En más de una ocasión, después de sentir molestias en alguna parte de nuestro cuerpo hemos tenido que aguantar al amiguete que, aunque no sabe absolutamente nada, opina como experto consumado acerca de nuestro dolor. Eso se ha acabado: Runner's World te enseña a que descubras qué lesión padeces.
¿Por qué duele el músculo?
Según su origen debe distinguirse tres tipos de dolormuscular. El más frecuente es aquel queaparece entre las 12 y las 48 horas después delejercicio, el llamado "dolor referido o retardado". Es más bien difuso, muestra cierta hipersensibilidad a la palpación y una pequeña disminución en la amplitud de los movimientos en que estén implicados los grupos de músculos que más hicimos trabajar. Suele ir acompañado de las clásicas agujetas y de rigidez muscular, y desaparece paulatinamente. La explicación que se le da es la siguiente: las alteraciones mecánicas del músculo y del tejido conjuntivo asociado (hinchazón) actúan de estímulos sobre las terminaciones nerviosas.
Las otras dos clases de dolor son: el originado por lesión muscular, cuya causa es obvia, duele porque hay lesión; y el denominado "dolor agudo", que aparece durante el ejercicio y desaparece en cuanto se suspende la actividad. Este último estaría en relación con las contracciones isométricas repetidas de forma rítmica, aparece casi inmediatamente después de comenzar el entrenamiento, y puede perdurar hasta cuatro horas después; luego suele desaparecer de forma completa.
En el dolor agudo desempeña un papel importante la situación de isquemia (esto es, falta de riego) a que se lleva el músculo, con la consiguiente acumulación de sustancias de desecho (tóxicos), que aquí son bastante más ostensibles que en el músculo con dolor retardado.
Hay que añadir al dolor muscular otras situaciones en las que, aunque no se alcanza un verdadero dolor, el malestar es lo suficiente importante como para impedirnos realizar ejercicio con la normalidad deseada. Éstas son, especialmente, los calambres y la pesadez de piernas, con hormigueos y entumecimiento.
Llamamos "calambre" a toda contracción espontánea e involuntaria que afecta a un músculo o grupo muscular, consecuencia de desequilibrios de sal en los fluidos que rodean los tejidos musculares. Va acompañado de dolor e impotencia funcional, a veces total, y se da sobre todo en ejercicios intensos. Un fallo en la extracción del calcio en la fibra muscular impediría al músculo relajarse, por lo que quedaría agarrotado.
Es conveniente descartar otros posibles orígenes del dolor no musculares: afecciones neurológicas, endocrinas, vasculares o infecciones.
Ante hormigueos o acorchamiento muscular sin causa justificada, como pueden ser los entrenamientos muy exigentes o fuertes cargas, hay que pensar en otros motivos de origen vascular (alteraciones cardiocirculatorias) o neurológicas (lumbociática, compresión o atrapamiento de culaquier rama nerviosa).Tienes muchos puntos para que te toque…
Comencemos por la fatiga muscular, aquel estado en el que el cúmulo de metabolitos, y de forma especial las catecolaminas, conduce irremisiblemente a la isquemia, pues aún no se ha dado una suficiente recuperación de la fibra muscular. En estas circunstancias no es posible asimilar una carga mayor y por tanto la respuesta va a ser imprevisible, aunque será más cercana a la lesión que al entrenamiento efectivo. Es recomendable dosificar las sesiones de calidad, sobre todo en presencia de fatiga. Unos buenos fundamentos técnicos mantienen alejado al atleta de las lesiones. Este pensamiento, tan claro en la mente de casi todos los técnicos y atletas, se olvida con cierta frecuencia. Una mala técnica, por el contrario, lleva a la descoordinación, y ésta a su vez, a contracciones musculares asincrónicas o mal situadas en el tiempo, que, como hemos visto antes, es una de las dos primeras causas endógenas de lesión muscular.
1. El desequilibrio entre músculos agonistas y antagonistas, que altera el balance extensión-flexión a favor de esta última, por que favorece las contracturas en los músculos implicados en dicho mecanismo.
2. El desequilibrio provocado al dar primacía a los ejercicios de potenciación sobre los de estiramiento, que acarrea una gran hipertrofia my acortamiento muscular, consecuencia inmediata de olvidar el stretching (estiramientos).
Hemos de considerar que las temperaturas ambientales extremas son un importante factor predisponente al malestar muscular. Cuando la temperatura del músculo es ligeramente superior a la normal del cuerpo se favorece la circulación sanguínea, se disminuye la viscosidad del tejido muscular conjuntivo, y se aceleran las reacciones físicas del proceso de contracción. Por el contrario, una temperatura excesiva contribuye a la destrucción de proteínas y a la pérdida de agua, con el consiguiente desajuste de proteínas y circulatorio. Si la temperatura baja mucho, aumenta la viscosidad del músculo y el tejido conjuntivo, y con ello la sensibilidad, con menor fuerza y más pereza en la función muscular. ¿Cuánto puede doler?
Las cargas y lesiones musculares se dividen en dos amplios apartados según presenten o no un verdadero traumatismo. A su vez, en cada apartado destacan las dos formas o grados más importantes de molestia. Antes de pasar a analizarlas, es conveniente advertir que las formas intermedias que se pueden dar en estos cuatro estándares son infinitas. En un primer grupo, cargas musculares no traumáticas, encontramos la distensión y la contractura, que es la más severa. Tanto una como otra se presentan como sensaciones desagradables más que como verdadero dolor. Aparecen al cabo de tres horas o al día siguiente de la sesión de entrenamiento o competición.
1. En la distensión, también llamada con frecuencia "elongación", el músculo, al ser palpado, está moderadamente contraído y es más sensible que doloroso. Las molestias desaparecen al reposar y se reanudan con la actividad. La impotencia funcional es siempre relativa, pues se trata de un músculo que ha sobrepasado sus límites de elasticidad, pero de forma armoniosamente repartida, y existe sólo daño fisiológico, sin desgaste anatómico.
2. La contractura no es más que una distensión acentuada hasta el punto de notarse en el músculo. Lo que a simple vista puede considerarse como banal, no lo es en la práctica médica. Si ante este tipo de situaciones no ponemos remedio adecuado, persistimos en realizar esfuerzos incorrectos, llevar cargas inadecuadas o simplemente adoptamos posturas poco ortodoxas (causa muy frecuente en el dolor de músculos de la espalda), corremos el riesgo de ocasionar un endurecimiento muscular patológico, cuya manifestación última y más grave es el enmarañamiento del tejido fibrinoso, denominado miogelosis, que no es más que el paso de un estado de solución a un estado gelatinoso, a veces a duras penas reversible. Una visita a tiempo a un masajista mínimamente experto suele evitarlo. Dentro de un segundo grupo, y ya como traumatismos con franco dolor y gran afectación microfibrilar, se encuentra el famoso "tirón muscular" y el desgarro o rotura, ya sea parcial o total.
3. En el tirón muscular hay siempre un punto preciso netamente doloroso y localizado, y a veces un pequeño nódulo, acompañado de cierto grado de hematoma, que suele emigrar a zonas de inserción. El dolor es continuo en reposo y aumenta con la actividad. La palpación nodular despierta en el paciente "sentimientos poco nobles" hacia el explorador. El tirón es, en definitiva, un grado intermedio de desgarro muscular, pero de pronóstico francamente optimista y evolución hacia total curación.
4. En el desgarro muscular el dolor brutal impone un paro inmediato de la actividad que incluso obliga a inmovilizar el segmento del miembro afectado. Se muestra voluminoso a la inspección y especialmente doloroso a la palpación, que evidencia un hematoma fluctuante con evolución a empastado y, pasados días, a nódulo duro. Un estudio más grave y de auténtica excepción lo constituiría la "rotura muscular total", con tracción de los cabos musculares. Es, por fortuna, bastante rara.
Esquema básico de recuperación
El esquema básico que dirigirá toda la recuperación de una lesión muscular podría ser el que sigue. En las primeras 48 horas el reposo del músculo es crucial, sea en forma de "descanso activo" para las sobrecargas como las agujetas y ciertas contracturas (entrenamiento más corto y suave que el habitual) o en forma de reposo total (que puede sustituirse por trabajo en piscina, estiramientos o gimnasia muy suave) en el caso de las distensiones más fuertes e incluso tirones o prerroturas fibrilares.
Tratamiento biológico
El principal medicamento homeopático para relajar el músculo contracturado es SPASCUPREEL (lab. Heel). Para la fatiga muscular cotidiana, para la prevención de agujetas y para evitar la sobrecarga muscular cuando nos enfrentamos a entrenamientos duros o competiciones es muy útil tomar, antes y después de correr, SPORTENINE (lab. Boiron).
Para tratar y evitar los calambres es muy aconsejado un magnesio de presentación homeopática, llamado BIO-MAG (lab. Lehning). Y para aliviar y acortar la duración del dolor e inflamación en contusiones musculares, así como la mejora vascular, utilizamos TRAUMEEL en crema (lab. Heel). Podemos añadir su presentación en comprimidos o gotas en los días siguientes.
En el caso de roturas fibrilares, también es TRAUMEEL (lab. Heel) el tratamiento de elección
AGUJETAS
Problemas musculares causados por la actividad repentina.
TRATAMIENTO
Baños calientes o cualquier otra forma de calor húmedo.
Masajes suaves realizados por un médico especialista.
en calidado cantidad, en individuos poco entrenados.
CALAMBRES
Lesiones musculares cuyo origen más frecuente es una alteración hidroeléctrica.
TRATAMIENTO
En un primer momento, estiramientos suaves y calor húmedo.
Posteriormente, masaje calmante realizado por un especialista.
Complementar la dita con vitaminas, proteínas, sales y agua en abundancia.
Baños calientes añadiendo sal gorda.
CONTRACTURAS
Contracción mantenida de una porción muscular,
un músculo o grupo de éstos, que pone de manifiesto
desórdenes bioquímicos por fatiga mecánica
o excesiva solicitación postural.
TRATAMIENTO
Masaje general de descarga sobre todo el músuclo, aplicado por un médico especialista.
El calor seco y las pomadas de matilsalicilato suelen funcionar antes de la actividad física.
CONTUSIONES
Aplastamientos de los tejidos por choque o compresión.
TRATAMIENTO
No dar calor ni masaje en las primeras 48-72 h.
Reposo muscular y frío sobre la contusión.
Vendaje o sujección con gruesa capa de antiinflamatorio.
Al cabo de 3 días, maniobras por parte de un médico especialista.
TIRONES
Excesiva tensión de las fibras musculares, que son
sorprendidas por un movimiento violento (distensión)
al límite de desgarrarse (prerrotura fibrilar).
TRATAMIENTO
Aplicación de hielo en los primeros días.
Maniobras enérgicas de elevación y estiramiento.
Transcurridos varios días, masaje suave.
Prevención: estiramientos suaves tras el ejercicio, baños de agua con sal gorda, masaje de
descarga y no forzar cuando estemos más cansados.
ROTURAS FIBRILARES/DESGARROS
Roturas totales o parciales de fibras.
TRATAMIENTO
Si hay una extensión importante en masaje está contraindicado.
En los 2 ó 3 primeros días, frío y compresión con reposo, que puede llegar a 1 ó 2 semanas.
Si son graves, habrá que recurrir a la cirugía.