Salim Sdiri, a pesar de ser uno de los mejores saltadores galos, era, hasta el pasado viernes, un atleta casi desconicido fuera de Francia. Una jabalina lanzada por el finlandés Pitkämäni se clavó en su costado, y ambos han llenado páginas de periódicos esta semana. Sdiri pide ahora que el accidente sirva para algo
"¿A que esperan, a que haya un muerto?"
Con estas palabras Salim Sdiri reclama que la IAAF haga mejoras en el reglamento de competición para evitar que otro atleta pueda vivir en sus carnes lo que a él le sucedió el pasado viernes con motivo de la Golden League de Roma: que una jabalina se le clavase en el costado, tras el tiro de un lanzador que se hallaba en ese momento concursando (el finlandés Tero Pitkämäni).
El lanzador se desequilidró en los últimos movimientos de su tiro (algo bastante habitual en el concurso de la jabalina), y el dardo, "disparado" a 80 kilómetros por hora, se fue a clavar a cuatro centímetros de profundidad en la piel del saltador francés Salim Sdiri, quien estaba en el extremo diagonal del césped, una vez ya había realizado su salto.
Las asistencias médicas intervinieron rápidamente, y el incidente, por suerte, se saldó con unas horas de hospital por parte de Sdiri, y dolores en el costado del francés, además de algunos problemas respitratorios que él mismo dijo padecer.
Sidri exculpó del accidente al finés Pitkämäni, pero recordó que este tipo de incidentes a raíz de concursos de lanzamientos ya se han producido varias veces (Campeonato del Mundo de 2003 de París, o de Helsinki'2005), que los lanzamientos deberían realizarse antes que el resto de las competiciones o en recintos externos al estadio.
Recordemos que los fosos del salto de longitud en el estadio romano estaban en la zona del césped, y no en el exterior del anillo, como es recomendable.