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Aprende a identificar la bursitis

Si te duele el talón, la rodilla o la cadera, podrías estar padeciendo esta molesta lesión.
Aprende a identificar la bursitis
Aprende a identificar la bursitis
02/03/2017 - Hernán Silván

Una bursa inflamada, eso es la bursitis. Una bursa es una “bolsa” o saco pequeño que contiene líquido deslizante y se sitúa entre dos superficies o tejidos que se mueven, para evitar rozamientos durante el gesto mecánico. Por su localización más habitual, hablaremos de las bursitis del talón, de la rodilla anterior o prepatelar, de la rodilla posterior o poplítea y de las bursitis de cadera. Cualquier situación que aumente la tensión en el tendón de Aquiles puede ser responsable, al igual que otros factores como el contrafuerte rígido o alto en la zapatilla o calzado de calle, de la inflamación de las bolsas serosas entre el hueso del talón (calcáneo) y su tendón (el Aquiles). 

LOS BENEFICIOS DEL AGUA DEL MAR NO SE TERMINAN AL METER LAS PIERNAS DESPUÉS DE UNA CARRERA

A veces se forma debajo del talón y se inflama, dando dolor y tumefacción como si hubiese habido una contusión o golpe, y ello impide andar o calzar determinados zapatos. A la palpación, cuando se comprime la zona, puede sentirse una resistencia “esponjosa” a ambos lados del tendón. Lo más normal es que se sitúe en la bursa de detrás del talón que separa tendón y calcáneo. La parte trasera del talón es muy sensible al contacto, pero no se siente dolor cuando se contraen los músculos gemelos y sóleo (y, por tanto, su tendón de inserción que es el Aquiles) como sucede en la tendinitis. Si adoptamos posiciones forzadas, como ponernos en cuclillas, apenas duele (en las tendinitis el dolor es intenso en esta postura). 

La prevención es el mejor tratamiento. Así, podemos aliviar la presión sobre el tendón llevando zapatos sin parte posterior. Por este motivo algunos fabricantes de zapatillas hicieron modelos con la parte posterior abierta. E incluso algunos atletas optan por dar un corte al refuerzo de atrás de las zapatillas.

Otra medida interesante es ajustar los zapatos, por ejemplo podemos elevar el tacón. Ablandaremos el contorno del refuerzo con ayuda de alcohol y calor, con lo que evitaremos la presión excesiva contra el hueso calcáneo y el tendón de Aquiles.

Sobre la zona lesionada suele funcionar mejor el calor moderado que el frío (otra diferencia con la tendinitis, ya que en ésta hay que poner hielo) por ello se deberán aplicar cremas calientes de metilsalicilato, que pueden empapar una almohadilla o apósito a modo de tirita o emplasto.

Si se opta por un vendaje, la colocación de las tiras de “taping” es de arriba a abajo y de atrás a delante, formando estribos y herraduras superpuestos, ocupando todo el talón por abajo y atrás. Otra solución habitual es el empleo de electroterapia de media y alta frecuencia para evacuar o “diluir” la colección de líquido.

Una bursa inflamada, eso es la bursitis. Una bursa es una “bolsa” o saco pequeño que contiene líquido deslizante y se sitúa entre dos superficies o tejidos que se mueven, para evitar rozamientos durante el gesto mecánico. Por su localización más habitual, hablaremos de las bursitis del talón, de la rodilla anterior o prepatelar, de la rodilla posterior o poplítea y de las bursitis de cadera. Cualquier situación que aumente la tensión en el tendón de Aquiles puede ser responsable, al igual que otros factores como el contrafuerte rígido o alto en la zapatilla o calzado de calle, de la inflamación de las bolsas serosas entre el hueso del talón (calcáneo) y su tendón (el Aquiles). 

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A veces se forma debajo del talón y se inflama, dando dolor y tumefacción como si hubiese habido una contusión o golpe, y ello impide andar o calzar determinados zapatos. A la palpación, cuando se comprime la zona, puede sentirse una resistencia “esponjosa” a ambos lados del tendón. Lo más normal es que se sitúe en la bursa de detrás del talón que separa tendón y calcáneo. La parte trasera del talón es muy sensible al contacto, pero no se siente dolor cuando se contraen los músculos gemelos y sóleo (y, por tanto, su tendón de inserción que es el Aquiles) como sucede en la tendinitis. Si adoptamos posiciones forzadas, como ponernos en cuclillas, apenas duele (en las tendinitis el dolor es intenso en esta postura). 

La prevención es el mejor tratamiento. Así, podemos aliviar la presión sobre el tendón llevando zapatos sin parte posterior. Por este motivo algunos fabricantes de zapatillas hicieron modelos con la parte posterior abierta. E incluso algunos atletas optan por dar un corte al refuerzo de atrás de las zapatillas.

Otra medida interesante es ajustar los zapatos, por ejemplo podemos elevar el tacón. Ablandaremos el contorno del refuerzo con ayuda de alcohol y calor, con lo que evitaremos la presión excesiva contra el hueso calcáneo y el tendón de Aquiles.

Sobre la zona lesionada suele funcionar mejor el calor moderado que el frío (otra diferencia con la tendinitis, ya que en ésta hay que poner hielo) por ello se deberán aplicar cremas calientes de metilsalicilato, que pueden empapar una almohadilla o apósito a modo de tirita o emplasto.

Si se opta por un vendaje, la colocación de las tiras de “taping” es de arriba a abajo y de atrás a delante, formando estribos y herraduras superpuestos, ocupando todo el talón por abajo y atrás. Otra solución habitual es el empleo de electroterapia de media y alta frecuencia para evacuar o “diluir” la colección de líquido.


Bursitis prepatelar

La parte delantera de la rótula está protegida por una bolsa llena de líquido, que se encuentra entre el hueso y la piel. Cuando se inflama, se hincha y forma una prominencia sobre la rodilla en forma de huevo.

La bolsa se daña por un efecto acumulativo debido a la repetida presión sobre la parte anterior de la rótula. Esto sucede cuando exigimos a nuestras piernas que corran a gran zancada. Por ello encontramos esta afección en momentos de la temporada en que predomina el entrenamiento fraccionado y los “intervals”. Igualmente puede dañarse con golpe por caída o si se recibe una patada (para aquellos que corran y jueguen al fútbol o hagan artes marciales).

A pesar del tamaño tan escandaloso que puede adoptar la bursitis de rodilla no es necesariamente muy dolorosa o incapacitante.

La rodilla con bursitis suele doler al apretar con cierta fuerza y al estirar la parte delantera (lo que sucede cuando corremos por fricción rápida al hacer zancada).

La parte delantera de la rótula está protegida por una bolsa llena de líquido, que se encuentra entre el hueso y la piel. Cuando se inflama, se hincha y forma una prominencia sobre la rodilla en forma de huevo. La bolsa se daña por un efecto acumulativo debido a la repetida presión sobre la parte anterior de la rótula. Esto sucede cuando exigimos a nuestras piernas que corran a gran zancada.


Si la colección de líquido es muy grande, es preciso evacuar e incluso extirpar quirúrgicamente la bolsa para eliminar el problema y sus posibles repeticiones, lo cual mantiene al atleta unas cuatro semanas de baja deportiva absoluta. Pasado este tiempo se comienza la rehabilitación y la iniciación al gesto deportivo.

Pero si las bursitis son más ligeras, y esto es lo más normal, se usan almohadillas protectoras sobre la rodilla y tapadas con rodillera de neopreno cerrada para correr. Se puede entrenar pero con poca zancada, es decir, trotando más que corriendo y siempre que el dolor no esté presente.

Debemos evitar arrodillarnos o las posiciones de cuclillas. En las bursitis de rodilla suele asociarse una cierta tendinitis del tendón rotuliano, por esta causa más que calor utilizaremos hielo si se siente dolor, así como pomadas heparinoides (Wobenzime).

Los vendajes funcionales para fijar la rótula o frenarla en los movimientos de extensión (taping suprarrotuliano) no son tan eficaces como en las tendinitis rotulianas.

Bursitis poplítea

La mayor de las bolsas en la parte posterior de la rodilla se encuentra entre los tendones de los gemelos y los isquiotibiales en el lado interno.

Igualmente encontramos una bolsa fácilmente lesionable por sobrecarga entre el tendón poplíteo y el ligamento externo de la rodilla.

La hinchazón producida por la irritación de cualquiera de estas bolsas hace que se bloquee la parte posterior de la rodilla, aún con colecciones de líquido pequeñas. Fácilmente detectable, a simple vista, la protuberancia posterior de la bursitis de rodilla es blanda aunque no necesariamente muy dolorosa, aunque sí limita los movimientos de flexo-extensión. A veces, un cambio de estilo en la carrera de fondo o una marcha ciclista o una mala técnica en la patada de la natación a braza causan esta bursitis.

Conviene extraer el líquido si la hinchazón es importante, pues este hecho bloqueará la rodilla dificultándonos incluso la marcha a pie y las posturas de sentados mucho tiempo.


Tras la extracción de líquido, y comprobada la naturaleza de éste (que esté libre de cualquier germen o sangre), se debe iniciar una potenciación de los músculos del cuádriceps con pierna estirada y al modo isométrico. Igualmente se aconsejan estiramientos de los músculos del cuádriceps, así como de los isquiotibiales (bíceps femoral y semitendinoso-semimembranosos) varias veces al día.

Bursitis de cadera

Como esta articulación tiene numerosos tendones, también abundan las bolsas serosas de fricción para posibilitar los movimientos libres de rozamiento.

En la parte lateral del muslo, donde podemos palpar la cabeza del fémur (trocánter mayor), hay excesivos movimientos repetitivos cuando corremos. Si además los músculos rotadores (glúteos, tensor de fascialata) y aductores están rígidos, ello repercute sobre el hueso del muslo, el fémur, y sus inserciones así como las bursas relacionadas. Una vez dañadas, estas bolsas se inflaman y dan dolor al mover la pierna en varias direcciones. Origina un “hip pointer” o punto doloroso muy localizado en la parte lateral y alta del muslo.

Se alivia aplicando hielo (a modo de masaje) sobre la zona y estirando suavemente los tendones relacionados: glúteo mayor y piramidal, glúteo medio, isquiotibiales o tensor de la fascialata.

Las infiltraciones de corticoides no son aconsejables, si bien se pueden inyectar otros antiinflamatorios. 

 


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