El aire acondicionado parece uno de los mejores inventos de la humanidad cuando el termómetro empieza a subir en verano, pero tanto placer también tiene su lado malo y es mejor conocer la otra cara del aire acondicionado para disfrutarlo sin perder salud.
En nuestra época, pocas son las personas que se resignan a soportar las altas temperaturas. Si te lo montas bien, un día de verano de los de 40ºC, puedes salir de casa tempranito con la fresca, poner el aire acondicionado en el coche hasta el trabajo, donde por supuesto, tienes aire acondicionado las 8 o más horas de jornada laboral.
Ni te planteas comer en un restaurante sin aire, y para las calurosas noches de verano, te haces instalar el aire acondicionado en casa, porque ahora está al alcance de cualquiera. Al final del verano, puede que no hayas sudado más que cuando sales a correr.
Esta maravilla de la tecnología empieza a dar algunos problemas en personas más sensibles que no soportan el frio artificial y que sufren en silencio la incomprensión de sus compañeros. Los especialistas empiezan a hablar de "alergia al aire acondicionado", cuando no es alergia de lo que estamos hablando, sino de problemas causados por la falta de medidas de protección e higiene en algunos aparatos o sistemas de acondicionamiento.
Tus dolores de cabeza, ganglios inflamados y ligera sensación de fiebre que te aparecen algunos días, pueden estar más relacionados con el aparato de aire acondicionado, del que no puedes prescindir, que con síntomas de fiebre o enfermedad. por el aire?
¿Qué hay en el mercado del frío?
Hay varias opciones para evitar los calores veraniegos:
Una buena opción son las lámparas de techo con
aspas, que simplemente crean una corriente de aire
refrescante, sin enfríar ni ocasionar molestias.
También
está el aire refrigerado, que consiste en unidades
equipadas con ventiladores que se limitan a
proporcionar un flujo de aire fresco filtrado. El
sistema de aire acondicionado debe estar
compuesto por un conjunto de equipos que
permiten seleccionar la temperatura. La
mayor parte de los sistemas de aire
acondicionado no proporcionan aire
fresco del exterior, simplemente enfrían
el aire y crean una corriente más
fresca.
El climatizador, no sólo
controla la temperatura, también
puede corregir la humedad del
ambiente. Por ello, acondicionar una
vivienda no es lo mismo que climatizarla.
Este sistema es mucho más complejo y
caro, por lo que no suele ser utilizado, a
pesar de ser el más adecuado.