Ejercicio y control de peso son dos cosas que han de ir ligadas. Muchos programas para perder peso se centran casi exclusivamente en una reducción de la ingesta calórica, y se despreocupan del gasto de energía. Te contamos cómo optimizar el proceso
Los trabajos de tipo mixto, aeróbico y anaeróbico, con gasto total de energía alto son los mejores para perder peso, pero recuerda que los ejercicios que inciden sobre una parte específica del cuerpo no reducen la grasa de esta zona. Los factores que controlan el almacenamiento de grasas son principalmente genéticos y hormonales.
Los resultados de numerosos estudios nos ofrecen datos concluyentes. Se observa cómo la práctica regular de ejercicio físico, de resistencia o de fuerza muscular, se relaciona con una disminución significativa de la cantidad de grasa corporal. Si bien es cierto que la combinación de ejercicio físico regular y el seguimiento de una alimentación adecuada produce mayores efectos sobre la pérdida de grasa del cuerpo.
Por otra parte, el entrenamiento
de fuerza, además de aumentar la
fuerza máxima, mejora la capacidad para
aguantar durante el mayor tiempo posible
un esfuerzo muscular, como subir varios pisos
de escaleras. Asimismo, el entrenamiento de
fuerza puede producir efectos beneficiosos sobre
el metabolismo energético en la medida que
aumenta el gasto calórico, reduce el porcentaje
de tejido graso, mantiene metabólicamente
activa la masa muscular y mejora la acción de la
insulina.
1. Se sabe que una persona que pierde peso
haciendo sólo dieta, de cada 4 kilos perdidos
aproximadamente 1 es músculo, de ahí la
importancia de que dieta y ejercicio vayan
unidos.
2.Porque evita la reducción del metabolismo
de reposo que se produce inevitablemente
cuando sólo se sigue una dieta. Se sabe que este
metabolismo de reposo puede bajar hasta un
20%; es decir, en el organismo se produce una
cierta resistencia a perder peso cuando sólo se
reduce la ingesta.
3.Porque puede mejorar las cifras de la tensión
arterial del colesterol y de los triglicéridos
incluso aunque no se haya perdido peso.
4.Porque mejora la fuerza, la flexibilidad y
la resistencia física. Todo esto va a ser clave
para poder seguir entrenando sin demasiadas
dificultades.
5.Porque mejora el sentimiento de bienestar y
autoestima.
6.Porque es mucho más probable que aquellas
personas que han perdido peso, puedan
mantener esta pérdida si siguen realizando
ejercicio físico de forma regular. Sin embargo,
un porcentaje muy elevado de personas, después
de haber perdido varios kilos de peso, recuperan
esos kilos en unos meses porque abandonan la
dieta y no realizan ejercicio físico.