Todos los veranos pasa, a pesar de las recomendaciones dadas para prevenir los golpes de calor, varios deportistas fallecen mientras practicaban deporte por culpa de las altas temperaturas
El periodo más crítico y peligroso para los deportistas esporádicos llega con las altas temperaturas , que suelen producirse en los meses de julio, agosto y septiembre. Las condiciones de calor y humedad, las exigencias de los entrenamientos y el estado físico con el que llegan los atletas después del verano aumentan el riesgo de que sufran un golpe de calor.Lo más importante y lo que más hay que tener en cuenta los primeros días de entrenamiento es la aclimatación del deportista. La temperatura corporal depende de la intensidad y la duración del ejercicio , de la ropa que lleve el deportista, de las prendas protectoras y de las condiciones ambientales.En primer lugar, destaca la necesidad de realizar exámenes médicos exhaustivos antes de empezar a hacer deporte de frma moderada. Las enfermedades cardiacas, la anemia celular y los incidentes previos producidos por el calor aumentan el riesgo de sufrir un accidente.
Se produce cuando el organismo produce una cantidad de calor que no es eliminable por los sistemas de refrigeración del organismo (dilatación de los vasos sanguíneos superficiales, sudoración y respiración); ya sea porque la producción de calor corporal es excesiva, porque la temperatura ambiente es muy elevada o bien porque los mecanismos de eliminación de calor no funcionan correctamente, aunque lo más habitual es que sea por la combinación de estos tres factores.
Las temperaturas extremas producen un aumento de la transpiración por la piel (sudor) y evaporación de agua por la respiración. Ello conduce a una pérdida importante de líquidos y de sales minerales que el organismo necesita para funcionar correctamente. Si las pérdidas de líquido y de sales minerales no se reponen a medida que se van perdiendo, puede sobrevenir una situación de deshidratación, con importantes consecuencias para la salud que pueden ser eventualmente graves. También el aumento de la temperatura ambiental produce efectos directos sobre la circulación: La sangre venosa se estanca y circula con dificultad. Por su parte, el corazón y las arterias tienen la misma tendencia a dilatarse y a impedir que la sangre oxigenada llegue correctamente a los tejidos. El calor sofocante también afecta al aparato respiratorio, que no puede recibir todo el oxígeno necesario para una correcto intercambio de oxígeno en la sangre. Todo ello produce una falta de riego y de oxigenación, que puede conducir a un estado de grave fatiga, a desmayos o a situaciones mucho más graves de compromiso cardio-respiratorio, que pueden poner en peligro la vida de algunas personas.