En los últimos tiempos se ha insistido tanto en la importancia de la hidratación que en algunos casos puede ser peor el remedio que la enfermedad, y los deportistas se "pasan" bebiendo cantidades excesivas de agua.
Así pues en pruebas de larga duración, como por ejemplo maratones, la ingesta excesiva de agua puede diluir el volumen plasmático (sangre), y llevarnos a la HIPONATREMIA, es decir a niveles de sodio en sangre anormalmente bajos. Es una afección bastante rara pero conviene conocerla.
¿QUIÉNES PUEDEN LLEGAR A SUFRIR
HIPONATREMIA?
Recientes investigaciones realizadas en el Maratón
de Boston (NEJM, 2005) han detectado que los
corredores mas lentos, que necesitan más de 4
horas para terminar la maratón, pueden llegar
a beber más de 3 litros de líquido si siguen el
principio “Bebe sin tener sed” y son los que más
riesgo tienen de hiponatremia, Se ha encontrado
que algunos corredores llegaron a ganar peso
después del maratón, síntoma de haberse
hidratado en exceso.
El problema surge cuando durante el ejercicio intenso los riñones no pueden excretar el exceso de agua; si el deportista sigue bebiendo, el exceso de agua va diluyendo la sangre y bajan los niveles de sodio y otros electrolitos. El agua que sobra pasa por ósmosis de la sangre a los tejidos, incluso al cerebro. Las células cerebrales “inundadas” y sin espacio para expandirse llegan a comprimir estructuras cerebrales que controlan funciones vitales como la respiración.
La solución para dicho cuadro clínico no es complicada para los especialistas sanitarios, ya que aplicando una solución salina por vía intravenosa se facilita la expulsión del agua de las células cerebrales, diminuyendo la compresión del tejido cerebral. El peligro reside si en los centros de urgencia se equivocan y piensan que el afectado esta sufriendo un golpe de calor por deshidratación; al intentar administrar más líquido a nivel intravenoso para recuperar el supuesto líquido perdido, los niveles de sodio seguirán cayendo, pudiendo llevar al paciente hasta la muerte.