Es una de las lesiones más comunes en los corredores, ahora que volvemos al entrenamiento serio tras el descanso estival. Te mostramos la mejor forma de cuidar tus articulaciones y prevenir cualquier lesión en el principio de tu carrera
Cuando estiras un
músculo, lo que haces es
"dilatar" el tejido que lo
forma o el tendón que lo
une al hueso en cuestión.
El estiramiento ha de realizarse
de forma relajada,
sintiendo que el músculo
se relaja y sin que llegue
a dolernos. Pero, ¿por qué tenemos esguinces?
Cuando
sufres una lesión de este tipo en el tobillo, en la muñeca,
en la rodilla o en cualquier otra articulación, lo que en
realidad ha ocurrido es que ha habido un desgarro o una
distensión del ligamento, el tejido elástico que une nuestros
músculos con los huesos.
Cuando notes un pequeño tirón, normalmente
acompañado del característico sonido de la rotura parcial
del ligamento, necesitarás dejar de correr y guardar
reposo durante algún tiempo: es un esguince. Estas lesiones
vienen acompañadas de inflamación y dolor, provocado
por la rotura de algunos capilares del tendón y de
alrededor.
Cómo prevenir esguinces:
● Usa unas zapatillas acordes a tu pisada para no forzar
tu postura natural
● Trata de correr por superficies planas (ten cuidado con
la hierba y con el barro en días lluviosos)
● Calienta tobillos antes de empezar a correr haciéndolos
girar sobre la punta del pie.
● Haz algún día de técnica de carrera para evitar coger
malos vicios de pisada.
● Potencia tus tobillos en el estiramiento: busca un bordillo
y sostén el peso de tu cuerpo sobre la punta del pie
y rebota lentamente para reforzar tus tobillos