Corren tiempos en los que todos vamos con prisas, y, a menudo, comemos "a la carrera". Habitualmente consumimos platos ya preparados, y lo hacemos de una forma acelerada y sin estar relajados. Además, estos platos no siempre son 100% naturales
¿Cómo es posible que se nos transmita que, en la sociedad de la abundancia en la que vivimos, los alimentos sean menos nutritivos que antaño? Muy simple; porque contienen, en algunos casos, gran cantidad de ingredientes artificiales como conservantes, colorantes, potenciadores de sabor, gelificantes, azúcar refinado, etc.
Algunos los yogures de frutas en realidad no contienen frutas, y algunas sopas de sobre de pollo, en realidad, no tienen nada de pollo. La química le "come" terreno, poco a poco, al alimento natural por excelencia. Pero, ¿qué consecuencias tienen esas calorías vacías para nuestro organismo?
CALORÍAS VACÍAS
Si un metabolismo está bien nutrido, consigue activar de un modo más eficaz los mecanismos que producen la eliminación de grasas. Si un alimento es más artificial, contiene también más sustancias excedentes que a nuestro paladar le pueden saber muy bien, pero a nuestro organismo no le hacen demasiado provecho. Son las llamadas "calorías vacías".
Los productos "light", bajos en calorías, muchas veces no son más que "calorías vacías", que nos sirven de poco y que son un mal sustituto de su alimento natural. En nuestro caso, y siempre y cuando no tengas una prescripción médica en contra, consume mejor mantequila antes que margarina, mejr mermelada natural antes que mermelada "light", y la mayonesa, cuanto más pura y natural sea, mejor. La alimentación, cuanto más sana, mejor. ¿Es negativa, la grasa? Si no se consume en exceso o de baja caliad, tajantemente no. Es más la grasa es imprescindible en algunos procesos vitales muy necesarios para que nuestro organismo trabaje eficazmente. Como las vitaminas, concretamente los ácidos grasos como el ácido oléico, ácido linoléico, ácido a-linoléico y ácidos grasos Omega-3, son indispensables para garantizar procesos vitales.
Hemos de procurar consumir grasas procedentes de los aceites de oliva o de girasol, y comer pescado marino, como la sardina, el jurel o la caballa, por ejemplo, que son ricos en ácidos grasos "positivos".