esfuerzo es “estar 3 días sin hacer ningún
tipo de trabajo anaeróbico exigente. Podemos
rodar 40 minutos suaves sobre terreno blando
para regenerar o realizar sesiones de fuerza
(menos cuestas). Creo que se puede correr
la distancia fuerte una vez al mes y otra
más al 80%, en lugar de un día de series.
Recomiendo espaciarlas al menos dos semanas