¿Por qué no mejoro? (y III)

runners.es 26/06/2008
POSITIVO NEGATIVO VOTOS
Etiquetas: consejos , entrenamiento , mejorar , corriendo , runners

¿Por qué no mejoro? (y III)

Hoy terminamos la seccion de los errores típicos del entrenamiento. Una serie de consejos y de comer evitar los errores mas comunes que cometemos los corredores cuando nuestro entrenamiento lo basamos unicamente en correr y llegamos a un punto en el que ya no mejoramos

Aqui os ofrecemos 5 consejos mas:

En los días de entrenamientos fuertes o rodajes largos en progresión, cuando se corre entre el 70% y el 85% del VO2Max, es muy importante comer alimentos ricos en carbohidratos. Los carbohidratos de asimilación rápida se deben ingerir nada más acabar el entrenamiento o la competición, son la miel, la melaza o la glucosa. Los de índice glucémico medio se deben tomar tres horas antes o tres horas después del entrenamiento, son la pasta, el arroz, el pan o la pizza, Y los de índice glucémico bajo hay que ingerirlos en las comidas más alejadas del entrenamiento.

La motivación nos mueve a enfrentarnos a nuestros propios máximos. Según algunos especialistas, la sugestión y la autohipnosis pueden elevar la resistencia al cansancio y al dolor hasta en un 20%. La preparación psicológica es el complemento ideal de la preparación física. Es un trabajo a muy largo plazo y se debe realizar día a día. Es creerse tus posibilidades, estar convencido de que vas a realizar la marca que se propone. Por ello es tan importante empezar los entrenamientos a ritmos suaves y acabarlos a los ritmos más fuertes, en progresión. Ya que la última parte del entrenamiento es la que se interioriza. Y ello refuerza la autoestima y la confianza en uno mismo.

Evita los piques con otros corredores en los entrenamientos. De lo contrario sólo conseguirás más frustraciones que satisfacciones. Ir siempre al límite sólo lleva a rendir menos en la competición. Hay que ser fríos y metódicos, y competir sólo con dorsal.

El calentamiento es muy importante antes de la competición. La duración del mismo oscilará entre los 15´ y los 20´. Su función es elevar la temperatura e incrementar la circulación sanguínea a los músculos y tendones, para salir y rendir perfectamente en la competición. Se realiza del siguiente modo: de tres a cinco ejercicios de estiramientos, sin forzar. Unos diez minutos de trote muy suave, casi andando. Cinco o seis ejercicios de tobillo. Cuatro progresiones de unos 50 metros, hasta justo antes de la salida.

En competición procura no hacer cambios de ritmo bruscos, verás cómo el resultado final es siempre mejor. Lo ideal es salir a un ritmo algo más suave de la media que queremos sacar al final. Arriesgar mucho desde el principio en una carrera larga y en la que intervienen tantos factores externos es jugar a la ruleta rusa. Si aparece el temido “flato”, afloja el ritmo, inspira profundamente y presiona la zona dolorida, soltando poco a poco. Al acabar, trotar muy suave unos minutos. En caso de sufrir problemas musculares o de agotamiento, lo mejor es parar. Siempre habrá otra prueba donde intentarlo.

LOS ERRORES QUE TE FRENAN
> Exceso de competiciones. No es aconsejable competir más de 24 veces al año, lo ideal son de 10 a 15. Las exigencias a las que se somete el cuerpo
son mucho mayores que en los entrenamientos, lo que
implica mayor riesgo de lesión.
> Falta de recuperación. Si no se tienen en cuenta los horarios de trabajo y la disponibilidad de tiempo de
cada uno y no se descansa lo suficiente, se puede llegar al agotamiento muscular y si no se para, a una lesión segura.
> Falta de recuperación tras una lesión. No hay
que caer en ese estado de “síndrome de abstinencia del corredor”, que induce a querer recuperarse en seguida.
Si no se está totalmente recuperado es seguro que se volverá a lesionar con el riesgo de hacer crónico el problema.
> Las malas posturas pueden provocar lesiones.
Sólo hay que prestar un poco de atención para evitarlas, ya sea en casa, en el trabajo o por la calle. De realizar bien estas operaciones, aparentemente sencillas,
a hacerlas mal, puede surgir una lesión o molestos dolores. Un par de ejemplos de posturas correctas serían:
sentarse con la espalda recta, apoyando los lumbares en el respaldo (mientras se conduce, al sentarse en la oficina, a la hora de comer, etc.), o coger un objeto del suelo flexionando las rodillas y manteniendo la espalda lo más recta posible, nunca se coge doblando la espalda hacia abajo sin flexionar las rodillas.

 

Y además…

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