El día 15 de octubre se celebró en Beijing el International Beijing Marathon en la cual participaron un grupo de corredores españoles. Este es el relato de su hazaña.
La salida fue el día 11. Tras 11 duras horas de vuelo llegaron a la ciudad de Beijing para disfrutar de unos días en la Capital de China y visitar más tarde Xian, Gullin y Shanghai. Después de disfrutar de esta inmensa ciudad y visitar la Gran Muralla, la ciudad Prohibida, la Plaza de Tianamen y sus alrededores, el sábado por la mañana se acercaron al la sede de la organización para recoger los dorsales. La verdad es que está muy bien organizado… El día del maratón nos levantamos a las 6 horas para desayunar y a las 7:00 ya estábamos de camino a la Plaza Tianamen, punto de salida de nuestra aventura. Aquello era un auténtico un caos, ya que, esa misma mañana, se celebra una carrera de 10 km, el medio maratón y el maratón. A pesar de todo, la organización funcionaba tan bien que era difícil encontrar errores. A las 8.15 horas se dio el pistoletazo de salida y tardamos 20 segundos en pisar la alfombra del chip ya que es difícil mover a los más de 20.000 participantes de las tres pruebas. Pasamos los tres primeros km sorteando corredores pero la verdad es que, como las avenidas son tan anchas, no llegamos a tener esa sensación de agobio que se tiene en otras carreras; se podía correr bastante bien. La carrera transcurre por avenidas anchas y largas y es muy llana, tan sólo un par de repechos en el km 10 y en el 18, pero muy leves. La meta está ubicada a las afueras del Estadio Olímpico, ya que aún está en obras. Allí, todos los corredores recibimos una bolsa con bebida isotónica y comida, una toalla y una camiseta técnica. En definitiva un buen maratón que refleja una muy aplicada organización. Afortunadamente, el tiempo también nos acompañó y disfrutamos de una temperatura de entre 15 y 17 grados. Los puntos de avituallamiento cada 5 km con agua y sales minerales nos ayudaron a que nada salvo el maratón nos preocupara. Sin duda, China es un país que merece la pena visitar por su amabilidad y belleza.