El mundo está lleno de virus y todos están sedientos de tus pequeñas e inocentes células… Pero no saben que somos runners y que va a ser muy difícil atraparnos. Te mostramos los trucos para que no te atrape la gripe A...
Comienza el tiempo
frío, un auténtico pasaporte para miles
de agentes infecciosos que han estado
esperando todo este tiempo para por fin
poder ‘irse de vacaciones al calorcito
de tu cuerpo’. En cuanto tu sistema de
defensa se descuide lo más mínimo,
una familia de ‘bichitos’ aprovecha para
saltarse la aduana y… ¡gripe al canto!
Si haces deporte con regularidad se
lo estarás poniendo más complicado
a los invasores, ya que la actividad
física mejora la respuesta inmune,
pero ten mucho cuidado con los
excesos, porque producen justo el
efecto contrario: consumen tantos
recursos que a tu cuerpo no lo dejas
energía para su propia defensa, por
eso la facilidad para adoptar cualquier
patógeno que ande por ahí huérfano
es uno de los síntomas típicos del
sobreentrenamiento.
¡Estamos rodeados!
Hay agentes infecciosos por todas
partes: virus, hongos, bacterias, etc.
deseando ser tus huéspedes. Están
en el aire, en el suelo, en tu mesa de
la oficina, en esta misma revista que
tienes en tus manos (y no os vamos a
cobrar extra por el ‘regalo’…) y hasta
en la comida que te llevas a la boca,
pero no tienes que alarmarte, tu cuerpo
está preparado para bregar con ellos
y de hecho es la falta de contacto
con los patógenos normales una de
las principales razones por las que
el sistema inmunológico de algunas
personas es menos eficiente que el
de otras. En condiciones de higiene
absoluta, en un entorno aislado, a
tu cuerpo no le hace falta protegerse
y acaba por ‘perder la costumbre’
de protegerse, así que mejor no te
obsesiones y sigue haciendo tu
vida normal para que no te falte
‘entrenamiento antivirus’.
Eso sí, cuídate, come bien, bebe agua,
haz ejercicio, descansa lo suficiente o
tu sistema inmunológico no podrá con
tanta carga.
Todos a las barricadas
Cualquier patógeno que ose invadirte
se va a encontrar varias barreras en tu
cuerpo. La primera es el sudor y la grasa
de tu piel, con efecto antibacteriano.
Los ojos, nariz y boca tienen sus propios
métodos: las lágrimas y los mocos, pueden
neutralizar agentes patógenos (por eso
no es bueno eliminarlos radicalmente con
medicamentos, ya que quitas de enmedio
su función protectora). La saliva también
contiene agentes antibacterianos, ¿has
visto como los animales lamen a sus crías
nada más nacer? Es un perfecto sistema
antiinfecciones.
Una vez dentro de tu cuerpo, en el
sistema digestivo contamos con el
ejército de la flora intestinal, millones
de microorganismos que viven en
nuestro interior sin causarnos perjuicios.
Al contrario, nos libran de otros
microorganismos malignos. Cuída tu flora
con yogures y alimentos probióticos y
prebióticos y no descuides el aporte de
fibra.
No podemos olvidarnos del bazo ni
del timo, órganos especializados en
la construcción de células defensivas,
como los glóbulos blancos o los
macrófagos. Entre los primeros hay un
tipo que se ocupa de las infecciones
y las inflamaciones, luchando ‘a brazo
partido’ contra los agentes invasores.
Los macrófagos se comen literalmente
a los invasores y otros ‘soldados de
ataque’ como el llamado complemento,
destruyen virus sencillos, o el interferón,
una sustancia con propiedades antivíricas
segregada por los tejidos en las
infecciones.ALIMENTOS ANTIGRIPE
Legumbres: lentejas, soja,
garbanzos, alubias, etc.
Hortalizas y verduras: Ajo,
Cebolla, Puerros, Brécol,
Espinacas, Escarolas, Nabos,
Zanahorias, Patatas
Pescados y mariscos: bonito,
salmón, mejillón, almeja, dorada,
etc.
Frutos secos: castañas, nueces,
avellanas, almendras
Cereales integrales: arroz,
avena, mijo y trigo
Especias picantes: jengibre,
pimentón, pimienta
Yogur natural
Té verdeCOME PARA QUE LA GRIPE NO TE ATRAPE
En la mesa también puedes preparar a
tu cuerpo para que esquive los virus de
la gripe. Ahí tienes varios consejos que
te vendrán muy bien. Esto es lo que no
puede faltar en tu dieta:
Las vitaminas E, C, los
betacarotenos y minerales como
el zinc y el selenio son potentes
antioxidantes. Los antioxidantes
protegen a las células encargadas
de la defensa y a las mucosas que
nos aislan del exterior. Te aseguras
su aporte si te alimentas con las
primeras verduras, frutas de invierno,
tubérculos, setas, bayas y frutos
secos de otoño.
Suplementos dietéticos como
la miel, jalea real y polen que
son concentrados de sustancias
antisépticas y protectoras de las
mucosas frente a las infecciones.
Mucho agua. Si tienes tus mucosas
bien hidratadas lucharán con mayor
eficacia contra los ataques de la gripe.
Ten cuidado, especialmente cuando
haces deporte, de no deshidratarte,
manteniendo un aporte constante. Las
mochilas con bolsa de hidratación o
las riñoneras con soporte para bidones
son tus mejores aliados, aunque haga
fresquito y el cuerpo no te pida agua.
Sustancias naturales que aumentan
la actividad de las células de defensa
como el extracto de echinacea o que
funcionan como antibióticos como el
propoleo de las abejas.
1. POR NARICES
Una vía directa de aceso de los virus de la
gripe es tu nariz y boca. Si respiras por la nariz
usas el filtro natural que además de calentar el
aire previamente elimina microorganismos por
medio de las inmunoglobulinas AIG.
2. NO PARES, SIGUE SIGUE…
El ejercicio fortalece el sistema inmune
pero, como habíamos comentado, sin
pasarse volumen ni de intensidad, porque
entonces reviertes los efectos.
3. DÉJATE EL ABRIGO
EN EL ARMARIO
Si te abrigas en exceso pierdes parte de tu
capacidad de adaptación. Que haga mal
tiempo no tiene que ser excusa para quedarse
en casa, sal a tomar el aire y en casa abre el
grifo de agua fría unos instantes mientras te
estás duchando, para que tu cuerpo mantenga
su habilidad de adaptarse a los cambios de
temperatura sin enfermar.
3. 'C' AL PODER
Que no falten en casa alimentos con vitamina
C, que protege a tus células de infecciones.
4. YO - GUR ¿Y TÚ?
Refuerza tu flora bacteriana con yogures y
mantendrás a raya los virus que quieren entrar
a través de tu sistema digestivo. Toma al
menos uno al día.
5. LONDRES EN TU PROPIA CASA
No hace falta que reproduzcas la neblina
londinense, pero algo de humedad ambiental
es imprescindible para que tus mucosas estén
bien hidratadas y puedan luchar contra los
patógenos. Pon un humidificador con romero,
eucalipto o lavanda y aumentarás la protección
que supone una mayor humedad.