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Cuidado con el tirón del poplíteo

¿Te duele la parte posterior de la rodilla?
Cuidado con el tirón del poplíteo
Cuidado con el tirón del poplíteo
02/12/2016 - Hernán Silván

El poplíteo es un músculo profundo que cubre por detrás la articulación de la rodilla, y en ella se inmiscuye, pues se relaciona directamente con el menisco externo. De forma triangular, con el vértice dirigido hacia el cóndilo externo o protuberancia lateral del fémur y termina en la cara posterior de la tibia, en su cuarto superior. Su acción consiste en flexionar correctamente la rodilla. Si la rodilla ya está flexionada, produce una ligera rotación interna de la pierna (por ello para estirar correctamente este músculo se debe extender y rotar, a la vez, la pierna).

Su acción es, por tanto, fundamental para que nuestros entrenamientos discurran con normalidad. Por sus relaciones con la cápsula articular la contracción del músculo mide los pellizcamentos sinoviales al realizar la flexión de la rodilla.

¿Cómo identificar un tirón del poplíteo?

Todo dolor posterior de rodilla con sensación quemante que aumenta al flexionar la pierna o hacer una zancada más larga nos debe llevar a pensar en esta dolencia. A la palpación se observa un abultamiento muscular o contractura, que cruza todo el hueco posterior de la rodilla y que obliga a descartar algún daño muscular o tendinoso en la parte superior de los gemelos, sus músculos vecinos.

Un ligero cambio en el terreno o en el ritmo de carrera es suficiente para distender las fibras del tendón del poplíteo y causar una inflamación en su interior o en la vaina que lo recubre (tendinitis o tendovaginitis, respectivamente). Otra situación que confunde es el acortamiento de los músculos isquiotibiales en su inserción final a tibia y peroné. Pero estos músculos femorales muestran también retracción de las fibras musculares a lo largo de todo el muslo posterior.

El poplíteo es un músculo profundo que cubre por detrás la articulación de la rodilla, y en ella se inmiscuye, pues se relaciona directamente con el menisco externo. De forma triangular, con el vértice dirigido hacia el cóndilo externo o protuberancia lateral del fémur y termina en la cara posterior de la tibia, en su cuarto superior. Su acción consiste en flexionar correctamente la rodilla. Si la rodilla ya está flexionada, produce una ligera rotación interna de la pierna (por ello para estirar correctamente este músculo se debe extender y rotar, a la vez, la pierna).

Su acción es, por tanto, fundamental para que nuestros entrenamientos discurran con normalidad. Por sus relaciones con la cápsula articular la contracción del músculo mide los pellizcamentos sinoviales al realizar la flexión de la rodilla.

¿Cómo identificar un tirón del poplíteo?

Todo dolor posterior de rodilla con sensación quemante que aumenta al flexionar la pierna o hacer una zancada más larga nos debe llevar a pensar en esta dolencia. A la palpación se observa un abultamiento muscular o contractura, que cruza todo el hueco posterior de la rodilla y que obliga a descartar algún daño muscular o tendinoso en la parte superior de los gemelos, sus músculos vecinos.

Un ligero cambio en el terreno o en el ritmo de carrera es suficiente para distender las fibras del tendón del poplíteo y causar una inflamación en su interior o en la vaina que lo recubre (tendinitis o tendovaginitis, respectivamente). Otra situación que confunde es el acortamiento de los músculos isquiotibiales en su inserción final a tibia y peroné. Pero estos músculos femorales muestran también retracción de las fibras musculares a lo largo de todo el muslo posterior.


¿Cómo evitar daños en poplíteo?

Pues, simplemente, estirándolo después de correr. Si hemos tenido una dura sesión de cuestas, o tras un interval-training con clavos en la pista o un rodaje con cambios de ritmo o por terreno exigente deberíamos conocer bien el ejercicio o los ejercicios adecuados para estirar y, por tanto, acondicionar la longitud y elasticidad de este músculo tan sobre-exigido en la mencionada sesión. Para estirar el poplíteo extendemos la rodilla, giramos la pierna tensa hacia fuera e intentamos coger el pie para tirar de la planta de los dedos del pie hacia nosotros. El pie de la pierna estirada está girado hacia fuera (como en el estiramiento de los músculos isquiotibiales internos, el semitendinoso y el semimembranoso).

La tensión muscular conseguida debe ser indolora y mantenida, al menos, veinte segundos. Podemos repetir, con suavidad, el ejercicio hasta tres veces; tras ir comprobando por palpación, si el músculo va cediendo en su tensión. Otro test casero para saber si el músculo se descongestiona consiste en intentar flexionar al máximo la rodilla ya en posición de pie, pero suavemente para no despertar el reflejo de protección muscular, también llamado “reflejo miotático”.


¿Cómo tratar una distensión o tirón del poplíteo?

En el primer lugar de nuestra búsqueda diagnóstica no deberían situarse las resonancias o ecografías, pues una buena exploración (realizada por manos expertas, no “manazas” que puedan añadir más gravedad a este comprometido cuadro clínico del atleta) debería encabezar, como mandan los cánones, el rastreo de la lesión.

Supongamos un tirón en el poplíteo, recién producido. Una vez identificado el alcance y extensión del daño muscular, se procede a aplicar hielo, pues la actitud inicial ante esta lesión es de prudencia con crioterapia o frío, contención o vendaje terapéutico de tipo funcional (taping) y reposo deportivo con elevación de la pierna, durante el mayor tiempo que podamos. Bien es cierto, que si estamos en la pista o zona de competición o entrenamiento nuestra actuación vendrá precedida de suave estiramiento terapéutico para evitar la total retracción muscular.

Durante los siguientes tres días iremos cambiando el vendaje y aplicando tandas de veinte minutos de hielo a lo largo del día, así como emplastes de crema de árnica y symphytum por la noche (Traumeel pomada, de los laboratorios Heel es una estupenda opción para realizar estas aplicaciones regenerativas y anti-inflamatorias). A los cinco días se pueden realizar ligeros masajes de contorno articular en toda la rodilla, con especial atención al hueco poplíteo, o zona posterior.


Después fricciones y amasamientos nudillares con suaves bombeos linfáticos, pues la zona es rica en estos vasos. Es el principal problema que plantean las técnicas manuales en esta zona, la gran riqueza de linfáticos. Por ello hay que realizar las técnicas con mucho cuidado.

Otras técnicas como el “deep massage” o masaje profundo de Cyriax se realizan desde el quinto día de la lesión. Tienen un fin desfibrosante, aunque en los primeros días también parece probada su capacidad para reorientar la regeneración de fibras musculares, favoreciendo la correcta cicatrización y evitando fibrosis inoportunas.

Los estiramientos terapéuticos, desde la primera semana, y tras aplicar frío vaporizado son necesarios para finalizar estas sesiones de terapia. Desde el punto de vista de la Medicina Manual este tratamiento hay que completarlo con la normalización articular de la tibia y el peroné. Puede tratarse de una excesiva rotación de la tibia, ya sea externa o interna, o tratarse de una tibia en excesiva posterioridad o anterioridad (hay que revisar su posicionamiento en el tobillo, también). Pero, igualmente, la lesión puede agravarse por un mal posicionamiento del peroné, en maleolo o en la cabeza de este hueso externo de la rodilla. Se completa el tratamiento con la inyección de bioterápicos como el Traumeel o el Lymphomyosot (lab. Heel).


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