La mejor carrera de mi vida

runners.es 05/03/2007
POSITIVO NEGATIVO VOTOS
Etiquetas: correr , embarazo , entrenar , mujer , running

La mejor carrera de mi vida

¿Te apuntarías a una carrera de nueve meses? A primera vista, no ¿Y si te dijeran que te vas a hacer más fuerte, más vital, más feliz? Hay un momento en la vida de cada mujer en que experimenta cambios en la mente, el cuerpo, la forma de correr que no tienen porque retrasar su entrenamiento.

Lo has adivinado, vamos a hablar de la corredora embarazada, esa especie en peligro de extinción a la que hay que tratar de recuperar. Con el embarazo, nunca volverás a ser la misma, afortunadamente, porque una nueva vida también supone una nueva forma de entender la carrera, disfrútala.

Confesando mis pecados
Es difícil encontrar a mujeres que te cuenten que han corrido embarazadas, la mayoría suponen que no se debe hacer y corren a escondidas de su toco-ginecólogo. Sin embargo, en otros países, es algo normal y saludable y a mi me hubiera gustado que alguna mujer me hubiera contado su experiencia, por eso en Runner´s World me han animado a “contar mi embarazo” para que otras mujeres corredoras se animen y la menguada tasa de natalidad española aumente con nuevas generaciones de corredores.

Durante el embarazo pude correr hasta el quinto mes, por supuesto a un ritmo más lento y sin esfuerzos. Al principio era un poco desesperante ir siempre, la última hasta que la propia “barriga” te impone una barrera física natural y te hace cambiar el “chip”, te acostumbras a tu nueva situación física. Algunas personas me preguntaban porqué seguía corriendo, ellas no lo hacían, evidentemente. Para vosotros/as que si lo hacéis, podéis entenderlo perfectamente, porque correr me hace sentirme bien. No soy buena y nunca lo seré, pero cuando corro me siento mejor, olvido los problemas y algo se centra en mi mente: la parte buena de la vida. Creo que tu ya sabes lo que quiero decir.

Los cambios en el embarazo son interminables de describir: los kilos se acumulan en todo el cuerpo, las piernas se hinchan, los pechos se hacen notar, a veces los mareos y las náuseas te hacen sentirte mal. Es normal, a pesar de la felicidad que te embarga por la nueva vida que llevas dentro. Cuando me ponía mis zapatillas para correr (un número mayor) me sentía ligera como una pluma y todas las molestias desaparecían, por lo que sabía que estaba haciendo bien a mi bebé.

Correr me ayudo a mantener el peso y a evitar la retención de líquidos, estaba tranquila porque la responsabilidad me hacía bajar el ritmo cuando no podía respirar. Una gran ayuda fue correr con mi pareja (que también tuvo que acostumbrarse a correr más despacio) el mejor aliciente, conversábamos y me obligaba a parar cuando no podía seguir el ritmo, era mi mejor pulsómetro para mantenerme en la zona. Aunque las profesionales suelen correr hasta el séptimo mes, e incluso ganan carreras embarazadas, yo paré al quinto; pienso que el resto de las mujeres no profesionales, debemos adaptar nuestra carrera a nuestras sensaciones.

Mi consejo es que sigas tus instintos, una mujer feliz lleva un buen embarazo. Para mi se volvió incómodo correr fajada de barriga y pecho y sentía demasiado movimiento dentro de mi barriga. Me pasé a andar, a ritmo rápido y durante una hora y media, confieso que me costaba mucho no empezar a correr en los llanos pero aprovechaba los días buenos para ir al campo y a la montaña y recorrer todos esos caminos que siempre quise hacer en compañía de amigos/as que no corrían.

Lo que nadie te cuenta y para mí fue lo peor fue el post-parto. Cuando estaba haciendo mi bolsa para el hospital, entre los pañales y las toallitas incluí mis zapatillas preferidas. Era una ingenua, creía que iba a salir corriendo de la maternidad y fue decepcionante cuando la realidad me hizo esperar la cuarentena para correr. Los puntos de la episiotomía, la lactancia y las noches sin dormir me hicieron comprender que ser madre es un deporte muy duro, mucho peor que una maratón, y lo digo por experiencia. Cuando por fin pude calzarme mis zapatillas, correr fue una liberación, acostumbrada a nueve meses de peso extra, después del parto te sientes más ligera, aunque todavía te falta mucho para volver a ser la misma.

El grupo de amigos con el que corro todavía recuerda mis carreras de lactancia, siempre con el tiempo contado para llegar a la hora de mi pequeño, con dos sujetadores para poder mantener la “central lechera” en su sitio y siempre empapada por las hormonas. Es curioso, aunque algunos estudios indican que el ejercicio puede afectar al sabor de la leche por el ácido láctico que se acumula, a mi hijo le encantaba, seguro que notaba las endorfinas que liberaba mi cerebro durante la carrera.

Me gustaría animar a las madres a correr durante la lactancia, yo estuve nueve meses dando el pecho y no tuve problemas, más allá de llevar una muy buena protección para sujetar el pecho. El mejor aliciente es que correr es la mejor manera de recuperar la forma después del parto, incluso durante la lactancia, en la que no debes seguir una dieta hipocalórica. El ejercicio físico es una forma natural y sana de perder el peso y volver a tu talla normal sin sacrificios.

Las embarazadas más rápidas

Nos llegan muchas consultas de mujeres embarazadas que nos preguntan si pueden seguir corriendo durante su gestación. La respuesta es que sí, la mayoría de las corredoras lo hacen y no sólo porque el ejercicio es la mejor ayuda para sobrellevar el embarazo sin las complicaciones más habituales. Correr también ayuda a aceptar los cambios en tu cuerpo y a sobrellevar las molestias con una sonrisa de felicidad. No hay problemas para seguir corriendo, siempre que lo hagas de forma habitual y adaptes el entrenamiento a tus nuevas condiciones físicas:

1. Entrena con pulsómetro. Los especialistas recomiendan no superar las 140 pulsaciones durante la carrera. Sin embargo, para las mujeres deportistas habituadas a correr se puede llegar a pulsaciones mayores siempre que no llegues a tu umbral máximo aeróbico que depende de tu constitución física y entrenamiento.
2. Habla mientras corres. Si quieres entrenar sin riesgos durante el embarazo, mantén un ritmo que te permita hablar durante la carrera. Si puedes mantener una conversación, te aseguras que llega suficiente oxígeno a tu placenta para alimentar a tu pequeño.
3. Escucha a tu cuerpo. Durante el embarazo cada día aparece un nuevo cambio en tu cuerpo, aprende a interpretar las señales. Unos días tendrás energía extra y podrás entrenar sin problemas mientras otros no podrás hacerlo por el cansancio y fatiga.
4. Olvídate de sufrir. Las corredoras estamos acostumbradas a pedir esfuerzos a nuestro cuerpo, a que las mejoras se consiguen sufriendo un poquito más; pero durante el embarazo no debes hacerlo, entrena porque correr te hace sentirte bien y porque te ayuda a mantener tu peso, pasa de “piques”.
5. No te acalores. El calentamiento excesivo puede provocar una hipertermia fetal, muy perjudicial para el bebé. Piensa que el bebé está inmerso en una piscina “calentita” y no puede sudar para liberar calor cuando tu haces ejercicio. Evita entrenar a las horas más calurosas y lleva ropa holgada para no sudar en exceso.
6. Bebe agua sin parar. Por la hipertermia anterior y porque necesitas mantener un buen nivel de hidratación durante el ejercicio.
7. Evita la hipoglucemia. Al correr utilizas como combustible la glucosa en sangre y si el ejercicio es continuado puedes llegar a faltarle alimento al bebé. Para evitarlo, debes comer adecuadamente y llevar siempre a mano, fruta o frutos secos que aportan energía durante el ejercicio de larga duración. 8. Evita la competición. Si tu sueldo no depende de ello, no es conveniente competir embarazada, al no ser que tu superioridad física sobre las rivales te permita ganar sin esfuerzo, el resto de las mortales no pueden evitar el gusanillo de la competición y acaban haciendo esfuerzos excesivos que en una embarazada pueden causar problemas. Participa en las carreras sin agobios, por el placer de correr.
9. Olvídate del podio de la “superwoman” Las mujeres embarazadas deportistas tienen asegurada la medalla de oro sin necesidad de hacer méritos, son unas campeonas. Los esfuerzos excesivos, la dieta baja en calorías, los entrenamientos de larga duración y las series puntúan negativo durante estos nueve meses.
10. Aliméntate como una princesa. Come muy bien, mucha fruta, verdura, ensaladas, lácteos desnatados, pescados y carnes magras a la plancha, etc. Olvídate de los antojos peligrosos y sustituye los alimentos basura (grasas, bollería, dulces, gominolas, etc) por refrigerios sanos como yogur con frutas y cereales, helado casero con zumos de frutas, etc. No salgas a la calle sin un par de barritas de cereales y unas piezas de fruta para evitar bajadas de azúcar y mareos.

Y además…

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