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Un colocón natural

Cómo producir una mayor cantidad de sustancias químicas para sentirnos bien mientras corremos.
Un colocón natural
Un colocón natural
21/08/2017 - Aleisha Fetters

Unas veces lo conseguimos y otras veces no, pero siempre lo buscamos y cuanto más mejor. Es la “euforia del corredor”, y cuando tenemos la suerte de conseguirla nuestras salidas se tornan más fáciles, estimulantes, incluso eufóricas. Pero, no siempre tenemos esa suerte, ¿verdad?

Recientemente, algunos investigadores han estudiado cómo responde el cerebro al ejercicio de correr, y han encontrado que la habilidad para conseguir ese ‘estado de embriaguez’ mientras acumulamos kilómetros puede estar codificada dentro de nuestro propio cuerpo.

En los albores de la humanidad, la supervivencia de nuestros antepasados dependía en gran medida de su capacidad para conseguir comida. El deseo de seguir viviendo era posiblemente su motivación para correr, y para hacerlo rápido, y las endorfinas liberadas cuando realizaban esa tarea pudieron haberles ayudado a conseguir la velocidad y distancias requeridas, afirma el profesor David A. Raichlen, profesor de Antropología de la Universidad de Arizona. Ese estado de euforia que encuentra el corredor pudo haber servido (al igual que sirve actualmente) como calmante natural, enmascarando piernas cansadas o unos pies con llagas.

Aunque ya no tengamos que cazar nuestra propia cena, aprender a activar la respuesta positiva del cerebro puede ayudarnos a conseguir ese estado de euforia más a menudo.

EL DESENCADENANTE: ENDORFINAS

Las endorfinas, opiáceos naturales, son sustancias químicas que actúan de manera muy parecida a su homóloga diseñada en el laboratorio: la morfina.

Los corredores llevan décadas dando crédito a sus aspectos positivos, pero no fue hasta 2008 cuando investigadores alemanes utilizaron escáneres cerebrales en corredores, y fueron capaces de identificar exactamente dónde se originaban. Los científicos encontraron que en salidas de unas 2 horas de duración, las regiones prefrontal y límbica de los sujetos (que se activan en respuesta a emociones como el amor) liberaban endorfinas. Cuanto mayor era la liberación de estas sustancias, mayor era la sensación de bienestar sentida por el corredor.

CONSÍGUELO

Exprímete, no al máximo, pero esfuérzate. Las endorfinas son calmantes producidos en respuesta a una incomodidad física, pero esto no significa que tus salidas deban ser extenuantes. Necesitas encontrar ese punto de equilibrio donde sientas una exigencia cómoda (como en los entrenamientos con cambios de ritmo).

En el estudio alemán, por ejemplo, los sujetos eran corredores experimentados para los que una salida de 2 horas a un ritmo de entre 4-5 minutos por kilómetro era un ritmo exigente pero no insoportable. La mayoría de corredores experimentan la liberación de endorfinas cuando están exigiéndole a su cuerpo un esfuerzo moderado, no cuando están rindiendo al máximo. Una salida corta, a un ritmo cómodo, no disparará la segregación de endorfinas, y si intentas correr a un ritmo o una distancia demasiado agresiva posiblemente te sentirás demasiado agobiado como para sentir los efectos positivos. A pesar de su poder, las endorfinas no pueden obviar una lesión o la falta de entrenamiento (que es por lo que los principiantes no son propensos a obtener esa sensación de bienestar cuando están comenzando). Entrenar en grupo también puede ayudar: un estudio de la Universidad de Oxford indicó que los remeros que se ejercitaban juntos incrementaban de manera significativa su liberación de endorfinas comparados con los que entrenaban en solitario. Cuando estés entrenando sólo, considera la posibilidad de llevar auriculares. Hay estudios que afirman que escuchar música favorece la aparición de las endorfinas.

Unas veces lo conseguimos y otras veces no, pero siempre lo buscamos y cuanto más mejor. Es la “euforia del corredor”, y cuando tenemos la suerte de conseguirla nuestras salidas se tornan más fáciles, estimulantes, incluso eufóricas. Pero, no siempre tenemos esa suerte, ¿verdad?

Recientemente, algunos investigadores han estudiado cómo responde el cerebro al ejercicio de correr, y han encontrado que la habilidad para conseguir ese ‘estado de embriaguez’ mientras acumulamos kilómetros puede estar codificada dentro de nuestro propio cuerpo.

En los albores de la humanidad, la supervivencia de nuestros antepasados dependía en gran medida de su capacidad para conseguir comida. El deseo de seguir viviendo era posiblemente su motivación para correr, y para hacerlo rápido, y las endorfinas liberadas cuando realizaban esa tarea pudieron haberles ayudado a conseguir la velocidad y distancias requeridas, afirma el profesor David A. Raichlen, profesor de Antropología de la Universidad de Arizona. Ese estado de euforia que encuentra el corredor pudo haber servido (al igual que sirve actualmente) como calmante natural, enmascarando piernas cansadas o unos pies con llagas.

Aunque ya no tengamos que cazar nuestra propia cena, aprender a activar la respuesta positiva del cerebro puede ayudarnos a conseguir ese estado de euforia más a menudo.

EL DESENCADENANTE: ENDORFINAS

Las endorfinas, opiáceos naturales, son sustancias químicas que actúan de manera muy parecida a su homóloga diseñada en el laboratorio: la morfina.

Los corredores llevan décadas dando crédito a sus aspectos positivos, pero no fue hasta 2008 cuando investigadores alemanes utilizaron escáneres cerebrales en corredores, y fueron capaces de identificar exactamente dónde se originaban. Los científicos encontraron que en salidas de unas 2 horas de duración, las regiones prefrontal y límbica de los sujetos (que se activan en respuesta a emociones como el amor) liberaban endorfinas. Cuanto mayor era la liberación de estas sustancias, mayor era la sensación de bienestar sentida por el corredor.

CONSÍGUELO

Exprímete, no al máximo, pero esfuérzate. Las endorfinas son calmantes producidos en respuesta a una incomodidad física, pero esto no significa que tus salidas deban ser extenuantes. Necesitas encontrar ese punto de equilibrio donde sientas una exigencia cómoda (como en los entrenamientos con cambios de ritmo).

En el estudio alemán, por ejemplo, los sujetos eran corredores experimentados para los que una salida de 2 horas a un ritmo de entre 4-5 minutos por kilómetro era un ritmo exigente pero no insoportable. La mayoría de corredores experimentan la liberación de endorfinas cuando están exigiéndole a su cuerpo un esfuerzo moderado, no cuando están rindiendo al máximo. Una salida corta, a un ritmo cómodo, no disparará la segregación de endorfinas, y si intentas correr a un ritmo o una distancia demasiado agresiva posiblemente te sentirás demasiado agobiado como para sentir los efectos positivos. A pesar de su poder, las endorfinas no pueden obviar una lesión o la falta de entrenamiento (que es por lo que los principiantes no son propensos a obtener esa sensación de bienestar cuando están comenzando). Entrenar en grupo también puede ayudar: un estudio de la Universidad de Oxford indicó que los remeros que se ejercitaban juntos incrementaban de manera significativa su liberación de endorfinas comparados con los que entrenaban en solitario. Cuando estés entrenando sólo, considera la posibilidad de llevar auriculares. Hay estudios que afirman que escuchar música favorece la aparición de las endorfinas.


EL DESENCADENANTE: LOS ENDOCANNABINOIDES

Las endorfinas se llevan toda la atención, pero nuestro cuerpo también segrega endocannabinoides, que son la versión natural del THC (tetrahidrocarbocannabinol), sustancia química responsable del efecto de la marihuana.

Se piensa que es la anandamida, el endocannabinoide producido por el cuerpo más estudiado, la responsable de generar esa sensación de calma. Las endorfinas sólo pueden ser segregadas por neuronas especializadas, pero prácticamente cualquier célula en el cuerpo es capaz de producir endocannabinoides, lo que significa que tienen el potencial de generar un mayor impacto en nuestro cerebro.

CONSÍGUELO

Se cree que la producción de endocannabinoides es más eficaz cuando se obtiene como reacción al estrés más que como reacción al dolor (el dolor es el activador más potente de las endorfinas). Diferenciar entre estrés físico e incomodidad mientras corremos es prácticamente imposible, lo que significa que el mismo mecanismo que desencadena las endorfinas puede desencadenar también la producción de endocannabinoides. Es decir, tan sólo necesitamos un entrenamiento exigente (que no extenuante).

Parece ser que correr al 75-80% de nuestra capacidad cardiaca máxima sería lo ideal para desencadenar la segregación de una hormona como el cortisol, que se libera como respuesta al estrés, y producir endocannabinoides. (Si tienes 30 años, deberías intentar estar entre 142 y 161 pulsaciones por minuto).

Las investigaciones sugieren que, en pequeñas dosis, el estrés mental también puede favorecer la producción de endocannabinoides. De esta manera, la ansiedad antes de una carrera podría tener un punto beneficioso.

Sin embargo, el estrés crónico amortigua este efecto. Esta puede ser una de las razones por las que Cecilia J. Hillard, directora del Centro de Investigaciones de Neurociencia del Medical College de Wisconsin, haya encontrado que la gente necesita dormir ocho horas para que se produzca una segregación óptima de endocannabinoides. Además, sus investigaciones demuestran que los niveles de endocannabinoides son tres veces superiores a primera hora de la mañana en comparación al final de la jornada. A pesar de no haber confirmación científica, esto podría sugerir que una salida a correr matutina produciría una sensación de euforia mayor que una vespertina o nocturna. ¡Pon la alarma, vale la pena comprobarlo.


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