Aunque la musculatura de tus piernas estén a punto para batir el récord del mundo de maratón, no puedes olvidar que tus pies son la base y el agarre de toda la fuerza de tu cuerpo. Un buen Fórmula 1 no es nada si carece de buenas ruedas… Te enseñamos cómo prevenir y curar las lesiones más comunes de tus pies
FASCITIS PLANTAR
La fascia plantar es la envoltura que cubre los músculos cortos de
la bóveda del pie, extendiéndose desde los dedos hasta el hueso
del talón o calcáneo. Más profundos que los pequeños músculos,
podemos percibir los fuertes ligamentos plantares, largos y cortos.
Bien por excesiva solicitación del músculo o por daño directo sobre
los huesos o ligamentos de la planta del pie, se puede originar una
inflamación, que se traduce en la temida “fascitis plantar”.
La fascia plantar puede lesionarse por un cambio de zapatillas o
calzado de calle, así como por alguna modificación de la pisada
o forma de mover el pie; por ejemplo, al comenzar la temporada,
tras estar un tiempo sin correr, o cuando iniciamos un tipo de
entrenamiento al que no estamos acostumbrados (series, cuestas,
etc).
Cuando se lesiona la fascia, se hace sensible a la palpación toda la
bóveda plantar, pero, conforme aumenta la tensión por excesivo
e incorrecto trabajo, el dolor se fija cerca del talón y la zona
delantera del hueso calcáneo se vuelve muy sensible a la presión.
Justamente donde se inserta el haz fibroso de la fascia. El talón
duele al andar y correr, y al ponerse de pie después de estar un
rato sentado. También duele cuando se extiende la planta del pie
tirando de los dedos hacia nosotros, y después de una prueba o
entrenamiento fuerte, cuando nos enfriamos.
Cuando la lesión se torna crónica, cualquier roce de la zapatilla o
el calzado, incluso andando deprisa, despierta el dolor. Pero puede
atenuarse una vez que se ha calentado la zona, para volver a incidir
a modo de “punzada” muy localizada cuando se enfría nuevamente
el talón.
¿CÓMO LO CURO?
Sí, se puede correr con fascitis plantar, pero hemos de disminuir
la intensidad del entrenamiento, evitar realizarlo sobre asfalto,
observar el desgaste de las zapatillas (y cambiarlas, si procede),
buscar terrenos más blandos, utilizar vendajes para correr (o alguna
buena talonera que amortigüe bien) y aplicar hielo después.
La mejor prevención es incluir en nuestro programa de estiramientos
de antepié hacia nosotros durante 20 segundos. Igualmente es
preciso usar varios pares de zapatillas y cambiarlas con asiduidad.
Y si se conocen problemas de pisada, utilizaremos las plantillas
correctoras oportunas.
En corredores, la tracción continua
de la fascia plantar sobre su inserción
tendinosa en el talón o un fuerte
golpe en dicho hueso, pueden originar
calcificación tendinosa y ello ocasionar,
producto de las repetidas inflamaciones
o fascitis, un sobrecrecimiento óseo o
lateralizado al que llamamos “espolón
calcáneo”; es la peor complicación de
una fascitis plantar.
Si el espolón está
lateralizado (o no totalmente centrado),
la solución no será una talonera de descarga estándar, pues los
fabricantes, para un hipotético descanso del saliente óseo, tienden
a poner el agujero en situación central, con lo que el espolón sigue
rozando e irritando. Es más adecuado un vendaje funcional similar al
de la fascitis pero almohadillando alrededor del saliente con piezas
de “foam”. Es una especie de talonera “artesanal” a medida.