22. El calzado ideal tiene que ser estable y flexible. Debe absorber bien el impacto, tener una horma adecuada que se adapte perfectamente al pie y estar dotado de un buen contrafuerte que envuelva perfectamente el talón. Es importante que goce de una buena ventilación (evitar las zapatillas de cuero) y un peso medio (las zapatillas excesivamente ligeras son para corredores experimentados y de poco peso). La importancia de las zapatillas en el corredor es total. Sobre superficies duras el pie no flexiona con naturalidad, lo que provoca mayores tensiones y sobrecargas en las piernas, y un prematuro agotamiento muscular. Si pensáis correr u maratón y realizar tres horas o más, os aconsejo que corráis con el mismo modelo con el que habéis entrenado. Evitaréis molestias, rozaduras y dolores que pueden truncar vuestras aspiraciones. No estrenar nunca las zapatillas en las competiciones, pues lo más probable es que provoquen ampollas y rozaduras. Lo ideal es usarlas varios días antes para adaptarlas perfectamente al pie.
23. Lo más importante de la vestimenta en un runner es que sea cómoda y no provoque rozaduras. Como en el caso de las zapatillas, no es aconsejable estrenar la ropa en la competición. Si entrenáis o competís en un lugar con mucho calor lo más aconsejable son las equipaciones claras o blancas (por lo menos las camisetas, pues tienen mayor superficie de exposición al sol). Los colores blancos reflejan los rayos solares y evitan que os recalentéis más y por tanto que gastéis más energía en refrigeraos. Olvidar esto en una distancia larga puede suponer mucho tiempo perdido.
24. La última prenda que queda son los calcetines. Deben ser finos, cortos, de hilo o coolmax y sin costuras. Esta es la prenda que más tenéis que cuidar, pues una simple rozadura en el pie puede obligaros a retiraros. Es muy importante untar los dedos, el puente y el talón del pie con vaselina antes de calzar el calcetín. Tiene que ajustar perfectamente, no debe quedar ninguna doblez, ni holgura que pueda provocarla antes de calzar la zapatilla.
Primero haz
el test para determinar tu tipo de pie: alto, normal, plano o con
puente bajo. Tu tipo de pie puede ayudar a identificar tu
nivel de pronación (giro hacia el interior del pie al pisar) y,
consecuentemente, decirte si necesitas una zapatilla que controle la
sobrepronación.
ARCO NORMAL (MEDIO)
Si ves alrededor de la mitad de tu arco, tienes el tipo
de pie más común y eres probablemente un pronador normal. En contra de
la creencia popular, la pronación es una cosa buena. Cuando el arco cae
con fuerza y el tobillo gira hacia adentro, esta “pronación” absorbe el
golpe. Siendo un pronador normal, puedes utilizar casi cualquier
zapatilla, pero puedes adaptarte mejor a una zapatilla con estabilidad
que proporcione un apoyo del arco moderado (o estabilidad media). Los
corredores de peso ligero con arco normal pueden preferir zapatillas
con amortiguación neutra sin ningún apoyo añadido, o incluso una
zapatilla de competición que ofrezca algo de apoyo pero menos peso,
para lograr una sensación de mayor rapidez.
ARCO PLANO (BAJO)
Si ves casi tu huella completa, tienes un pie plano, lo que significa
que probablemente eres un sobrepronador. Es decir, un microsegundo
después del aterrizaje, tu arco cae hacia adentro demasiado, con lo que
se produce un excesivo movimiento del pie y se incrementa el riesgo de
lesiones. Necesitas bien zapatillas con estabilidad, que utilizan
mecanismos tales como medias suelas de doble densidad y “postes” de
apoyo para reducir la pronación y son mejores para sobrepronadores
medios a moderados, o bien zapatillas con control de movimiento, que
tienen dispositivos de apoyo más firmes y son más adecuadas para
sobrepronadores severos, así como para corredores altos, pesados (por
encima de 75 kg), o patizambos.
ARCO ALTO