Gira tu pantalla para ver Runner´s World

Periostitis tibial: cómo prevenirla y atacarla

Periostitis tibial: cómo prevenirla y atacarla
Periostitis tibial: cómo prevenirla y atacarla
30/03/2016 - runners.es

¿QUÉ ES LA PERIOSTITIS TIBIAL?

La periostitis como su nombre indica es la inflamación del periostilo que para entendernos es el nexo de unión entre el hueso (en este caso la tibia) y los gemelos, tíbiales y peronéos. Normalmente se localiza en la cara interna de la espinilla y la sensación es como de tener un cardenal en dicha zona o en un punto muy localizado de esta.

EL CONSEJO

¿Has sido asaltado por esta incómoda lesión? No te preocupes, como todo en esta vida, tiene solución y si incorporas ciertas modificaciones a tus entrenos no tendrás que guardar tus zapatillas en el armario por un tiempo indefinido. Empieza por reducir tus pretensiones de kilometraje semanal y, si es posible, localiza un recorrido que presente una superficie más blanda para aliviar los impactos de tus piernas con el suelo - corcho, hierba o tartán-. Además, puedes incorporar una media de compresión para proporcionar una mayor sujeción y reducir el dolor ocasionado por la inflamación del periostio.

El aspecto que más va a condicionar el estado de tu lesión, su evolución y, por consiguiente, el mayor o menor dolor, es la aplicación de hielo en la zona afectada. La periostitis tibial es una la inflamación del periostio, nexo de unión entre la tibia, los gemelos, los tibiales y peronéos, y por tanto, la mejor forma de reducir su sintomatología es ayudándose de la aplicación de una terapia de frío. Puedes servirte de productos de termoterapia que deberás utilizar inmediatamente después de terminar un entrenamiento. Aplícalo durante cinco o 10 minutos y descansa, repitiendo el proceso al menos tres veces. También puedes utilizar este tipo de terapia durante el resto del día, sobre todo cuando detectes algún síntoma de dolor. Asimismo, si es posible, mantén la pierna en elevación durante la aplicación de frío, lo que facilitará la circulación sanguínea y ayudará a la disminución de la inflamación.

Si el dolor no remite, puedes ayudarte de un gel o spray antiinflamatorioque aliviará esas pequeñas molestias ocasionadas por esta temida lesión del corredor de forma localizada. En caso de persistir el dolor, deberías acudir a tu médico especialista o un fisioterapeuta, además de cesar por completo tu actividad, o acabarás agravando la lesión e incrementarás el tiempo de baja.

¿POR QUÉ SALE?

Son muchos los corredores que atribuyen su lesión a una sola causa, por ejemplo las zapatillas. Esto es un error porque si bien una zapatilla inadecuada puede ser causante directa de una periostitis como dice el refrán “ni están todos los que son ni son todos los que están”.  Las lesiones hay que entenderlas en un contexto concreto y un corredor puede lesionarse aunque lleve la mejor de las zapatillas. La periostitis como otras lesiones tiene su origen en:

1- Superficie de entrenamiento inadecuada. Llámese asfalto o cualquier superficie endurecida.

2- Escasa o nula preparación muscular del individuo. Eso, que el gimnasio y los ejercicios también existen.

3- Volumen y/o intensidad inadecuadas. Entrenar más de la cuenta o con más intensidad o incluso variar la carga de entrenamientos de una manera brusca nos puede llevar a la periostitis.

4- Defectos biomecánicos. El exceso de pronación, la forma de nuestro pie (sobre todo si es cavo) y otros defectos de carga pueden ser causa directa de periostitis.

5- Calzado inapropiado. Escasa amortiguación o falta de estabilidad provocan periostitis.

6- Escasos o nulos hábitos de tratamiento muscular. No acudir nunca al masajista puede salir caro, no estirar, etc.

7- Hábitos de vida poco saludables. Trabajar de pie, el stress, mala alimentación, conducir muchas horas, etc. puede asociarse a diversas lesiones.

Está claro que podemos estar lesionados por una de estas causas, por tres o por todas a la vez y parece obvio que si trabajas de pie no le vas  a decir al jefe que lo dejas porque te puede provocar periostitis. Lo que si es cierto es que si del sorteo te compras todos los cupones te toca y si compras menos seguramente no te toque. Así por ejemplo si no te queda otra que correr por asfalto sabes que lo primero no puede racanear en zapatillas y no puedes flaquear en los demás y si entrenas más de 80 kms semanales tienes que empezar a plantearte que has de ser muy meticuloso en todo para librarte de las lesiones o renunciar a tus objetivos, tu sabrás que es lo que quieres.

¿QUÉ ES LA PERIOSTITIS TIBIAL?

La periostitis como su nombre indica es la inflamación del periostilo que para entendernos es el nexo de unión entre el hueso (en este caso la tibia) y los gemelos, tíbiales y peronéos. Normalmente se localiza en la cara interna de la espinilla y la sensación es como de tener un cardenal en dicha zona o en un punto muy localizado de esta.

EL CONSEJO

¿Has sido asaltado por esta incómoda lesión? No te preocupes, como todo en esta vida, tiene solución y si incorporas ciertas modificaciones a tus entrenos no tendrás que guardar tus zapatillas en el armario por un tiempo indefinido. Empieza por reducir tus pretensiones de kilometraje semanal y, si es posible, localiza un recorrido que presente una superficie más blanda para aliviar los impactos de tus piernas con el suelo - corcho, hierba o tartán-. Además, puedes incorporar una media de compresión para proporcionar una mayor sujeción y reducir el dolor ocasionado por la inflamación del periostio.

El aspecto que más va a condicionar el estado de tu lesión, su evolución y, por consiguiente, el mayor o menor dolor, es la aplicación de hielo en la zona afectada. La periostitis tibial es una la inflamación del periostio, nexo de unión entre la tibia, los gemelos, los tibiales y peronéos, y por tanto, la mejor forma de reducir su sintomatología es ayudándose de la aplicación de una terapia de frío. Puedes servirte de productos de termoterapia que deberás utilizar inmediatamente después de terminar un entrenamiento. Aplícalo durante cinco o 10 minutos y descansa, repitiendo el proceso al menos tres veces. También puedes utilizar este tipo de terapia durante el resto del día, sobre todo cuando detectes algún síntoma de dolor. Asimismo, si es posible, mantén la pierna en elevación durante la aplicación de frío, lo que facilitará la circulación sanguínea y ayudará a la disminución de la inflamación.

Si el dolor no remite, puedes ayudarte de un gel o spray antiinflamatorioque aliviará esas pequeñas molestias ocasionadas por esta temida lesión del corredor de forma localizada. En caso de persistir el dolor, deberías acudir a tu médico especialista o un fisioterapeuta, además de cesar por completo tu actividad, o acabarás agravando la lesión e incrementarás el tiempo de baja.

¿POR QUÉ SALE?

Son muchos los corredores que atribuyen su lesión a una sola causa, por ejemplo las zapatillas. Esto es un error porque si bien una zapatilla inadecuada puede ser causante directa de una periostitis como dice el refrán “ni están todos los que son ni son todos los que están”.  Las lesiones hay que entenderlas en un contexto concreto y un corredor puede lesionarse aunque lleve la mejor de las zapatillas. La periostitis como otras lesiones tiene su origen en:

1- Superficie de entrenamiento inadecuada. Llámese asfalto o cualquier superficie endurecida.

2- Escasa o nula preparación muscular del individuo. Eso, que el gimnasio y los ejercicios también existen.

3- Volumen y/o intensidad inadecuadas. Entrenar más de la cuenta o con más intensidad o incluso variar la carga de entrenamientos de una manera brusca nos puede llevar a la periostitis.

4- Defectos biomecánicos. El exceso de pronación, la forma de nuestro pie (sobre todo si es cavo) y otros defectos de carga pueden ser causa directa de periostitis.

5- Calzado inapropiado. Escasa amortiguación o falta de estabilidad provocan periostitis.

6- Escasos o nulos hábitos de tratamiento muscular. No acudir nunca al masajista puede salir caro, no estirar, etc.

7- Hábitos de vida poco saludables. Trabajar de pie, el stress, mala alimentación, conducir muchas horas, etc. puede asociarse a diversas lesiones.

Está claro que podemos estar lesionados por una de estas causas, por tres o por todas a la vez y parece obvio que si trabajas de pie no le vas  a decir al jefe que lo dejas porque te puede provocar periostitis. Lo que si es cierto es que si del sorteo te compras todos los cupones te toca y si compras menos seguramente no te toque. Así por ejemplo si no te queda otra que correr por asfalto sabes que lo primero no puede racanear en zapatillas y no puedes flaquear en los demás y si entrenas más de 80 kms semanales tienes que empezar a plantearte que has de ser muy meticuloso en todo para librarte de las lesiones o renunciar a tus objetivos, tu sabrás que es lo que quieres.


TRATAMIENTO

Si has cumplido todos los preceptos anteriores muy posiblemente no la padezcas pero como es bien difícil hacerlo aquí van otros consejos y recomendaciones para cuando comience el problema:

1- Crioterapia al canto.  Es la mejor y más barata manera de decirle adiós a la periostitis. Tradicionalmente se ha optado por poner hielo en el periostilo inflamado y ciertamente alivia pero mi consejo es que ataques a la periostitis desde su origen; los músculos. Búscate un cubo más o menos grande, llénalo de agua, mete las piernas hasta las rodillas y añade un trozo de hielo de tamaño considerable. El agua debe estar a 0º o muy cerca. Sigue esta rutina después de entrenar todos los días sobre unos 10-20 min hasta que desaparezca por completo el dolor. CUIDADO NUNCA ANTES DE ENTRENAR. El tratamiento como imagináis es harto desagradable sobre todo en invierno y doloroso pero doy fe que es lo más efectivo que hay y además barato.

2- Zapatillas de tacto medio-blando y altas de talón: Al llevar el talón elevado toda la musculatura posterior estará más reposada y el tacto medio-blando evitará las dolorosas vibraciones del musculo. CUIDADO: Zapatillas demasiado blandas y con mucho recorrido de amortiguación pueden causar tanto stress como las más duras.

3- Recuerda que no tienen el mismo efecto si lo tomas vía oral que vía tópica. Si no quieres abusar de los antiinflamatorios orales, puedes recurrir a geles y sprays antiinflamatorios, que actuan local y directamente en el foco del dolor. 

4- Medias de compresión. Llámese Medilast, Booster o como quieras pero de calidad contrastada. Evitan buena parte de las vibraciones al correr que aparte de dolorosas son perjudiciales.

5- Más crioterapia. Como no se puede estar todo el día con el cubo de agua helada a cuestas es muy aconsejable adquirir algún gel de acción criogenizante, vamos frío para entendernos.

6- Evita la fuentes de calor. Ya sabes que si te pilla en invierno lo vas a pasar mal porque a tu periostitis no le gustan las estufas. Por cierto si te duele mucho antes de empezar no empieces pero ni se te ocurra echarte un gel de calentamiento.


Deja tu comentario

Avanza hasta el final para pasar al siguiente artículo
Avanza hasta el final para pasar de página


Runner´s World te recomienda

La solución al dolor de empeine

La solución al dolor de empeine

Una dolencia habitual entre corredores que soluciona el doctor Hernán Silván

19/10/2017 | runners.es

Recuperación de una fractura de estrés

Recuperación de una fractura de estrés

El doctor Hernán Silván contesta a una persona afectada por una fractura de estrés en el segundo metatarso

17/10/2017 | runners.es

Cero bromas con la tendinitis de la "pata de ganso"

Cero bromas con la tendinitis de la "pata de ganso"

Tiene un nombre gracioso, no lo vamos a negar, pero sus consecuencias en tu rodilla no lo son tanto.

06/09/2017 | Pablo Vázquez

4 tratamientos que quizá a ti tampoco te funcionaron

4 tratamientos que quizá a ti tampoco te funcionaron

Los tratamientos previos para el dolor de mis isquios me habían proporcionado resultados desiguales.

24/07/2017 | runners.es

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.