Sí, sabemos que las grasas trans no son buenas, que no hay que hincharse antes de correr, que debemos comer de todo, pero… ¿Sabes qué es lo que realmente tienes que comer para cada momento?
Antes de una carrera corta
CAFÉ
Un estudio mostró cómo los corredores que bebieron taza y media de café (con
unos 3 g de cafeína), antes de correr 1.500 m, hicieron mejores tiempos y tuvieron
VO2 máximos más altos que los que no tomaron nada. Además, algunos estudios
relacionados con éste, sugieren que los antioxidantes del café pueden ayudar a
disminuir el riesgo de desarrollar tanto Alzheimer como Parkinson. Sólo has
de tener en cuenta que el efecto energizante del café es debido a
sus propiedades estimulantes, no proporciona calorías.
La semana previa a una
competición
NARANJAS
Mantén tu salud a punto en esa semana crucial
tomándote al menos una naranja al día. Cada
una tiene de media 75 mg de vitamina C. Para
un mejor resultado recurre a naranjas
orgánicas, que pueden llegar a tener hasta un
30% más de vitamina C que las cultivadas de
forma convencional.
Antes de un rodaje largo
NUECES
Las nueces tienen un alto contenido en
vitamina E, con un potente efecto
antioxidante. Puedes abrir varias
unidades y tomarlas al menos dos horas
y media antes de tu salida larga, con un
poco de pan. Además la grasa buena
(monoinsaturada) te hará sentir menos
hambre durante tu rodaje y de paso tendrás
energía de larga duración.
Después de una carrera corta
QUESO BLANCO
El queso blanco es una excelente fuente de proteínas para ayudar a la reparación
muscular. Es además una de las mejores maneras de tomar calcio, con lo que resulta
uno de los mejores alimentos para favorecer las recuperaciones y también las
rehabilitaciones de lesiones. Contiene ácido linoléico, que mejora la memoria y
protege contra el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Si le
añades alguna fruta (trocitos de melón, kiwi, cerezas, fresas…) harás una
combinación perfecta, al estar favoreciendo además la rehidratación con un
nutriente que contiene vitaminas.
La noche antes de un maratón
PASTA Y ENSALADA
La clásica pasta antes de las carreras es una de las mejores formas de llenar los
depósitos de glucógeno hepático y muscular para tener energía disponible el mayor
tiempo posible. No te olvides de tomar la pasta con algún ingrediente protéico
(carne picada, queso…) e incluye una ensalada para aportar más agua con
vitaminas y para evitar tener mucha hambre la mañana siguiente.
Después de una sesión de pesas
ATÚN
Las investigaciones demuestran que los corredores necesitamos entre
un 50 y un 70% más proteínas que las personas sedentarias. Esto
significa en torno a 75 ó 100 g de proteína por día (depende de
tu peso). Esto es especialmente importante si haces pesas ya
que el ejercicio de tonificación aumenta aún más estas
necesidades. Para que tengas una referencia, con 70 a 80 g
de atún aportas cerca de 20 g de proteína.
En una carrera larga
MIEL
La miel es una fuente ideal de carbohidratos que
mantiene tu nivel de glucosa alto para obtener un buen
rendimiento. Tres estudios hechos por el laboratorio de
nutrición deportiva y del ejercicio de la Universidad de
Memphis informan de que la miel es tan buena como los
geles energéticos cuando se toma antes y durante el
ejercicio. Uno de los estudios mostró que los ciclistas que
tomaron 15 g de miel antes de una carrera de 65 km y cada
15 km durante la misma tenían más potencia y velocidad
que los que no tomaron nada.
La primera comida después de un
maratón
PASTA INTEGRAL CON OSTRAS
No es que nos hayamos vuelto sibaritas, sólo seguimos las
recomendaciones de los nutricionistas y es que las ostras aportan hierro y zinc en
cantidades más que significativas, con lo que ayudan a la recuperación de un
sistema inmune debilitado por el esfuerzo del maratón. La pasta aporta los hidratos
de carbono que has ido agotando en la carrera y que necesitas reponer lo antes
posible. El zinc además colabora en la regeneración muscular.
La semana después del maratón
VERDURAS
Una buena manera de seguir ayudando a tu sistema inmunitario es tomando mucha
vitamina C, del modo más natural posible. Lo conseguirás si recurres a verduras y
hortalizas como los pimientos verdes y rojos, la coliflor o el brécol. Añadiendo
además vegetales de hoja verde aumentarás tus niveles de ácido fólico.