A los corredores nos gusta, generalmente, competir. Las carreras dominicales son la "salsa" la guinda a un pastel de una semana entrenando perfectamente y culminada con una buena competición. Pero... ¿y si te gusta competir cada domingo?
¿A qué conoces algun corredor al que le encanta competir cada fin de semana? ¿De los que no se pierde ninguna carrera? Todos conocemos alguno, ¿verdad?
Competir cada fín de semana, "per se" no es algo malo. El problema y el riesgo es que si cada domingo se pretende correr al máximo, si en cada carrera le pedimos a nuestro organismo que se "revolucione" hasta el fin de sus probabilidades, estamos entrando, probablemente, en una zona de riesgo física y psicológica.
Entonces, si te gusta competir a menudo, ¿cómo debes plantear cada carrera? La respuesta es obvia: como una prolongación del entrenamiento, o como una sesión preparatoria rápida. Salvo, lógicamente, que en momentos puntuales desees ir "a por marca" o a por trofeo en alguna carrera que te guste especialmente.
Para ello es importante que, si tienes hábito en competir cada domingo, llegues a la prueba descansado. Para ello sería aconsejable que el viernes ya entrenaras suave y, el sábado, o bien descansaras, o bien entrenases más suave aún que el viernes.
Otra recomendación que os damos si queréis poneros un dorsal domingo tras domingo es que escojáis competiciones exigentes, combinándolas con otras que no lo son tanto. Si cada fin de semana corréis en un medio maratón, el desgaste cardiovascular, articular y psicológico, es mayor. Tratad de alternar, por ejemplo, un medio maratón con una prueba de 10 kilómetros llana. O una carrera de montaña con una milla que, aunque sea ésta última una prueba muy intensa, es corta, y, por lo tanto vuestro esfuerzo será breve en el tiempo.
Y, por último, os recomendamos que, si competís muy a menudo, lo hagáis con alegría, nunca como una obligación. Hay corredores que se marcan el objetivo de completar un numero concreto de carreras a lo largo del año, por ejemplo, una por fín de semana, o el bajar en las máximas ocasiones posibles una marca concreta en medio maratón.
Si el hecho de poneros un dorsal cada domingo os supone una alegría, entonces...¡adelante! Pero si os supone una obligación a la que acudís con desgana, nuestra pregunta es ¿qué sentido tiene, entonces?
Hay atletas que han competido casi cada fín de semana, incluso sobre maratones, y lo han hecho a muy buen nivel. El taxista romano Giacomo Calcaterra, quien llegó a compeltar el maratón en 2h18, era a la vez ultramaratoniano, y a inicios de este siglo tenía como afición correr el máximo número posible de maratones por debajo de las 2h20.
Tal vez Calcaterra se inspirase en el norteamericano Doug Kurtis, quien, también corriendo tantos maratones al cabo del año como podía, inlcuso por muchos rincones del planeta, llegó a ganar, por ejemplo, una edición de la Marató de Catalunya a finales de los años 80 con 2h16.
En España también tenemos ejemplos, aunque no con tan brillantes marcas. El catalán Ricard Verge, "Ricardinho" en el mundillo del asfalto, llegó a correr el maratón al filo de las 2h30, y se hizo famoso entre los runners catalanes por encadenar en un mismo fin de semana una carrera de 100 km y otra de 10 kilómetros, o coleccionar de maratones consecutivos, domingo tras domingo, por varios países de Europa.