Un buen corredor necesita de las dos cualidades a buen nivel, y por eso en los entrenamientos a veces concurren ambas en la misma jornada, pero ¿sabías que puede haber una interacción negativa entre ellas si no se trabajan del modo correcto? No desperdicies ninguna de las dos: te enseñamos a evitarlo.
Según los estudios, las ganancias de fuerza se pueden ver comprometidas por causa del entrenamiento aeróbico. En sentido contrario no es así, y los deportistas aeróbicos se benefician de la coincidencia del trabajo de ambas cualidades. A nivel práctico los investigadores y entrenadores nos recomiendan lo siguiente para sacarle el máximo partido:
Si vas a trabajar fuerza y aeróbico el mismo día, haz la fuerza a primera
hora de la mañana y la resistencia a última hora de la tarde.
En caso de que no sea posible trata de dejar un hueco de al menos
ocho horas entre las dos sesiones.
Tu sesión aeróbica debe ser de baja intensidad y duración moderada.
También puedes hacer sesiones aeróbicas intensas siempre y cuando
se centren en músculos diferentes a los que trabajes en tu sesión de
fuerza del mismo día.
Nada más acabar cada entrenamiento has de ser especialmente cuidadoso
con la reposición de fluidos y glucógeno.
Haz uno o dos días de descanso completos por cada semana para poder conseguir los máximos beneficios de tu entrenamiento, dándole tiempo a tu cuerpo de regenerarse completamente.