El cinco mil es una de las distancias más fáciles, versátiles y cómodas que existe. Su preparación te permite ganar un puntito de velocidad muy práctico para los sprints más duros
La primavera es la época perfecta
para empezar a trabajar
distancias más cortas.
Debido a la climatología española,
el calor hará más factible
un entreno breve; será más agradecido
y sudaremos un poquito
menos. Además, mejoraremos la
velocidad y la potencia aeróbica.
Esto se debe a que los ritmos de
las series son mucho más rápidos
y los rodajes son bastante
más cortos. Esto hará que el
entrenamiento sea mucho más
agradecido y, al mismo tiempo,
incrementemos la velocidad, la
resistencia y la potencia.
En realidad, lo que hacemos
con este tipo de entrenamiento
es mejorar el segundo umbral,
que es el que nos permitirá superar
nuestra marca tanto en 10
km como en medio maratón.
Si
rodando mejoramos la resistencia
aeróbica (algo que se hace en
el primer umbral), en el segundo
umbral potenciaremos el ritmo
de competición (trabajaremos
el ritmo de las series largas, que
es el que deberíamos llevar en
un medio maratón). Si forzamos
este segundo umbral, estaríamos
dejando de lado la potencia aeróbica
para pasar al último nivel:
la potencia anaeróbica, la que se
trabaja con series cortas.
Trabajar una distancia como
el cinco mil tiene, además, una
gran ventaja psicológica de cara
a distancias más largas: el hecho
de rodar más corto y más rápido
hará que aceleremos nuestro
ritmo y que nuestra velocidad,
por tanto, sea mucho mayor.
Es el momento de que mejores tu marca en cinco mil, la distancia más asequible de las carreras populares.
1) TÓMATELO CON CALMA:
Cuando empieces
este plan, deberías tener el cuerpo
hecho a correr con facilidad unos 25 km
por semana. Los auténticos principiantes
no deberían asumir la carga de este entrenamiento;
deberían plantearse correr 3 ó
4 días por semana sin pasar de los 4 ó 5
km cada sesión (andando cada vez que se
necesite).
2) AUMENTA TU VELOCIDAD:
Con las series
de los martes, considera que estás
corriendo muy por encima de tu ritmo de
competición, lo que te hará mucho más
rápido y potente. Además, te dará el punto
de velocidad que necesitas para acabar a
tope tus 5 km.
3) CONFORTABLEMENTE DURO:
Los jueves
se dedican a correr un poco por debajo del
ritmo de competición, lo que deberá dejarte
a tono pero nunca exhausto. Este tipo de
entreno hay que empezarlo con algo de prudencia
y terminarlo a tope.
4) CONSIDERA TUS OPCIONES:
Los miércoles
son el día más tranquilo. Si te sientes
bien después del martes (el día de series),
anímate para rodar unos 5 kilometrillos. Si
te sientes quemad@, mejor descansa.
5) RUEDA LARGO, RUEDA LENTO: El domingo debes correr al mismo ritmo que los miércoles. Así conseguirás la resistencia necesaria para que puedas trabajar una buena estrategia en 5 km.
6) CUIDADÍN:
Si te sientes fatigad@ 3 ó 4
días consecutivos, descansa 2 días seguidos
y vuelve al plan de entrenamiento con
una pequeña descompresión de rodaje antes
de empezar los días de series.
7) DESCANSA ANTES:
La semana previa a la
competición hay que tranquilizarse un poquito.
El jueves se ha de rodar fácil pero con
unos cambios de ritmo para no perder la
chispa de velocidad.
8) COMPITE BIEN: El día de la carrera has de seguir la misma rutina que en tus días de entreno. Calienta 10 min y haz unas rectas de 100 m antes de empezar. Cuando suene la pistola, tu pulso será elevado, no te preocupes. Corre el primer km un poco por debajo de tu ritmo más rápido y disfruta el resto de la prueba.