En este verano que está a punto de terminar hemos ido descalzos más de lo normal. Eso implica que acumulemos más lesiones de lo que nos gustaría. Te mostramos los secretos para que puedas desentrañar el tipo de lesión o dolencia que padeces en cada momento.
1. ¿Sientes rigidez, un dolor sordo, tu tobillo parece inflamado por detrás y los síntomas reaparecen
cuando dejas te enfrías? TENDINITIS EN EL AQUILES:
Está causado por el estrés acumulado en
dicho tendón. Es una lesión bastante común, y puede producirse por un incremento del kilometraje, por
cambiar el asfalto por la montaña, por correr sobre superficies muy duras o por pasarse con los
entrenos en la montaña. Según muchos biomecánicos, la sobrepronación también
influye en esta lesión. Descansa durante algún tiempo, toma antiinflamatorios, ponte hielo
y reduce tu volumen de kilómetros. Olvídate de las cuestas y estira bien la zona.
2. Además de los síntomas anteriores, ¿la inflamación tiene un tono
rojizo, corriendo o andando ves las estrellas y cuando vas descalzo los síntomas
se atenúan? BURSITIS:
Es la inflamación de la bursa, el líquido encargado
de lubricar la articulación y proporcionar cierta amortiguación. La bursa se
encuentra entre el hueso del tobillo y el tendón de Aquiles. Cuando se irrita o
inflama duele como un demonio. Mucho hielo, nada de cuestas, antiinflamatorios si es
necesario y superficies suaves y blanditas para trotar.
3. ¿El dolor es sordo y lo focalizas en la planta del pie, aparece a última hora del día
y con los primeros pasos y desaparece cuando corres? FASCITIS PLANTAR:
Cuando la fascia que
conecta el tobillo con los dedos del pie se inflama. Se da cuando se ha corrido durante mucho tiempo por
superficies duras, cuando se está mucho tiempo de pie o se tiene pies planos. Hielo en la planta del pie,
nada de entrenamiento durante un tiempo y calzado con mucha amortiguación.