El Laboratorio de Zapatillas Runner’s World examina en profundidad cada zapatilla con una sofisticada forma de probar los nuevos modelos cada año. Doblamos cada zapatilla mecánicamente y repetidas veces para precisar la medida de fuerza que requiere hacerlo, entonces usamos esos datos para crear tablas con la medida de flexibilidad y respuesta.
Por supuesto, es difícil ver si una zapatilla tiene el balance correcto hasta que no se prueba sobre el terreno en el que van a ser utilizadas, es decir, el asfalto, la hierba o la tierra. Es por eso que complementamos nuestros resultados de del Laboratorio de Zapatillas con test en cada par de zapatillas en los pies de cientos de corredores populares de todos los niveles.
El resultado de todo el análisis está expuesto en las páginas siguientes, con comentarios minuciosos de algunas de las zapatillas probadas
| CONTROL |
| ESTABILIDAD |
| AMORTIGUACIÓN NEUTRA |
| ENTRENAMIENTO RÁPIDO |
En general, la más flexible es la parte delantera, la más larga. Es especialmente importante, ya que el pie puede estar en contacto con el suelo de igual forma que el corredor da pasos hacia delante. Esto es relevante porque cuanto más largo es el contacto con el suelo más puede hacer el cuerpo para impulsarse hacia delante. La flexibilidad del calzado no está sujeta sólo a los resultados de buena flexibilidad o rígido mala flexibilidad, al menos no en general, depende para cada tamaño y forma de correr de cada uno.
Las zapatillas de rendimiento son muy flexibles pero no ofrecen protección y soporte para todos los corredores. Aunque tradicionalmente el medio sustancial de media suelas de amortiguación neutra, estabilidad, y control de movimiento era la rigidez, los últimos modelos usan profundas hendiduras de flexión en la media suela y suela y mate- riales elásticos en la parte superior para ayudar a flexionar a la zapatillas más fácilmente. Esta flexibilidad es especialmente importante para los corredores ligeros, quienes prefieren un apoyo más amortiguado que el que poseen las zapatillas de rendimiento.
La flexibilidad del calzado está sujeta a
una preferencia personal, lo puedes considerar
según tu físico y forma de correr y así
encontrar el nivel más apropiado. En general,
los corredores ligeros casi siempre ven
mejor las zapatillas flexibles, mientras que
los corredores grandes ven más eficientes
sus zapatillas con los rangos de flexión más
bajos. Esto resulta porque los corredores de
más peso flexionan más fácilmente sus mediasuelas
rígidas y el resultado es como un
resorte que les hace reducir la energía que
dan en cada paso. Nuestra tabla de pruebas
puede ayudarte a emparejar tus necesidades
con una zapatilla de nuestra guía. Para testar estas 15 zapatillas de la guía, preguntamos
a 350 corredores que las usaron en San Diego; Allentown,
Pennsylvania y East Lansing, Michigan, durante un mes.
Luego nos daban su opinión. También pusimos a prueba
mecánicamente cada modelo en el Laboratorio de Pruebas
de Runner’s World (en una instalaciones de pruebas
independientes en Portland, Oregon) donde machacamos y
castigamos cientos de zapatillas.
AMORTIGUACIÓN: Como de suave y dura es la
mediasuela en el talón y parte delantera.
FLEXIBILIDAD: Fuerza que se necesita para flexionar una
zapatilla en la parte delantera.
RESPUESTA: Relativo a como de suave es la zapatilla al
moverse junto al pie. En gran medida puedes descubrir lo que necesitas de una zapatilla observando tus pies. Hay tres tipos básicos de pie, cada uno basado en la altura del arco. La forma más rápida y sencilla de determinar tu tipo de pie es realizando el siguiente test.
1) Pon un poco de agua en un recipiente bajo
2) Moja la planta del pie
3) Pisa sobre un trozo de papel blanco grueso
4) Levanta el pie, observa la marca que ha dejado y busca la correspondencia con uno de los tipos de pisada (normal, plano o alto). Aunque hay otras variables a tener en cuenta (tales como el peso, la biomecánica, el kilometraje semanal y las preferencias de ajuste), conocer el tipo de pie es el primer paso para encontrar la zapatilla que mejor se ajusta a tus necesidades. Primero haz el test para determinar tu tipo de pie: alto, normal, plano o con puente bajo. Tu tipo de pie puede ayudar a identificar tu nivel de pronación (giro hacia el interior del pie al pisar) y, consecuentemente, decirte si necesitas una zapatilla que controle la sobrepronación.

ARCO NORMAL (MEDIO)
Si ves alrededor de la mitad de tu arco, tienes el tipo de pie más común y eres probablemente un pronador normal. En contra de la creencia popular, la pronación es una cosa buena. Cuando el arco cae con fuerza y el tobillo gira hacia adentro, esta “pronación” absorbe el golpe. Siendo un pronador normal, puedes utilizar casi cualquier zapatilla, pero puedes adaptarte mejor a una zapatilla con estabilidad que proporcione un apoyo del arco moderado (o estabilidad media). Los corredores de peso ligero con arco normal pueden preferir zapatillas con amortiguación neutra sin ningún apoyo añadido, o incluso una zapatilla de competición que ofrezca algo de apoyo pero menos peso, para lograr una sensación de mayor rapidez.
ARCO PLANO (BAJO)
Si ves casi tu huella completa, tienes un pie plano, lo que significa que probablemente eres un sobrepronador. Es decir, un microsegundo después del aterrizaje, tu arco cae hacia adentro demasiado, con lo que se produce un excesivo movimiento del pie y se incrementa el riesgo de lesiones. Necesitas bien zapatillas con estabilidad, que utilizan mecanismos tales como medias suelas de doble densidad y “postes” de apoyo para reducir la pronación y son mejores para sobrepronadores medios a moderados, o bien zapatillas con control de movimiento, que tienen dispositivos de apoyo más firmes y son más adecuadas para sobrepronadores severos, así como para corredores altos, pesados (por encima de 75 kg), o patizambos.
ARCO ALTO