Los masajes son fundamentales para los deportistas. Si tus músculos trabajan más, necesitarán también más cuidados. Su aplicación, antes del ejercicio, puede ayudar a mejorar tu rendimiento
Los masajes van a relajarte en general, a descargar tus cansados músculos, a eliminar contracturas producidas por el sobreesfuerzo, a aliviar dolores musculares, a descongestionar y favorecer la eliminación de productos de desecho como el ácido láctico, a mejorar tu postura, a aumentar tu flexibilidad y a recuperarte de lesiones.
Dos de las zonas del cuerpo más castigadas de los deportistas son la espalda y las piernas. Te mostramos algunas de las técnicas que se utilizan en los masajes:
Lo hay tailandés, hawaiano o sueco… Puede darse con las manos, con los pies, con piedras o con sacos rellenos de plantas medicinales… Puede relajarte, aumentar tu energía y rendimiento, o recuperarte de una lesión, pero siempre persiguen un objetivo común: poner a punto tu cuerpo y tu mente. Los masajes no tienen fronteras para disfrutar de todo un mundo de beneficios y sensaciones.
MASOTERAPIA. Son las maniobras manuales. Se pueden utilizar los dedos, las manos, los nudillos, los puños y hasta los pies, como en el masaje tailandés. Hay muchas formas de maniobras: roces, acariciamientos, fricciones, amasamientos, desplazamientos de los pulgares, etc. Se utilizan para eliminar las contracturas musculares, para favorecer la circulación periférica, acelerando la eliminación de desechos y la llegada de sangre rica en oxígeno y nutrientes, y para favorecer la relajación o la estimulación muscular según su aplicación lenta o rápida.
DRENAJE LINFÁTICO MANUAL Y DRENAJE VENOSO. Son masajes de limpieza que tienen como objetivo contrarrestar la insuficiencia del mecanismo de retorno linfático (a través de la linfa) o venoso (a través de la sangre), descongestionando las zonas masajeadas, aumentando la circulación... El masaje de drenaje linfático se caracteriza por los movimientos rítmicos, lentos y superficiales. En el venoso, los masajes son más profundos y comprensivos.
ESTIRAMIENTOS. Se ponen en práctica ante cualquier problema de origen músculotendinoso. Mejoran la movilidad general, disminuyen la sensación de rigidez muscular y activan la circulación sanguínea.
MASAJE TERAPEÚTICO. Es el
que se aplica básicamente para tratar lesiones.
Un masaje muy utilizado en estos casos y eficaz
es el masaje transverso profundo de Cyriax.
Y si te lo aplican, seguro que no te olvidas del
tal Cyriax… Consiste en una fricción profunda
realizada con el pulgar o el índice de forma
focalizada y transversa a la estructura dañada:
un ligamento en caso de un esguince, un tendón
en caso de tendinitis, o un músculo en caso de una
rotura fibrilar. 
Es fundamental antes de entrar en materia,
tanto si vas a ser masajeado como si vas a dar
el masaje, que adoptes una postura adecuada
y relajada, así ya se crea una predisposición al
relax, y también evitarás cargar los músculos.
La persona que va a recibir el masaje tiene
que estar tumbada boca abajo con el cuello
lo más recto posible. Es difícil si no tienes en
casa una camilla especial de masajes, que tiene
un hueco para meter la cabeza y dejar el cuello
alineado totalmente con la columna. Si no tienes
la camilla, túmbate sobre una superficie no
muy blanda, y coloca una almohada o una toalla
enrollada para apoyar la cabeza. Brazos a los
lados de los costados y hombros relajados.
Si vas a dar el masaje, lo ideal es sentarse
sobre el culete de la persona que va a ser
masajeada, con una rodilla a cada lado de sus
caderas. De esta forma trabajas cómodamente
sobre la espalda del compañero y puedes aplicar
el peso del cuerpo al trabajo de tus manos en
caso necesario.
Esto si los dos sois del mismo
tamaño, si eres más grande puede que le hagas
daño. En ese caso, siéntate a un lado con las
rodillas separadas, de forma que soporten el
resto del cuerpo, y en una posición en la que
puedas trabajar la zona que tengas delante de ti,
sin tener que girarte o flexionar la espalda
El masaje se aplica de abajo hacia arriba,
siguiendo la dirección de la sangre hacia el
corazón, en este orden: glúteos, lumbares,
dorsales y cervicales.