Son muchos los corredores que después de meses o años de entrenamiento se estancan en su evolución. Algunos, incluso, incrementando más la intensidad y el número de kilómetros. Muchas y variadas pueden ser las causas y fáciles las soluciones.
1. Es fundamental mejorar la fuerza en las
piernas, en los tobillos, en los abdominales y
en los lumbares
. Es una capacidad básica que
influye directamente en el rendimiento y fácilmente
mejorable y adquirible en los corredores de fondo.
Al desarrollarla más se acelera la recuperación
muscular, se evita en gran medida la aparición
de lesiones y es vital para mejorar y potenciar los
niveles de técnica de carrera. Mejorando la fuerza
en los cuádriceps se pueden evitar muchas lesiones
de rodilla. Los que entrenen 4 días a la semana
han de hacer un mínimo de una sesión de pesas
semanal. Pero si entrenan 5 días deberían hacer dos
días de pesas.
2. Una vez que se ha mejorado la fuerza y a la vez
que se sigue trabajando, se comienzan a realizar
entrenamientos de potencia muscula
r. Esta es
la segunda clave para salir del estancamiento.
Requiere varias semanas consecutivas al principio
de la planificación, realizando sesiones de cuestas
específicas, ejercicios de escaleras, circuitos con
multisaltos o ejercicios de tobillos. Un día a la
semana para los que entrenen cuatro, y dos días los
que entrenen cinco.
3. En los corredores de fondo debe predominar la
economía de carrera o eficiencia. Para conseguir
una buena eficiencia es necesario trabajar
regularmente la técnica de carrera
. Correr bien
significa adaptar la técnica a las características
personales del corredor y, además, es fundamental
para mejorar el rendimiento. Se deben realizar
ejercicios de tobillo, al menos un día a la semana.
Lo ideal serían dos.
4. Con los ejercicios de abdominales y con los de
lumbares se fortalecen los músculos que nos
mantienen erguidos
, y de este modo se evitan
dolores de espalda y en la zona pélvica. Es necesario
dedicar todos los días que se entrene unos minutos
específicos para realizar cuatro ejercicios de
abdominales y uno de lumbares. Empezando con 10
repeticiones en cada ejercicio, hasta llegar a 25.
5. Empieza despacio. Ve a tu propio ritmo
. Adapta
el entrenamiento a tus necesidades y a tu entorno.
Disfruta corriendo. Deja volar tu imaginación
mientras corres. La carrera larga, lenta y continua
es la esencia del entrenamiento para el corredor
de fondo. Gracias a ella, se oxida totalmente el
material energético: carbohidratos y grasas, con
gran rentabilidad, pero más lentamente. Los
rodajes favorecen la resistencia orgánica general,
acostumbran al músculo a usar grasas como
combustible y conducen a una rebaja en el pulso
basal en reposo, con lo que el corazón se hace más
eficaz en su trabajo.
6. Descansa un día entre dos de carrera si quieres
asimilar mejor el entrenamiento
. El descanso te
permite evitar sobrecargas y previene de muchas
lesiones inoportunas que te pueden hacer perder en
una semana lo que has ganado en un mes. Para un
corredor que se inicia sería aconsejable descansar
tres días a la semana como poco, y cuatro cuando
esté demasiado cansado. Todos aquellos corredores
que tienen trabajos que significan un gran desgaste
físico deben ser conscientes de ello, y tienen que
procurar descansar lo máximo posible.
7. Además de no sobrecargarse con demasiados
kilómetros, se deben intercalar entrenamientos
fuertes con suaves
. Entre los entrenamientos
fuertes se puede empezar a realizar juegos de
ritmos. Primero con cambios de ritmos, luego con
series por ritmos y finalmente con repeticiones
por distancias. Con este tipo de entrenamiento
se mejora la potencia aeróbica, cualidad que os
permitirá ir más rápido y, por tanto, mejorar las
marcas personales. Este tipo de entrenamiento
hace que el organismo se acostumbre a reciclar el
lactato. Mejora la eficacia cardiovascular, agranda el
corazón y mejora la perfusión sanguínea muscular.
8. Los estiramientos son fundamentales para
recuperarse antes de los esfuerzos y para prevenir
lesiones
. Se deben realizar siempre después de cada
entrenamiento, con gran concentración, durante
20” como mínimo, por ejercicio. Se realizan para
que los músculos recuperen su estado anterior al
ejercicio, y para disminuir la sobrecarga. Con ellos
se obtiene un mejor drenaje y estimulan una mayor
circulación sanguínea, lo que permite asimilar mejor
el entrenamiento. Correr muchos kilómetros y no
estirar provoca un enorme desequilibrio muscular,
que a medio plazo significa lesión.
9. El Entrenamiento Combinado te permite
entrenarte paralelamente sin correr. Consiste en
practicar varios deportes distintos
. Además de
correr es aconsejable salir algún día en bicicleta,
ir a nadar, hacer senderismo o realizar largas
caminatas. Estas otras prácticas deportivas, de
trabajo aeróbico, te descansan de la rutina de
correr. Son sólo un ejemplo, y su número puede
crecer tanto como la habilidad que el atleta
tenga en otras prácticas deportivas, que aunque
menos aeróbicas, son importantes para fortalecer
y potenciar: tenis, squash, pádel, baloncesto,
fútbol, remo, piragüismo, judo, etc. Estos se deben
programar un día que no se entrene largo ni series,
lo ideal es sustituir un día de rodaje por la práctica
de otro deporte. Siempre se debe realizar a una
intensidad moderada, para evitar sobrecargas y
agujetas incómodas.
10. Una vez al día se debería ingerir al menos
medio litro de bebida isotónica
, estas son las
que presentan la presión osmótica de la sangre,
permiten acelerar la recuperación y asimilar mejor
el entrenamiento. Buenas bebidas de este tipo son
las que podéis hacer vosotros mismos en casa. Se
realizan mezclando agua mineral (rica en sodio,
magnesio y cloruros) con zumos de frutas (ricos
en potasio), en una proporción aproximada de
3/4 de litro de agua por 1/4 de litro de zumo. Es
conveniente beberla entre 7 y 13 grados, es decir
fresca. Pues los líquidos fríos abandonan antes el
estómago y se evita la sensación de hinchazón.
No experimentéis nunca en la competición, probar
primero en los entrenamientos.
11. En los días de entrenamientos fuertes o rodajes
largos en progresión, cuando se corre entre el 70%
y el 85% del VO2Max, es muy importante comer
alimentos ricos en carbohidratos
. Los carbohidratos
de asimilación rápida se deben ingerir nada más
acabar el entrenamiento o la competición, son la
miel, la melaza o la glucosa. Los de índice glucémico
medio se deben tomar tres horas antes o tres horas
después del entrenamiento, son la pasta, el arroz,
el pan o la pizza, Y los de índice glucémico bajo
hay que ingerirlos en las comidas más alejadas del
entrenamiento.
12. La motivación nos mueve a enfrentarnos
a nuestros propios máximos
. Según algunos
especialistas, la sugestión y la autohipnosis pueden
elevar la resistencia al cansancio y al dolor hasta
en un 20%. La preparación psicológica es el
complemento ideal de la preparación física. Es un
trabajo a muy largo plazo y se debe realizar día a
día. Es creerse tus posibilidades, estar convencido
de que vas a realizar la marca que se propone. Por
ello es tan importante empezar los entrenamientos a
ritmos suaves y acabarlos a los ritmos más fuertes, en
progresión. Ya que la última parte del entrenamiento
es la que se interioriza. Y ello refuerza la autoestima y
la confianza en uno mismo.
13. Evita los piques con otros corredores en los
entrenamientos
. De lo contrario sólo conseguirás más
frustraciones que satisfacciones. Ir siempre al límite
sólo lleva a rendir menos en la competición. Hay que
ser fríos y metódicos, y competir sólo con dorsal.
14. El calentamiento es muy importante antes de la
competición
. La duración del mismo oscilará entre
los 15´ y los 20´. Su función es elevar la temperatura
e incrementar la circulación sanguínea a los músculos
y tendones, para salir y rendir perfectamente en la
competición. Se realiza del siguiente modo: de tres a
cinco ejercicios de estiramientos, sin forzar. Unos diez
minutos de trote muy suave, casi andando. Cinco o
seis ejercicios de tobillo. Cuatro progresiones de unos
50 metros, hasta justo antes de la salida.
15. En competición procura no hacer cambios de
ritmo bruscos, verás cómo el resultado final es
siempre mejor
. Lo ideal es salir a un ritmo algo
más suave de la media que queremos sacar al final.
Arriesgar mucho desde el principio en una carrera
larga y en la que intervienen tantos factores externos
es jugar a la ruleta rusa. Si aparece el temido “flato”,
afloja el ritmo, inspira profundamente y presiona la
zona dolorida, soltando poco a poco. Al acabar, trotar
muy suave unos minutos. En caso de sufrir problemas
musculares o de agotamiento, lo mejor es parar.
Siempre habrá otra prueba donde intentarlo.
Puede provocar tendinitis
si no se hacen de forma gradual y progresiva. No
aumentes en más del 10% los kilómetros que corres de
una semana a la siguiente.
Sólo se consigue lo
contrario de lo que se busca, sobre todo en corredores
con poca experiencia y sin una base importante de
fuerza, potencia y resistencia.
Si se estira demasiado fuerte en frío se pueden producir
desgarros musculares. Por prisas o por desidia se suelen
eliminar partes del entrenamiento que sirven para
calentar y se empieza demasiado fuerte a entrenar, lo
que hace fácil sufrir distensiones musculares.
Correr en exceso sobre
superficies duras, como el asfalto o el cemento, da lugar
a problemas de rodilla o de talón. También puede ocurrir
lo contrario, si corréis en exceso sobre superficies muy
blandas, como la arena, aumentan las lesiones de tobillo
debido a la inestabilidad del terreno.
No es aconsejable
competir más de 24 veces al año, lo ideal son de 10
a 15. Las exigencias a las que se somete el cuerpo
son mucho mayores que en los entrenamientos, lo que
implica mayor riesgo de lesión.
Si no se tienen en cuenta
los horarios de trabajo y la disponibilidad de tiempo de
cada uno y no se descansa lo suficiente, se puede llegar
al agotamiento muscular y si no se para, a una lesión
segura.
No hay
que caer en ese estado de “síndrome de abstinencia del
corredor”, que induce a querer recuperarse en seguida.
Si no se está totalmente recuperado es seguro que se
volverá a lesionar con el riesgo de hacer crónico el
problema.
Sólo hay que prestar un poco de atención para evitarlas,
ya sea en casa, en el trabajo o por la calle. De realizar
bien estas operaciones, aparentemente sencillas,
a hacerlas mal, puede surgir una lesión o molestos
dolores. Un par de ejemplos de posturas correctas serían:
sentarse con la espalda recta, apoyando los lumbares
en el respaldo (mientras se conduce, al sentarse en la
oficina, a la hora de comer, etc.), o coger un objeto del