Una masa muscular óptima y un bajo porcentaje de grasa se consigue con el aporte diario del número de calorías necesarias, es decir, ingiriendo la cantidad de alimento suficiente. Te mostramos cómo acelerar tu metabolismo, para tener más vitalidad, más ganas de moverte y consumir más calorías
● Desayuna a diario.
Desayunar despierta tu metabolismo,
con lo que gastas más calorías a lo largo del día.
Con un buen desayuno le estás dando a tu cuerpo
todo lo que necesita para restablecerse tras el ayuno
nocturno y tienes menos hambre el resto del
día. Al mantener constantes los niveles de glucosa
e insulina, puedes resistirte al bollo o el pincho de
tortilla a mediamañana, te sirve con una manzana y
un zumo.
● Controla la grasa.
Un trabajo italiano publicado
en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism
demuestra que se queman más calorías
tomando alimentos pobres en grasa. A igual número
de calorías por comida, los alimentos ricos en
proteínas y carbohidratos provocan mayor gasto de
calorías (termogénesis) que los alimentos ricos en
grasa. Esto puede explicar por qué algunas personas
engordan a pesar de comer muy poco (menos de
1.500 calorías al día), ya que toman raciones pequeñas
de alimentos ricos en grasa como una barrita
de chocolate o una porción de pizza, y en cambio
hay otras que pueden comer grandes cantidades de
alimentos sin engordar, pues escogen raciones grandes
de alimentos como legumbres, verduras, frutas y
cereales que apenas tienen grasa.
● Entrenamientos en ayunas.
Hay una
moda que se está extendiendo para activar el metabolismo:
entrenar por la mañana en ayunas. El objetivo
es reducir las reservas de glucosa o glucógeno
muscular para recurrir a las grasas de reserva
para obtener energía durante el ejercicio. Estas
“mañas” sólo valen para los “profesionales” que necesitan
mantenerse “finos” y aumentar su resistencia,
pero ellos siguen un control médico y pueden
descansar después (y comer). Para los que tenemos
que trabajar cada día, sólo se debe seguir el fin de
semana controlando muy bien el apetito, si no llegarás
al trabajo agotado y muerto de hambre y terminarás
comiendo lo primero que tengas a mano.
● No a las dietas hipocalóricas.
Si lo que
quieres es adelgazar, necesitas gastar al final del día
más calorías de las que ingieres. Comiendo se gasta
energía para absorber, transportar, almacenar y metabolizar
los alimentos. El llamado efecto térmico
de los alimentos aumenta el metabolismo en reposo
entre un 8 y un 16% durante las dos o tres horas
tras la comida. El metabolismo trabaja a tu favor,
si comes funciona mejor, pero si no comes lo
que necesitas, se enlentece para que no falte
energía, por lo que dejas de “quemar” la grasa acumulada
y no pierdes peso. Además no mantienes
tus niveles de energía altos a lo largo de todo el día,
lo que hace que disminuya tu rendimiento, al hacer
deporte o en tu vida diaria, y cuanto menos te muevas,
menos gastas.
● Picotea con inteligencia.
Realiza 7 comidas
al día para asegurar una alimentación variada
y aumentar la energía que se gasta en la combustión
de los alimentos, lo que hará que aumente tu
gasto calórico manteniendo alto el metabolismo.
Además de las tres comidas principales, recupera el
almuerzo y merienda ligeras con alimentos bajos en
calorías y ricos en fibra (galletas integrales, quesos
frescos, yogures, frutas,
etc.).
● Controla los carbohidratos.
Los carbohidratos
son la mejor fuente de energía, pero no los
tienes que eliminar de tu dieta. Toma alimentos ricos
en carbohidratos de índice glucémico bajo, los
más ricos en fibra (cereales integrales, arroz integral,
verduras, hortalizas, frutas, etc.), evitando los
de índice glucémico alto (azúcares, dulces, pastas,
patatas, zanahorias, pan, etc.)
● Reduce tu eficiencia.
Cuanto más entrenas
un deporte, más eficaz eres, lo que se traduce en
que gastas menos calorías para hacer el mismo
ejercicio. Hay que ser un poco torpe para “quemar”
más. Modifica tus entrenamientos y haz lo que
más te cuesta: cambios de velocidad, de ritmos, de
cargas... si nadas intriduce elementos como las palas,
etc.
● Vitaminiza tu metabolismo.
Las vitaminas
y minerales no adelgazan, pero son necesarias
para obtener energía a partir de los alimentos, y algunas
son imprescindibles para el metabolismo
energético. Si quieres “quemar” debes cuidar la dosis
de vitaminas B (B1, B3, B6, B12, ácido fólico)
cromo y zinc.
● Maximiza el volumen.
Puedes gastar más
calorías cada día comiendo. El cuerpo necesita
energía para hacer la digestión de las comidas, el
truco está en seleccionar los alimentos por su volumen
y contenido en calorías, es decir: “llenar el
estómago al máximo con el menor número de calorías
por comida” con los llamados “Big Foods” (alimentos
grandes), aquellos con una baja densidad
energética o que contienen pocas calorías por 100
gramos, pero que ocupan un gran volumen, y muy
ricos en fibra (que produce saciedad rápidamente).
● Bebe durante el día.
Beber agua a lo largo
del día, o incluso beber agua en las comidas, ayuda
a comer menos cantidad de alimentos. Además el
agua ayuda a limpiar y eliminar las toxinas que pueden
favorecer la acumulación de grasa.
● Alimenta tus músculos con proteínas
sanas.
Para conseguir un mayor porcentaje
de masa muscular no basta con el ejercicio específico,
necesitas que la alimentación aporte aminoácidos
para crear las proteínas que forman los músculos.
Escoge alimentos ricos en proteínas con menor
porcentaje de grasa como pollo, pescados, huevos
cocidos, quesos frescos, soja...
● Pero toma algo antes de dormir.
Para
favorecer la ganancia de masa muscular no debes
dejar pasar periodos de ayuno prolongados, durante
la noche se pasan muchas horas sin comer, se
ha visto que un pequeño tentempié proteico antes
de dormir (una barrita de proteínas, un vaso de leche
desnatada, un yogur, etc.) evita picos de insulina
y glucosa en sangre y mantiene el motor digestivo.
1. El metabolismo basal: es la energía que utilizas para mantener el cuerpo vivo-para mantener el latido del corazón, otras funciones orgánicas, la actividad cerebral y la regulación de la temperatura corporal. Representa del 50 al 75 por ciento del gasto calórico diario. Utiliza las fórmulas siguientes para calcular la tasa metabólica basal aproximada (TMB). Las fórmulas para hombres y mujeres son diferentes porque los hombres tienen más masa muscular que las mujeres y queman más calorías mediante el metabolismo basal. Varían con la edad porque a más años más lento va el metabolismo. Sólo tienes que poner tu peso P en kilogramos para calcular de una forma sencilla el número de calorías que necesitas para mantener tu cuerpo en reposo.
2. Digestión: En el proceso de la digestión se gasta aproximadamente el 10 por ciento de las calorías que se utilizan para procesar los alimentos consumidos. Por ejemplo, si consumes 2.000 calorías al día tienes que quemar 200 para digerir la comida. En efecto, comer quema calorías de la misma manera que lo hace el ejercicio, pero en menor grado.
3. Actividad física: En las diversas actividades que realizas a lo largo del día gastas del 15 al 40 por ciento de las calorías totales que quemas. La actividad física es el componente más importante del gasto calórico sobre el que tienes un control completo. Cuando la gente piensa en quemar calorías, piensa en los ejercicios vigorosos como correr o jugar al tenis. Sin embargo, muchas personas se olvidan de que todas las actividades físicas queman calorías, incluso con actividades tan sencillas como levantarse del sillón.