Madrid está de enhorabuena. Entusiasmada ante el precioso reto que se le ofrece el domingo. Y es que, la capital llevaba 24 temporadas sin albergar una competición nacional de la más natural versión del citius, altius, fortius: el Campeonato de España de Campo a Través por clubes
Para mayor alegría, a todos los madrileños nos ha tocado el premio gordo, el Campeonato de España de Campo a Través por clubes, la competición con mayor número de participantes de cuantas organiza la RFEA. Más de 2.000 corredores, englobados en casi 500 equipos (entre todas las categorías) que representan a un total de 270 clubes.
La auténtica fiesta de la gran familia del atletismo, una oportunidad única de gozar con la fusión entre juventud y veteranía, donde los atletas relegan los interesen individuales a un plano secundario con tal de otorgar a su entidad la mejor puntuación posible. Hay muchas excusas para abandonar una carrera; pero aquí se reducen a un número irrisorio. Todos para uno y uno para todos.
¿Y qué decir del escenario? Adjetivos como emblemático, mítico o entrañable podrían perfectamente definir la relación que el cross mantiene con el Hipódromo de la Zarzuela. Allí fue donde, por última vez (1984), los mejores fondistas nacionales se batieron el cobre en busca del título en Madrid (aquella ocasión sólo estaban en juego los individuales).
Fue la última, decíamos, pero no la que mayor gloria otorgó al recinto como perfecto anfitrión de las zapatillas de clavos largos. El cenit de su prestigio llegó en 1981, con la disputa del Campeonato del Mundo. El emergente poderío etíope y su ingenua equivocación (confundieron el número de vueltas y se vieron privados del triunfo), el estadounidense Craig Virgin y su segundo título consecutivo o el siempre admirado Antonio Prieto, “el Taca”, quinto en aquella ocasión (y vencedor en el citado 1984; así pues, último crossista que levantó los manos en tan ilustre emplazamiento). Recuerdos que despiertan la nostalgia en los buenos aficionados y que, a buen seguro, rejuvenecerán el 2 de marzo.
Por imperativo del calendario y su fea costumbre de permitir el implacable paso de los años, no por falta de ganas del interesado, no estará el genial segoviano en ninguno de los cajones de salida, pero si lo harán las nuevas estrellas de los circuitos.
Lo favoritos indiscutibles al título en la prueba larga son los defensores del mismo, merced a la victoria de ambos en reciente Copa de Europa de Campo a Través por clubes, serán el Valencia Terra i Mar en la versión femenina (con Rosa Morató, Sonia Bejarano y Zulema Fuentes-Pila, todas integrantes de la selección que logró el oro por equipos en el Europeo de Toro) y el C.A. Adidas en la masculina (también con tres integrantes de aquel dorado podio: Alberto García, José Ríos y Carles Castillejo). La batalla en “el corto” está mucho más abierta, siempre con el debido respeto a los vigentes campeones (F.C. Barcelona en chicos y Carrefour Bezana en chicas).
Y aunque en esta ocasión, como ha quedado dicho, los individuos pasen a un segundo plano a favor de la colectividad, no conviene perder de vista a Juan Carlos de la Ossa (Joma), el único ganador español de la pasada edición en categoría senior (cross largo masculino).
A la espera del espectáculo que los atletas nos brinden el domingo, queda empezar a paladear el buen sabor de boca que nos deja esta curiosa coincidencia: el hecho de que uno de los primeros grandes acontecimientos deportivos madrileños de este año olímpico –con lo que eso significa para una ciudad que aspira adornarse con los cinco aros dentro de 8 temporadas- sea precisamente la versión más ancestral del indiscutible deporte rey de los Juegos, el atletismo. Ojalá que en 2016 veamos a muchos de los purasangres del domingo, pero esta vez cabalgando sobre el tartán de “La Peineta” y el asfalto de nuestras calles.