El desnivel de nada más y nada menos que 55 ha impedido que los 26:54 de Eliud Kipchoge se conviertan en un nuevo récord mundial de 10 km en ruta.
Kipchoge lo dio todo y así se mostró en su marca: cuarenta segundos por debajo del propio récord de la prueba (también suyo) y ocho por debajo del récord mundial de la distancia en ruta (27:02), en manos del gran Haile Gebrselassie, conseguido el 11 de diciembre de 2002 en Qatar.
Ya Zersenay Tadesse, batido en la recta final por Kipchoge, conocía este tipo de experiencia cuando fuen informado el pasado año por los jueces que, con el mismo registro de 26:54, sólo podrá figurar en las estadísticas oficiales como mejor marca mundial, no como récord del mundo.
El reglamento de la IAAF, en su artículo 260, que enumera los requisitos para la homologación de récords mundiales, establece que en carreras en ruta el desnivel entre la salida y la meta no debe superar el porcentaje de 1/1.000, es decir, un metro por cada kilómetro de recorrido. La San Silvestre Vallecana, que estrenaba trazado este año pero de igual longitud, diez kilómetros, partió de las inmediaciones del estadio Santiago BernabÉu, a 750 metros de altitud sobre el nivel del mar, descendió hasta los 610 metros al paso por el octavo kilómetro y luego ascendió hasta los 650 del estadio Teresa Rivero de Vallecas, en cuyo interior estaba la meta. Kipchoge se benefició, por tanto, de un recorrido descendente para hacer su marca: 55 metros de desnivel entre salida y meta.