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El cuidado holístico integral del deportista

Para mejorar hay que ir más allá de los entrenamientos.
El cuidado holístico integral del deportista
El cuidado holístico integral del deportista
18/05/2017 - Ana González-Madroño

Cualquier corredor sabe de sobra que para conseguir mejorar sus marcas o para aumentar la distancia de sus carreras debe seguir algún plan de entrenamiento. Pero, ¿son los corredores y entrenadores conscientes de que hay que cuidar también otras facetas de la vida para mejorar como deportistas, alcanzar una salud óptima y poder disfrutar de la actividad deportiva durante muchos años? En los últimos años estamos asistiendo a un creciente interés por una individualización en el seguimiento y cuidado del deportista, que tiene en cuenta una visión holística del mismo. Vamos a ver de qué se trata en las siguientes líneas. 

Según la OMS, "la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta definición procede del Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, en 1946 y entró en vigor en 1948. La definición no ha sido modificada desde entonces. Trasladando este concepto de salud al deportista, deberíamos atender a estas tres realidades y considerar que no es posible que haya un verdadero bienestar si no cuidamos estos tres aspectos. El individuo puede encontrarse en plena forma física pero si no existe un buen estado mental, o una adecuada integración social, no tendremos un ser humano en plenitud. La visión holística del individuo va encaminada en este sentido. Según la Real Academia de la Lengua el Holismo es la “Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”. Así pues, si miramos al deportista con una visión holística, debemos considerar que es un ser donde todas sus partes están conectadas, y todas y cada una de ellas son igual de importantes para alcanzar un bienestar y óptimo rendimiento deportivo. Otro de los pilares en los que se basa el holismo es considerar al individuo como un ser único e irrepetible, con unas características particulares (unas condiciones físicas, aptitudes, actitudes, psicología, circunstancias personales, sociales…) que tienen que ser consideradas. Por lo tanto el principio de individualidad es básico a la hora de atender, cuidar y preparar al deportista.

Pero... ¿Somos conscientes de que todos estos aspectos van a influir en nuestra actividad deportiva? ¿sabemos que debemos tenerlos en cuenta si queremos mejorar como corredores o simplemente poder disfrutar de nuestro hobbie durante muchos años? Muchas veces el deportista –o sus entrenadores, médicos o nutricionistas- se centran en una de las partes, sin considerar que todas las dimensiones están interconectadas, que se influyen mutuamente y que son igual de importantes en el mantenimiento de la salud y en la evolución y el rendimiento deportivo.

El rendimiento óptimo de un deportista se basa en cuatro pilares interconectados entre sí: el entrenamiento, la nutrición, el descanso y el bienestar psicológico. Y dentro de cada uno de ellos hay multitud de factores a los que prestar atención, sobre los que profundizar y cuidar si queremos el máximo rendimiento. Si alguno de estos cuatro pilares falla, el deportista no podrá dar lo mejor de sí. 

Cualquier corredor sabe de sobra que para conseguir mejorar sus marcas o para aumentar la distancia de sus carreras debe seguir algún plan de entrenamiento. Pero, ¿son los corredores y entrenadores conscientes de que hay que cuidar también otras facetas de la vida para mejorar como deportistas, alcanzar una salud óptima y poder disfrutar de la actividad deportiva durante muchos años? En los últimos años estamos asistiendo a un creciente interés por una individualización en el seguimiento y cuidado del deportista, que tiene en cuenta una visión holística del mismo. Vamos a ver de qué se trata en las siguientes líneas. 

Según la OMS, "la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta definición procede del Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, en 1946 y entró en vigor en 1948. La definición no ha sido modificada desde entonces. Trasladando este concepto de salud al deportista, deberíamos atender a estas tres realidades y considerar que no es posible que haya un verdadero bienestar si no cuidamos estos tres aspectos. El individuo puede encontrarse en plena forma física pero si no existe un buen estado mental, o una adecuada integración social, no tendremos un ser humano en plenitud. La visión holística del individuo va encaminada en este sentido. Según la Real Academia de la Lengua el Holismo es la “Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”. Así pues, si miramos al deportista con una visión holística, debemos considerar que es un ser donde todas sus partes están conectadas, y todas y cada una de ellas son igual de importantes para alcanzar un bienestar y óptimo rendimiento deportivo. Otro de los pilares en los que se basa el holismo es considerar al individuo como un ser único e irrepetible, con unas características particulares (unas condiciones físicas, aptitudes, actitudes, psicología, circunstancias personales, sociales…) que tienen que ser consideradas. Por lo tanto el principio de individualidad es básico a la hora de atender, cuidar y preparar al deportista.

Pero... ¿Somos conscientes de que todos estos aspectos van a influir en nuestra actividad deportiva? ¿sabemos que debemos tenerlos en cuenta si queremos mejorar como corredores o simplemente poder disfrutar de nuestro hobbie durante muchos años? Muchas veces el deportista –o sus entrenadores, médicos o nutricionistas- se centran en una de las partes, sin considerar que todas las dimensiones están interconectadas, que se influyen mutuamente y que son igual de importantes en el mantenimiento de la salud y en la evolución y el rendimiento deportivo.

El rendimiento óptimo de un deportista se basa en cuatro pilares interconectados entre sí: el entrenamiento, la nutrición, el descanso y el bienestar psicológico. Y dentro de cada uno de ellos hay multitud de factores a los que prestar atención, sobre los que profundizar y cuidar si queremos el máximo rendimiento. Si alguno de estos cuatro pilares falla, el deportista no podrá dar lo mejor de sí. 


¿ES EL ENTRENAMIENTO LO ÚNICO QUE IMPORTA?

Cualquier corredor sabe que si no entrena, no progresa. El objetivo del entrenamiento es provocar una serie de estímulos físicos y cargas con el fin de producir unas determinadas adaptaciones en el organismo del deportista. Así, mediante un buen plan de entrenamiento se trabajarán diferentes aspectos importantes en el desarrollo y mejora del deportista, como son: la resistencia, la fuerza, la velocidad, flexibilidad, coordinación, técnica, estabilidad, etc. La labor del entrenador es guiar al deportista en todo este proceso, planificando las fases y monitorizando la evolución. Sin una correcta planificación el deportista puede estancarse o caer en el sobre-entrenamiento. El entrenador debe considerar las particularidades de cada corredor; su nivel de entrenamiento, disposición, ritmo de vida, disponibilidad de espacio y tiempo para llevar a cabo los entrenamientos, situaciones de estrés, etc. En función de todos estos factores, y respetando siempre el principio de individualidad, diseñará un plan de entrenamiento personalizado.

Pero podemos tener a nuestra disposición al mejor entrenador del mundo, el mejor plan de entrenamiento, los mejores medios, instalaciones y materiales, que si descuidamos el sueño, la nutrición o nuestro bienestar psicológico, en el mejor de los casos nos quedaremos muy lejos de nuestro máximo rendimiento y en el peor, nuestra salud se verá gravemente afectada.


LA NUTRICIÓN EN EL CUIDADO Y EVOLUCIÓN DEL CORREDOR

Ya hemos entrenado, hemos trabajo nuestra capacidad aeróbica mediante rodajes largos a baja intensidad, nuestra velocidad con series y rectas, nuestra fuerza y potencia con cuestas y trabajo específico, nuestro gesto mediante la técnica de carrera. Pero… ¿podremos aprovecharnos al máximo de todo este trabajo si no continuamos el entrenamiento en la mesa con los alimentos adecuados? En absoluto.

Muchos corredores creen que hacer muchos kilómetros les da licencia para comer todo lo que quieran, pero no piensan que la alimentación debe ser considerada como una parte más del entrenamiento y que, además de ser fundamental para el mantenimiento de la salud, puede suponer una gran diferencia en el rendimiento y resultado en las pruebas deportivas.

Durante la actividad física se producen una serie de cambios metabólicos y fisiológicos que deben ser contrarrestados o aprovechados a través de estrategias nutricionales. La nutrición del deportista debe estar encaminada a cubrir una serie de objetivos:

Aportar la energía suficiente para sostener el programa de entrenamiento y las competiciones. El ejercicio físico implica unas necesidades de energía aumentadas, que deben ser cubiertas mediante una dieta adecuada. Si no se cubren a través de la alimentación, el corredor se sentirá cansado y fatigado en sus sesiones de entrenamiento y no podrá rendir al máximo nivel, con lo que frenará su evolución. Muchas veces el deportista alterna períodos de restricción calórica con atracones cuando le asalta el hambre, lo que tiene consecuencias devastadoras en su salud, composición corporal y rendimiento deportivo.

Mantener unos buenos niveles de glucógeno muscular es fundamental para que el músculo disponga de sustratos energéticos en los ejercicios de elevada intensidad. Una falta de energía en forma de glucógeno puede ocasionar una disminución en la concentración y en la técnica de carrera, que puede llevar a malos hábitos y aumentar el riesgo de sufrir lesiones y accidentes. Por otro lado, un aporte insuficiente de carbohidratos puede aumentar la pérdida de proteínas musculares durante el ejercicio. Los hidratos de carbono funcionan como “ahorradores de proteínas” y si no se consumen en cantidades suficientes pueden ocasionar una pérdida de masa muscular. La ingesta de energía afecta también al funcionamiento hormonal y al sistema de defensas. Una restricción calórica importante puede ocasionar problemas en el ciclo hormonal de la mujer (desarreglos con la menstruación, problemas de fertilidad, osteoporosis) y puede comprometer seriamente la actividad de nuestro sistema de defensas, haciéndonos muy propensos a las infecciones. Por todo ello es muy importante que el aporte de energía diaria esté adecuado al gasto que conllevan los entrenamientos. 


Ayudar a mantener la composición corporal adecuada. En los corredores es deseable conseguir un peso relativamente bajo con una correcta proporción de masa muscular y un porcentaje de grasa corporal bajo (la grasa es un peso muerto que hay que transportar). Estas condiciones contribuyen a la mejora en el rendimiento deportivo, ya que determinan el gasto energético y la economía de carrera. Cada persona tiene unas características físicas que vienen impuestas en gran parte por la genética, pero podemos utilizar la dieta y el entrenamiento para lograr “nuestro mejor yo”. Algunos corredores pueden alcanzar fácilmente la composición corporal ideal para la carrera, mientras que otros necesitarán más esfuerzo para modificar su masa muscular o su cantidad de grasa mediante cambios en la dieta y en el entrenamiento. Aquí el papel del nutricionista es clave, ayudando al corredor a plantearse objetivos realistas y alcanzables y guiándole en todo el proceso, evitando excesos, déficits y desequilibrios nutricionales.

Ayudar a mejorar las adaptaciones al entrenamiento y la recuperación entre sesiones aportando todos los nutrientes relacionados con este proceso. El glucógeno muscular es una de las fuentes de energía fundamentales para el músculo y se agota después de la actividad física intensa. Rellenar las reservas de glucógeno es uno de los objetivos principales en la estrategia de alimentación post-esfuerzo. También se produce un aumento de la degradación proteica y daño muscular que hay que revertir y reparar a través de una adecuada planificación nutricional, mediante el aporte de proteínas de calidad. Los niveles de cortisol (hormona que favorece el catabolismo) suben, suprimiendo temporalmente el sistema de defensas, y se pierden gran cantidad de sales y electrolitos que hay que reponer. Por lo tanto, una correcta alimentación en los momentos que siguen a la actividad deportiva es crucial para mejorar las adaptaciones al entrenamiento y recuperarse rápidamente entre unas sesiones y otras. Para ello, es muy importante beber abundantes líquidos y sales (para rehidratar y reponer electrolitos), y consumir alimentos ricos en hidratos de carbono de alto índice glucémico (para rellenar reservas de glucógeno, ayudar a bajar los niveles de cortisol y recuperar la función del sistema inmunitario) y ricos en proteínas (ayudan a recuperar muscularmente, favoreciendo una mejor composición muscular y ayudando a reparar estructuras, lo que contribuye a disminuir el riesgo de lesiones).

Garantizar el aporte de nutrientes específicos cuyas necesidades pueden estar aumentadas debido al entrenamiento o a condiciones particulares. Este es uno de los puntos clave del asesoramiento nutricional personalizado. Los corredores tienen necesidades aumentadas de varios nutrientes, que si no son cubiertas a través de la alimentación pueden desembocar en déficits. Muchos corredores presentan anemia por falta de hierro (que afecta de forma muy notable al rendimiento), niveles bajos de vitamina D (muy importante en la regulación de la masa ósea, síntesis de proteínas y sistema inmune, entre otros) o déficit de folatos. Todas estas deficiencias se puede corregir fácilmente a través de una dieta adecuada y suplementación si es necesario. Las necesidades de carbohidratos y proteínas también están aumentadas y deben estar ajustadas según el entrenamiento y los objetivos particulares.

Reducir el riesgo de enfermedad y lesiones durante los periodos de entrenamiento intensos. Si eres de los que coge refriados con frecuencia y se lesiona habitualmente, deberías empezar a plantearte que hay algo que no estás haciendo bien. Puede que tengas que revisar tu entrenamiento; ¿estás trabajando bien la fuerza? ¿está tu estructura preparada para el esfuerzo que estás realizando? ¿estás dosificando bien el volumen y la carga de entrenamiento? ¿es tu técnica correcta? O puede que tu dieta sea inadecuada ¿estoy ingiriendo la energía que necesito? ¿estoy consumiendo los nutrientes que necesita mi músculo y mis tendones para recuperase? ¿estoy ayudando a mi sistema de defensas a estar fuerte? Una dieta adecuada ayudará a tu sistema inmunológico a mantenerse en buenas condiciones, lo que te hará menos propenso a sufrir infecciones y ayudará a tu cuerpo a recuperarse bien de los entrenamientos, lo que ayudará a evitar futuras lesiones.

Como hemos visto, son muchos los aspectos relacionados con la nutrición que influyen en la salud y el rendimiento deportivo. ¿Todavía consideras que no es tan importante? 


EL CONTROL BIOQUÍMICO DEL DEPORTISTA

Realizar controles de peso y de composición corporal permiten al entrenador, médico y nutricionista valorar la evolución del corredor y realizar cambios en los planes de entrenamiento y nutrición que sean necesarios. Pero cuando se siguen planes muy exigentes de entrenamiento -circunstancia muy habitual hoy en día en corredores populares- es necesario controlar, además, mediante análisis de sangre periódicos, distintos parámetros bioquímicos que permiten identificar situaciones de riesgo, como déficits nutricionales, alteraciones en los marcadores de daño muscular o desbalances en los niveles hormonales. Todos estos marcadores nos pueden estar indicando si la dieta es inadecuada o si no se está asimilando correctamente el entrenamiento, lo que a la larga puede llevar a un estado de sobre-entrenamiento y a distintos problemas de salud. A través del control bioquímico del deportista se pueden corregir estos déficits nutricionales y desajustes (tanto en la dieta como en el entrenamiento) antes de que empiecen a afectar negativamente al rendimiento. El entrenador, el médico deportivo y el nutricionista utilizarán esta información para adecuar la dieta, la suplementación y el plan de entrenamiento para optimizar la salud y el rendimiento. 


LA GENÉTICA AL SERVICIO DEL RENDIMIENTO DEPORTIVO

¿Sabías que alrededor de un 50% (30%70%, según deporte) de las diferencias en el rendimiento deportivo entre distintos deportistas pueden ser explicadas por la existencia de diferencias genéticas entre ellos? Nuestros genes determinan nuestro rendimiento máximo, así es. Pero ¿sabías que, a través del conocimiento de nuestros genes, podemos adaptar nuestra dieta y nuestro entrenamiento para sacarles el máximo provecho?

Más de 200 posiciones en nuestro genoma son responsables de la variabilidad en el rendimiento, afectando a características funcionales tan diversas como son el procesamiento de la energía, el rendimiento muscular, el flujo de sangre y la oxigenación. Además, nuestro genoma particular determina también el efecto que en él pueden tener factores ambientales como el entrenamiento o la nutrición. Es lo que se denomina interacción genoma–ambiente.

A modo de ejemplo tenemos el gen CKM, que codifica para la proteína creatina quinasa muscular, implicada en el transporte de energía en el interior de la célula. Las personas con genotipo GG de este gen (sus dos copias del gen son G), tienen una actividad reducida de la proteína CKM, por lo que necesitan mayores niveles de energía durante el ejercicio. Además, la recuperación posterior es significativamente más larga. En este caso, los atletas con este genotipo necesitan tras el ejercicio una mayor cantidad y calidad de proteínas que les permita recuperarse con mayor facilidad. Otro ejemplo es el del gen PPARD, que codifica para los receptores activados por proliferadores de peroxisomas. Estas proteínas -con este nombre tan raro- colaboran también en la obtención de energía por parte del músculo, a través de la oxidación de ácidos grasos presentes en la célula. Es, por tanto, un regulador del metabolismo de las grasas; en concreto ayudan a quemarlas. La variante G de este gen está asociada a un mayor rendimiento muscular, ya que se ve favorecida la utilización de las grasas como combustible, pero también está asociada a problemas en la proporción de los diferentes tipos de ácidos grasos y por tanto a problemas cardiovasculares. Las personas con genotipo GG deben controlar su ingesta de grasas y consumir preferentemente grasas poliinsaturadas (grasas omega 3 presentes en el pescado y algunas semillas y grasas omega 6 procedentes en aceites vegetales).

Otros polimorfismos que se analizan en estudios nutrigenómicos para deportistas, están relacionados con la potencia muscular (genes ACE, ACTN3), con el riesgo cardiovascular (genes MTHFR, COMT, MTRR), con el metabolismo lipídico (genes APOA1, APOA5, APOE, CETP), con la capacidad de detoxificación del organismo (GSTM1, EPHX1, SOD3), con la respuesta inflamatoria (genes IL-6, TNF-alfa), e incluso con la estabilidad de los tendones, encargados de unir el músculo al hueso (genes COL1A1, COL5A1, MMP3).

Hoy en día, mediante los test genéticos, podemos conocer cuáles son las variantes genéticas de cada uno. Los resultados de este tipo de test, una vez interpretados por un experto en genómica nutricional, son una poderosa herramienta para aquellos atletas cuyo metabolismo se encuentra trabajando a un máximo temporal, pero que no es el máximo potencial al que pueden llegar. Asimismo, es posible adaptar el entrenamiento a los requerimientos fisiológicos, optimizándolo para reducir así la posibilidad de sufrir una lesión. En resumen, el perfil genético individual, junto con un análisis metabólico adecuado, permite al corredor, en manos de un experto, alcanzar el máximo rendimiento potencial con un mínimo riesgo de lesión.

En España, en el Centro de Estudios en Genómica y Nutrición (CESGEN), y en colaboración con el centro Nutren-Nutrigenomics de la Universidad de Lleida, se está trabajando en un sistema experto que permita, con un coste para el usuario de alrededor de 500 euros, integrar la información proveniente de diversos marcadores metabólicos y genéticos presentes en un atleta, para poder así realizar un asesoramiento nutricional personalizado, que le permita no sólo optimizar su rendimiento deportivo, sino también realizar un seguimiento a nivel molecular de las mejoras producidas por la personalización de las pautas de alimentación. 


ALIMENTA TUS SUEÑOS CON UN BUEN DESCANSO

El sueño es muy a menudo la parte más desatendida en el cuidado del corredor. Parece que tenemos interiorizada la idea de que dormir es una pérdida de tiempo, y que los que son luchadores y trabajadores tienen que dormir poco. En este mundo de prisas, el tiempo es un bien escaso y muy preciado y puesto que el día tiene sólo 24 horas, muchos se preguntan; “¿Cómo consigo esas dos horas que necesito para entrenar, sin que afecten a mi trabajo, familia y ocio? Pues muy fácil; duermo dos horas menos, y ¡listo! Así saco tiempo extra a última hora de la noche o a primera de la mañana”. ¡Si hasta el refranero español parece que nos anima a ello! “A quien madruga, Dios le ayuda”. Esto estaría muy bien si respetamos las 7-9 horas de sueño necesarias, pero lo cierto es que a menudo esto no es así y el corredor acaba durmiendo bien poco. El sueño está considerado la tercera necesidad vital del ser humano; podemos pasar entre 3-14 minutos sin respirar, unos 10 días sin beber y no más de 11 días sin dormir.

El sueño es, por tanto, fundamental para la vida. Durante el sueño tienen lugar innumerables procesos fisiológicos con efectos reparadores, regeneradores y estabilizadores. Mientras dormimos se producen una serie de cambios hormonales que favorecen la recuperación y síntesis de proteínas musculares. Aumentan los niveles de la hormona del crecimiento y de la testosterona, ambas con funciones anabólicas (de construcción muscular). Por el contrario, la falta de sueño, relacionada con el estrés físico y emocional, favorece el aumento de los niveles de cortisol, hormona con efectos catabólicos (de destrucción), que dificulta los procesos de regeneración. El cortisol suprime la acción de nuestro sistema de defensas, haciéndonos más propensos a las infecciones y dificulta los procesos de recuperación. La falta de sueño también se asocia a un aumento en el riesgo de lesiones, ya que falla la atención, se pierde agilidad y coordinación, aumentando las posibilidades de que haya un gesto incorrecto que desemboque en una lesión.

En el otro extremo, el exceso de horas de sueño tampoco es recomendable, ya que disminuye la producción de hormonas vitales para el desarrollo de la actividad deportiva como son la adrenalina y la noradrenalina.

Visto todo esto, parece claro que debemos considerar el sueño y el descanso como una parte más del entrenamiento del deportista. No pasa nada porque un día no se consiga un sueño de calidad, o si por cuestiones de organización hay que robarle algunas horas a Morfeo. Pero si se convierte en una práctica habitual, lo más probable es que a la larga tanto el bienestar psicológico, como la salud y el rendimiento deportivo, se vean afectados negativamente. 

CON LA CABEZA TAMBIÉN SE CORRE

Por último, el bienestar psicológico cierra el círculo del cuidado integral de la salud del deportista. Un corredor feliz, tranquilo, motivado, que es capaz de hacer frente a los momentos difíciles que puedan surgir, que cree en sí mismo y en sus capacidades, es un corredor que llegará a su máximo rendimiento. A igualdad de condiciones físicas, será el corredor con la cabeza más fuerte el que saque ventaja al crono.

Salir a correr puede servir de escape al estrés de la vida diaria; el ejercicio físico produce la liberación de una serie de endorfinas que hace que nos sintamos bien, por eso engancha tanto. Pero llevar el deporte al extremo puede hacer que el corredor popular cruce la línea de la obsesión, y centre su vida en los entrenamientos, la dieta y las carreras, apartándolo de la vida social y familiar. En estos casos hay que replantearse seriamente qué es lo que nos lleva a correr. No tiene sentido hacerlo si no es para disfrutar y sentirse mejor (aunque a veces se sufra entrenando). No hay que dejarse llevar ni influenciar por las marcas o los entrenamientos de los amigos o compañeros. Cada corredor es un mundo. A la hora de plantearse retos u objetivos debemos ser realistas y valorar nuestras condiciones físicas y el tiempo del que disponemos para dedicarlo a entrenar. A veces más vale recortar un poco nuestros objetivos a cambio de disfrutar más de lo que hacemos. Si hace tiempo que dejaste de disfrutar corriendo, quizás deberías replantearte algunas cosas.


MILANLAB Y NUTRILITE

Esta filosofía en el cuidado del deportista está perfectamente integrada y representada en el MilanLab, centro de investigación científico-técnico situado en Milanello, ciudad deportiva del equipo de fútbol AC Milán que lleva operando desde marzo de 2002. Yo tuve la oportunidad de conocerlo desde dentro el pasado mes de septiembre. Todo el trabajo que realizan en este centro está cimentado en una idea básica: el bienestar es la condición previa fundamental para conseguir la excelencia en el rendimiento deportivo y en la vida diaria. Su objetivo primordial es optimizar todas las estrategias y los esfuerzos para conseguir que sus deportistas alcancen sus metas de salud y deportivas. En el MilanLab tienen una visión Holística; tienen muy claro que en los deportistas debe existir un equilibrio entre las condiciones estructurales (físicas), metales y bioquímicas. Otra de las bases de su trabajo es la sistematización; se recogen a diario cientos de datos y variables, que son incorporadas a una base de datos y posteriormente analizadas. Este sistema permite elaborar continuamente relaciones de causa-efecto, identificando las variables que se relacionan con resultados positivos y negativos en la salud y en el rendimiento. Por último, pero no por ello menos importante, prima el concepto de individualización: cada deportista es único y debe ser tratado como tal.

Todas las facetas de la vida del jugador (entrenamiento, dieta, calidad del sueño, estado psicológico, bienestar social) son tenidas en cuenta a la hora de planificar el entrenamiento diario y cada jugador sigue un plan adaptado a su situación particular.

En el MilanLab tienen muy claro que una nutrición óptima es clave para la salud y el rendimiento y, desde el año 2008, colaboran estrechamente con la empresa de suplementación Nutrilite, compartiendo áreas de investigación entre el Milanlab y el Nutrilite Health Institute. Ambos centros coinciden en el abordaje holístico de la salud y el bienestar, siempre basando sus actuaciones y decisiones en la evidencia y el rigor científico.

En base a los resultados de los test genéticos, biodinámicos, los controles bioquímicos y los cuestionarios personalizados, el Nutrilite Health Institute elabora un plan nutricional personalizado. La base siempre es una dieta correcta. El chef del Milanello está muy involucrado en todo el proceso y en el menú diario de los jugadores ofrecen gran variedad de comidas para que cada jugador tenga asegurada la ingesta de todos los alimentos que necesita según sus preferencias personales. Se hace especial hincapié en que en cada comida haya verduras y hortalizas de distintos tipos y colores (que aportan distintos nutrientes) y gran variedad de frutas. Además, basándose en las necesidades específicas o las deficiencias de cada jugador (déficit de hierro, vitamina D, complejo B, fallos en sistema antioxidante o inflamatorio), se les pone un programa personalizado de suplementos Nutrilite.

El resultado de la aplicación de todo este sistema de cuidado holístico e integral del deportista es realmente impresionante: desde que lo pusieron en marcha han reducido la incidencia de lesiones en un 90% y el consumo de fármacos en un 95%. A mí me parecen cifras impresionantes. Y más teniendo en cuenta lo que se paga por cada uno de estos jugadores; un jugador que no se lesiona y no enferma, es un jugador que va a entrenar más y mejor y al que le van a sacar mucho rendimiento.

Como corredores populares, podemos obtener muchísimas ventajas si, dentro de nuestras posibilidades, encontramos un equilibrio entre el entrenamiento, la dieta, las horas de sueño y descanso y nuestro bienestar psicológico. Todas ellas son igual de importantes.

 


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